13 de enero de 2011

016

JESÚS CHAMALI -.

71 mujeres; una cada cuatro días y medio. Ese es el número de mujeres muertas en España en 2010 a manos de sus parejas o ex parejas, generando de esta manera una epidemia vergonzante y preocupante. Es tal la alarma social que este hecho genera año a año que en su momento, en el 2007, hubo que habilitar un número de emergencia específico para estos casos, el 016.

Si cualquier agresión de un ser humano por otro es un acto reprobable, la que ejerce un hombre sobre su mujer o sus hijos es para mí la prueba mayor de cobardía que se pueda dar.

Es tal el miedo que esta violencia genera en la agredida y su entorno que una de las características de las que se dotó a ese número de emergencia es la de que las llamadas son anónimas y además, no vienen reflejadas en las facturas del teléfono, para garantizar ese mismo anonimato. Precisamente de eso se han aprovechado los maltratadores y resulta que son ellos los que más llaman al 016 -6 de cada 10 llamadas a ese número son de ellos- para amenazar e insultar a las operadoras.

En sus mentes enfermas o simplemente perversas creen que así lograrán que el objeto de su maltrato se sienta más sola y desamparada al no poder contar ni siquiera con esa voz al otro lado del teléfono.

Así podrá matarla con tranquilidad.

Así podrá matarla sin estorbos.

¿Se puede ser más cobarde y canalla?

8 comentarios:

  1. Estimado Jesús. Qué vergúenza tan grande tener que convivir con esta lacra social que hemos de sufrir cada día. Duele mucho tener que asumir esta realidad en un paaís moderno y civilizado como el nuestro.

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  2. Es cierto Concha.
    Pero lo que más me avergüenza no es el hecho de que 71 hombres cafres hayan matado a sus parejas en el 2010 ni los cientos que lo piensan en este momento, ni siquiera los que al final, mezquinos, cobardes y traidores, lleguen a realizarlo este año.
    Lo que me avergüenza son los otros millones de personas, hombres, mujeres, políticos, policías, jueces, médicos, periodistas, etc, que no harán nada efectivo para erradicarlo, salvo hablar, repudiar...y seguir mirando a otro lado.

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  3. Es cierto que las mujeres siguen muy desamparadas por los Estados, amigo Jesús. Por acá no es diferente, y no lo es al menos en todos los países americanos.

    Hasta hace muy poco tiempo en Chile, cuando una mujer era asesinada por su marido, la ley lo contemplaba como un homicidio simple, que al amparo de un sinnúmero de subterfugios legales podía dejar al autor hasta absuelto.

    Hoy existe el delito de femicidio, aunque las penas siguen siendo bajísimas.

    Siento personalmente un profundo desdén hacia los maltratadores de mujeres y niños, y no he trepidado ni trepidaré en denunciarlos. Todos debemos hacer lo que hay que hacer frente a ellos.

    No existe posibilidad para dos discursos en este sentido.

    Mi rabia y mi temor se circunscribe también al hecho de que mi hija pronto será una adolescente y por nada del mundo podría permitir que cayera en manos de uno de estos psicópatas.

    Un relato necesario, amigo Jesús, que nos debe ayudar a tomar conciencia de todas las dimensiones del problema expuesto, y por lo mismo, a realizar acciones concretas para aminorar este comportamiento criminal.

    Un abrazo.

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  4. Vergüenza, Jesús, eso se siente al saber que lo que ocurre en Chile todos los días se repite en otras partes del mundo. Violencia de todo tipo, explotación, discriminación, competencia desleal, es lo que les damos día a día y en la cara a nuestras abuelas, madres, hijas, hermanas y parejas. Vergüenza, eso es lo que se siente, Jesús.

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  5. Aqui las cifras son mucho mas alarmantes. En el estado de mexico que es una region pequeña del pais son 952 las mujeres muertas el año pasado por violencia domestica.
    No es de extrañar en un pais donde el machismo es tan fuerte como la religion. Por algo dicen que estamos atrasados tres decadas con el resto del mundo, en cuanto a lo que se llama buenamente civilizacion.
    Lamentablemente yo no puedo ponerme del lado de las mujeres, jamas he sido feminista ni machista. Para mi la igualdad y el abuso se dan entre dos, por que asi se han predispuesto. Aqui las mujeres alimentan y ayudan a que el machismo prevalesca.
    Una vez mi padre caminaba por la calle cuando vio a un hombre golpeando a una mujer con el puño cerrado. La mujer fue a dar al suelo y mi padre entonces se fue sobre el abuson golpeador.
    La señora se levanto del suelo para golpear a mi padre con su bolso mientras le gritaba:
    Pinche viejo metiche, usted que se mete? Este hombre es mi marido y puede matarme si quiere.
    Sin cometnarios.

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  6. ¡Qué terrible! La victima defendiendo a su verdugo...

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  7. Y no solo los defienden, Jesus. Aqui esta aun muy arraigado eso de tratar al hombre como el amo y todo poderoso de la casa. Aunque sea la mujer la que trabaja y batalla con la crianza de los hijos. Si es borracho "es que es muy macho mi viejo" o "con mi amor lo voy a cambiar". Al final el marido termina siempre golpeandolas y ellas se dejan. "Que me pegue pero que no me deje".
    Por eso no puedo por mas que quiera ponerme del lado del feminismo, ni del machismo.
    Para mi todos los "ismos" terminan restando en lugar de buscar una verdadera igualdad.
    Ponernos unos contra otros no resuelve nada, solo crea mas caos y rencor.
    Una vez me toco entrevistar a un señor. Su esposa lo golpeaba y el se habia animado al fin a levantar una orden contra ella.
    ¿Por que no se habla del abuso de las mujeres al marido? Supongo que por que las estadisticas apuntan mas en favor de las feminas.
    Ya sea por que nuestro numero poblacional es en si mas alto, o por que somos mas tontas y nos gusta tener marido aunque nos pegue.
    ! Yo por eso no tengo marido ¡

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  8. Recordé este post mientras oia en la radio la crónica de un suceso realmente escalofriante.. Me dispongo a trabajar, voy ordenando las cosas y al mismo tiempo las voces de la radio penetran directo al corazón al punto de darme ganas de llorar. Una madre habla en un susurro, un padre entre sollozos, las vecinas gritan a los policías. El periodista da cuenta de una escena macabra: un cuerpo tendido sobre un charco de sangre en la puerta de un casa modesta de un barrio de mi ciudad. Al parecer este sujeto era pareja reciente de la mujer, un vago atorrante como muchos pero a la vista de lo que se observa tras la puerta donde yace era algo mucho peor ¿una bestia? ¿un demonio? No sabría cómo calificar a un ser que degolla en cuestión de un instante a tres niños porque (¿puede haber alguna razón?) su mujer lo corrió de la casa. Otro suceso trágico de violencia familiar que no se atendió a tiempo, señala el conductor del programa. El espanto de sólo pensar en la escena me quita el aliento y pudiendo imaginar lo que sus ojos ven no puedo pensar en lo que pasará por la mente de quien comete tremendo crimen. El tono de los que comentan delatan conmoción pero también una especie de costumbre justificada porque en esta zona del país la violencia contra la mujer y la familia es algo demasiado habitual, tanto como la evidente inoperancia de la justicia que hace poco y nada por proteger a los indefensos.

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