13 de mayo de 2012

El Síndrome Lebowski

JORGE MUZAM -.

Las madres no desearían criar delincuentes ni antisociales ni menos escritores, sino hombres y mujeres de bien que se ganen su sustento. Pero algo sucede en el camino. Algunos eruditos lo llaman Síndrome de Tenenbaums:“Quiso y pudo ser todo y no fue nada”. Otros lo llaman Síndrome Lebowski:”Pudo, pero no quiso nada y no hizo nada y mando todo a las rechuchas”.

En ambos casos se recomienda una buena zurra.



10 comentarios:

  1. Sabes, creo que esto se puede aplicar a mucha gente joven en Chile y seguramente en algunos otros lugares del globo... (eufemismo periodístico para decir tierra) Es un poco la actitud del Chino Ríos (no estoy ni ahí) con la de Massú y su comercial (nothing is imposible), es un poco el querer, pero sentirse no capaz de lograr.
    Creo que a lo largo de mi vida he sentido muchas veces el soy capaz y haberme metido en cada forro por no pensar en limitaciones. No se si es mejor arriesgarse o quedarse en la orilla pensando ¿podré cruzar?
    Estoy preparando unos trabajos para concursar y me he dicho a mí mismo. Una vez más !tírate al agua¡

    ResponderEliminar
  2. Mas vale una zurra a tiempo que pedir perdón por las barbaridades que escribe tu hijo. Ejem, digo…bueno, muy bueno.

    ResponderEliminar
  3. Menos mal que mi madre no leyó esta crónica... y si la llegara a leer, menos mal que estamoa a cientos de kilómetros de distancia...

    ResponderEliminar
  4. Sin duda que una buena zurra a tiempo nos tendría hoy convertidos en relamidos ministros de gobierno.

    Pero las cosas ya fueron así. Seguiremos tomando alegre e irresponsablemente golpeaditos de tequila en el tobogán que nos conduce a la muerte.

    ResponderEliminar
  5. Mi mamá me apunta en el Síndrome Lebowski y me da la correspondiente zurra cada vez que puede.

    En serio, en qué pocas líneas expresas un mal de estas épocas que va en aumento, en Chile como en Argentina.

    Acá después de la crisis del 2001 creció en los jóvenes de las clases emergentes una desesperanza tan grande que muchos se vinieron a bajo emocionalmente postergando todos sus sueños de un futuro próspero por una realidad mediocre a partir de un trabajo mal remunerado.

    Si bien tenemos garantizada una educación gratuita y de la mejor calidad, no es posible avanzar sin un mínimo de estabilidad sociopolítica. Quieran o no, estas cuestiones impactan en el espíritu y determina el futuro.

    A diez años de aquella Argentina que prometía y se derrumbó desperdiciamos muchos talentos.

    Un texto breve y brillante Jorge.

    ResponderEliminar
  6. Las espectativas de los padres son causal de deformidad...

    AOC

    ResponderEliminar
  7. Por aquí, hay muchos hijos que dan zurras a las madres. Mucho nos han cambiado las cosas.
    Vosotros presumís, y con razón, de tener una excelente educación. Aquí anda a la deriva.

    ResponderEliminar
  8. Anónimo24/2/11

    Breve y agudo diagnóstico de lo que nos pasa como sociedad. Interesante para debatir en una larga charla.

    María Julia

    ResponderEliminar
  9. A la mierda las zurras! Mi madre alentaba mi desprecio al convencionalismo. Ella es muy antisocial. Supongo heredé su rabia, su eterna observancia y sus no ganas de hacer ninguna huevada.

    ResponderEliminar
  10. desde luego; no hay que pasarse de refinado; tras probar el consabido método dialéctico, si todavía insiste en que "soy especial y hago las cosas a mi modo", un buen soplamocos o una nalgada a tiempo ahorran muchos pesares futuros. En mi caso, mis padres me dieron un par cada uno de ellos, pero no fue suficiente. No me queda más remedio que suplir lo que no me dieron, pero no a lo 50 Shades sino con austeridad y ejercicio y madrugar.
    En mi hija he encontrado una madre postrera dulce y tesonera, ella me inspira y si algo logro este año será gracias a Teresa... que no salió una vaga como su madre.

    ResponderEliminar

*