2 de noviembre de 2010

¿Argentinos autistas?

Por Lorena Ledesma

Hace tanto que dejamos de comprar diarios en casa. La primera de las razones fue la economía y la segunda es que sólo conseguimos publicaciones locales de pésima calidad. Yo soy la gran impulsora de las medidas y he justificado la decisión hasta el cansancio con quienes comparten mi hogar. Sin embargo, cada domingo, cuando vamos a la casa de mis tíos a almorzar lo primero que hago es prenderme del diario.

Eso hice el domingo pasado, lo pasé rapidito y luego me detuve en la notas políticas. La mayoría no decía demasiado. Como era de esperar, crónicas plagiadas de la web y de otros medios, pero contando la historia del lado de la oposición, es decir, cargada de prejuicios y malas intenciones. Me llamó la atención un comentario de Oppenheimer, el que leí en voz alta, mechando entremedio mis opiniones incontinentes. Desde algún punto del hemisferio sur se afirma que la política internacional argentina ha sido aislacionista y que los argentinos fuimos desmedidamente autistas. Por su lado, se ve positivamente el alza en la bolsa de comercio en virtud de la muerte del marido de la presidenta, dando a entender que cambiarán muchas cosas y volveremos a rendir pleistesía a los mercados internacionales. En una parte, el gran periodista dice haberle intentado explicar al mismo Néstor que con la agresión con la que se movía no se mejoraba nada y no se combatía la pobreza, y narra con desprecio cómo aquél le salió con un discurso de lo mal que le hicieron a este país las políticas neoliberales de la era Menem.

Como todos los de la oposición local, habla de "presidencia compartida". Evidentemente de progre no tiene nada el famoso reportero porque en su arcaica cabeza sigue pensando que Cristina es manejable por ser mujer. En defensa de eso el oficialismo se limitó a decir: Cristina es una militante.

Tras estos días de duelo, la militancia cobró una fuerza que se había perdido. Hasta ahora se votaba en contra o con desgano, pero aparentemente después de este suceso algunos votarán convencidos. Al menos eso me parece grato porque indica que muchos están prestos a recomenzar las hostilidades. Después de haber visto un funeral con tantos mandatarios presentes mostrando su respeto, no puede Oppenheimer decir a modo de buen augurio que "dejaremos de ser un país ensimismado".

Si fracasa la presidenta, me pregunto a quién culparemos de sus errores. ¿Quizás a los fuertes embistes de afuera? Porque creo que ninguno de esos elementos faltará en lo que queda de gobierno. Cerré el diario y nos dispusimos a armar la mesa para comer. Seguimos la discusión hasta el último bocado. Cada domingo que ojeo el diario más me felicito por no comprarlo.


2 comentarios:

  1. Agresivo o no, prefiero el carácter de un Kirchner antes que el de un líder tembleque. En Chile, si bien empezó haciendo buenas migas con Lagos, terminó siendo vituperado desde todos los frentes por haber privilegiado el consumo de gas en Buenos Aires, por sobre los volúmenes pactados previamente con las autoridades de nuestro país. Sin embargo, dejó en evidencia la pésima política energética que había desarrollado Chile y que lo había hecho casi por completo dependiente del gas argentino. Ante ese panorama de completa desprotección energética, Lagos hizo construir una enorme planta regasificadora en Quinteros, en la cual descargan buquetanques provenientes de diversas partes del mundo. En definitiva, el férreo carácter de Kirchner hizo mover los dados en Chile y hacernos avanzar en una materia tan sensible para la población.

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  2. A mi me gusta ver cuando los zombies despiertan. Y se dan cuenta de que todavia se puede hacer algo.

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