15 de diciembre de 2010

Así comenzó todo

JESÚS CHAMALI -.

Era el mes de junio de 1.962.

Mi padre aún era cónsul honorario de Siria, la tienda de la calle Albareda, "Almacenes Damasco", todavía no había entrado en crisis, mi hermano mayor se casaba ese año y el siguiente en la "línea de sucesión" había entrado en un seminario en Granada, en principio bajo el rito maronita, aunque luego acabó profesando como sacerdote claretiano para disgusto de mi padre y alegría de mi madre. 

Mi padre no llegó nunca a entender cómo el más inteligente de sus hijos y el más dotado para los negocios abandonara la vida seglar y se marchara a ocho años de seminario. Pero menos entendía que además no pudiera casarse, tener hijos y ganarse la vida honestamente tal y como lo hacían los sacerdotes Maronitas en su país, donde se casan, tienen trabajos normales dentro de la comunidad y son uno más dentro de ella. Sólo tienen prohibido afeitarse y no vestir el hábito, pero del resto... Además, ellos opinan que cómo va el sacerdote a aconsejarme sobre los problemas con mi mujer o mis hijos si él ni tiene mujer ni hijos. 

No, para hablar de cómo hacer una mesa, al menos tienes que haber hecho una. O eso pensaba mi padre.

Mis dos hermanas no contaban mucho. Eran mujeres, (recuerden:1962) y además, una de ellas tenía un problema de enfermedades desde la infancia que mi madre achacaba a la brujería debida a los celos de una antigua novia de mi padre, y que lo cierto es que se debió a que nació con el cordón enrollado al cuello y le faltó oxígeno demasiado tiempo.

Mi madre estaba embarazada de nuevo, lo que -por cierto- no era ya ninguna novedad. A estas alturas de su vida o estaba embarazada o de pérdida o de parto, pero así, normal, pocas, poquísimas veces. 

Hacía calor y estaba de antojo. Se le apetecía tarta de fresas con nata. Pero no cualquiera, no. Ella quería la que hacían en la Granadina,una dulcería que estaba en la calle Cano, así que allá que fue Eva, la señora que cuidaba de que en mi casa no reinara más caos de lo que ya de por sí era habitual con tanta recepción consular y tanta zarandaja, y cogió un taxi para comprar la tarta, no fuera a ser que el bebé -antes no había ecografías y hasta el parto todo era una sorpresa- "saliera con un antojo como una fresa en la cara"

Cuando llegó la buena mujer, mi madre se abalanzó sobre la tarta que pesaba sus buenos dos kg. y trozo a trozo dio cuenta de ella. Era mujer de apetito, y en aquella época, las embarazadas comían por dos. Y para acabar la faena, dos botellas de agua de San Roque entre pecho y espalda, que es muy digestiva. Y claro, pasó lo que pasó. 

Allí dentro no había sitio para tanta cosa, la placenta, los dos kg. de tarta de fresa y nata, las dos botellas de agua y yo, que ya pesaba 4,400.-kg... Bueno, que se montó la revolución y yo salí perdiendo, porque al poquito, un tipo al que no conocía de nada vestido con bata verde y con la cara tapada, me estaba dando de tortas en el culo como si yo hubiera sido culpable de todo aquel desaguisado.

Luego, años más tardes, ya en el colegio Claret, un cura me dio cumplida explicación de esa nalgada. Era un castigo merecido que recibíamos, ya que todos nacíamos pecadores y manchados con el pecado original y desde ese momento comenzábamos a purgar las culpas. 

Yo no sé si purgué culpas mías, originales o pirateadas, pero lo que es mi madre purgó hasta lo que comió antes de mi concepción porque, según me contaron, le dio a la buena señora un mal de estomago tal que tuvo diarreas varios días.

Y es que el agua San Roque era milagrosa para las digestiones pesadas.

Agua de Santo. De San Roque.

Y así, sin comérmelo ni bebérmelo (que fue mi madre la que se zampó la tarta) nací un día dos, del mes seis, del año 1962, y me llevaron al nº 2 de la calle Espronceda, a la habitación celeste, donde habría de pasar los veintidós años siguientes de mi vida.

8 comentarios:

  1. Grande Jesús, bienvenido a Plumas Latinoamericanas... un debut en grande, como debe ser...

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  2. Bienvenido amigo Chamali. Este blog se ha transformado a estas alturas en un punto de confluencia de muy potentes y diversas voces narrativas en español.

    Vuestra forma de comenzar es un prodigio. El texto, emulando el tipo de narración de un rápido guión de cine, complementa muy bien la tierna evocación y el humor.

    De seguro junto a tí aprenderemos costumbres y modos de vida muy distintos a los nuestros.

    Esa inmerecida palmada original debe haber dolido mucho, aunque eras un bebé bastante grande y fuerte para la media de los bebés.

    Un gran abrazo mi gran amigo.

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  3. Una original forma de relatar tu historia familiar y tu nacimiento, Jesús. Respecto a los maronitas, tengo ciertas confusiones que quizás me ayudes a resolver. Hasta hace poco creía que obedecían únicamente al Patriarcado de Antioquía y que este patriarcado era una especie de superpatriarcado que aglutinaba a varias corrientes de la iglesia católica. Hoy tengo entendido que existen cinco patriarcados distintos en Antioquía y que sólo uno de ellos tiene bajo su guía a los maronitas.
    Lo otro que me ha llamado mucho la atención es que siempre, o al menos desde las cruzadas, hayan mantenido una irrestricta fidelidad al papado romano. Quizás esté errada en algún punto por haber consultado pocas fuentes.
    Por otro lado, dices que en el país de tus ancestros les está permitido a los sacerdotes maronitas casarse y desarrollar una vida normal, aunque no afeitarse. Eso es algo muy singular y que desconocía por completo.
    Es una bella historia, Jesús, y me gustó mucho cómo la contaste. Espero que la continúes en nuevos relatos. A propósito, ¿dónde estás tú en la foto?
    Saludos.

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  4. Amigo Jesús. Me ha conmovido tu relato, sobre todo cuando hablas de los maronitas. Te diré que estuve hace algunos años en Líbano y en Beirut nos recibió el Gran Patriarca Maronita en su iglesia. Lo recuerdo con verdadera emoción pues nos dirigió unas palabras, no sólo de bienvenida, sino que se nos descubrió como un hombre brillante, como un filósofo e intelectual que veía el mundo con una gran clarividencia para enteder su propia problemática.
    Conservo todavía algunas fotos del momento que, cuando las busque te las mostraré. El aspecto del Patriarca era tan imponente como su propio discurso.
    No sabes cómo me alegra compartir este espacio contigo y con los amigos americanos. Es un auténtico orgullo, además de un placer inmenso. Cuántas cosas estoy aprendiendo y percibiendo de todos vosotros.

    Un abrazo.

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  5. Queridos amigos Claudio, Jorge, Mar Paz y Concha, sólo puedo decir una cosa: gracias.
    Para ser sincero, me siento bastante raro entre tantos escritores a los que admiro, pero también es cierto que espero que mis aportaciones sigan siendo al menos -si no interesantes- sí entretenidas.
    Con respecto al rito Maronita, éste recibe su nombre de San Marón, quien lo fundó a finales del S IV. No podemos olvidar que la Iglesia Católica proviene de dos raíces principales, la oriental y la romana. La oriental se dividía en cuatro Patriarcados, siendo el de Antioquía -que se dividía en los subgrupos sirio-occidental y sirio -oriental, al que pertenece esta rito.
    De todas las Iglesias católicas (occidentales y orientales) sólo la de los Maronitas nunca estuvo en cisma con el Papado de Roma, sin embargo hasta el S XVI no se integran totalmente bajo la disciplina de Roma, a la que fueron acercándose paulatinamente con la llegada de los cruzados.
    Sin embargo, dentro de la Iglesia católica, la misma que impone el celibato, ellos pueden casarse, formar familia, trabajar, etc. De hecho, su rito es propio y diferenciado del romano y su liturgia en vez del Latín, utiliza el árabe y el siriaco.
    Sin embargo, una norma no escrita, los hace inelegibles para el papado. No son lo suficientemente "universales" para ser Papas.

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  6. Por cierto, Mari Paz, yo soy el niño que celebra su Primera Comunión. En la foto está toda mi familia de la época excepción de mi hermano Elias, fallecido muchos años antes de sarampión y de mi hermano mayor, quien para no romper la segunda gran tradición de mi familia (la primera eran los sempieternos estados de gestación de mi madre, quien no salía de uno para otro) que era que al menos uno de nosotros siempre estaría enfadado con el resto.
    Con el tiempo hemos conseguido mejorar la tradición y ahora somos todos los que estamos siempre enfadados con todos.

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  7. Ya lo dice el dicho: más vale tarde que nunca! Hola Chamalí.

    Qué gusto leerte, ese es un gusto que hace rato me doy como comer chocolates!! Uno siempre quiere más y no se cansa NUNCA.

    Un abrazo grande, grande!

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  8. Gracias Lorena. Leer y comer chocolate...¡Que buena analogía! Ambos placeres son íntimos y alimentan. Uno el cuerpo (¡a veces más de la cuenta!), y otro el alma (casi siempre menos de las que deseamos).
    Un gran abrazo.

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