7 de diciembre de 2010

Assange tiene al gran buey en Cuidados Intensivos

JORGE MUZAM -.

Es tan burdo este show revanchista propiciado, alentado y hasta exigido por Estados Unidos, que resulta muy difícil explicárselo a un niño. Ellos ven que tras la imagen de las 50 estrellas y el solemne himno se esconden en realidad una pandilla de vulgares y arrogantes truhanes diplomáticos.

Mis estudiantes me preguntan: ¿por qué Estados Unidos tiene tantos secretos que ocultar si dicen ser una democracia tan adelantada a las demás?¿para qué tapar tantas cosas si supuestamente no están haciendo nada malo?

Para responder a esto tengo que explicar larga y pausadamente el origen de esa enfermedad imperialista que corroe a la elite estadounidense.

Detener a Assange no les reportará ningún beneficio a estos sicópatas del secretismo y más bien será como apagar el incendio con bencina.

A Estados Unidos ya nadie le cree nada.

3 comentarios:

  1. Ellos hacen como que nos mienten,
    nosotros como que nos creemos todo.

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  2. ¿Se vendrá una guerra informática? ¿cómo nos defenderemos los que quedamos en medio? A esta altura del juego no me cabe dudas que la detención de Assange es en represalia por lo publicado en WikiLeaks. Intentan cubrir la vergüenza de lo expuesto con este circo cuando debieran sumir que hace mucho tiempo dejamos de creer en ellos, por lo menos en Argentina no representan ningún valor rescatable...

    Bye, bye american dream... Ya estamos despiertos hace un par de horas.

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  3. Nosotros más bien les sacamos la lengua burlona, porque los yanquis están de capa caída desde hace rato, apuntalándose a punta de zalamerías en la antojadiza espalda financiera china. El gran buey tropieza y tropieza, pero, pese a todo, yo sigo amando a ese pueblo porque los veo a través de la atemporal ventana de John Steinbeck, Scott Fitzgerald, Sinclair Lewis, John Dos Passos, Ernest Hemingway, Theodore Dreiser, Sherwood Anderson, Upton Sinclair y Willa Cather. Qué gran país describieron ellos, qué grandeza humana, qué paisajes. Y por otro lado, cuánta porquería muestran los medios de prensa actuales.

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