15 de enero de 2011

Antitabaco

LILYMETH MENA -.

Cerré los ojos y dediqué una larga fumada al mentolado extra largo que sostenía en los labios. Luego de un par mas de bocanadas tiré la diminuta colilla y la uní bajo mi zapato con el concreto de la calle. Guardé el encendedor dentro del bolso y entré al restorancito para poder comer con mis amigas. 

Se extrañan los buenos tiempos en los que se te preguntaba si deseabas una mesa en el área de fumadores. Cuando se podia fumar en el bar para acompañar una cerveza oscura y la buena charla. Luego de la comida para hacer la sobremesa en cualquier restaurante. En la sala de espera del dentista mientras resbalabas por los dedos la última publicación de la revista de modas. 

Ahora leo en las redes sociales y las noticias de la web, todos los comentarios en contra de la Ley Antitabaco en España. Muchos argumentan que ésta provocará enormes caídas en los consumos de lugares de esparcimiento. Pero no es así. 

Se puede suponer que si en el lugar al que deseo entrar no se permite fumar, no entraré. Pero la verdad es que si realmente quiero divertirme, ligar, beber, o bailar, entraré de todas formas. Lo mismo sucede en hoteles, restaurantes, y bares. Y bueno, hasta en la sala de espera del dentista. Que finalmente no acude uno al él a menos que sea rigurosamente necesario (al menos en mi caso).

Estamos muy mal acostumbrados a hacer nuestra voluntad. Eso de dejarlo a uno ser libre pues le causa terribles manías que luego se vuelven necesidades. Y es lógico que cuando uno está muy mal hecho a su modo, todo parezca de locos cuando nos quieren imponer cierto orden que no hubo antes.

Es como decirle a un niño de doce años que no puede morderse las uñas, luego de que ha venido mordiendoselas toda la vida. No es de sorprender que el niño pegue un brinco. La abuela regañona le arrojará entonces una mentira piadosa (por su propio bien, claro), “Si te muerdes las uñas se te van a deformar los dedos o vas a quedar loco”.

El niño se mira ambas manos y piensa. Pero si me las he mordido siempre y no tengo los dedos chuecos, ni creo estar tan loco. 

Aquí en México la Ley Antitabaco se aprobó hace años. Los hoteleros, restauranteros, y propietarios de antros, argumentaban lo mismo que ahora gritan los españoles. Sin embargo el mundo no se les vino encima, no bajaron considerablemente sus entradas, ni la gente dejó de fumar. Finalmente lo unico que queda es darle tiempo a los fumadores para que se vayan haciendo a la idea. “El hombre es el unico animal que vive de costumbres”.

Aqui el piadoso señor olvido ha resanado las heridas. Los fumadores no tuvieron mas opción que aprender a contener sus locas ansias de echar humo en lugares públicos y cerrados. 

Ahora en las cajetillas se imprimen una serie de advertencias y de imagenes bastante grotescas para concientizar a la gente. Algo que a mi parecer es casi una agresión para el fumador. Yo no veo que se haga lo mismo con las bebidas alcoholicas, ni con los alimentos chatarra. Que al final si uno abusa de cualquiera de esos productos los daños fisicos y la muerte, son seguros. 

El que fuma sabe perfectamente los riesgos, y aun así adora el sabor del tabaco sobre la amarillenta dentadura. 

Con todo y Ley Antitabaco, impuestos extra, imagenes ofensivas y advertencias; la gente que fumaba antes sigue fumando ahora. 

Prueba de ello es que las grandes tabacaleras no han quebrado. Sino al contrario, siguen siendo de las empresas mas fuertes y ricas del mundo.

7 comentarios:

  1. En España algunos de los dueños de bares y restaurantes han ido un poco más allá en la protesta y se han declarado insumisos ante la ley, poniendo carteles en sus locales donde dicen "Aquí se puede fumar...y al que le moleste que no entre)
    Y eso a pesar de que pueden ser sancionados con una multa de 600.000.-€, unos 780.000.$ dólares. Algunos incluso ha puesto un tarro para recoger propinas para pagar la multa..
    ¡Mucha propina habrán de recibir!
    Tampoco en Italia y en otros países donde la Ley antitabaco se instauró los hosteleros han tenido problemas de rentabilidad en sus negocios, pero a veces somos como ese niño que tu cuentas, Lilymeth.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  2. Se oyen muchas tonterías a raíz de la aprobación de la dichosa Ley. Muchos dueños de bares y restaurantes hicieron costosas inversiones para adaptarse a la anterior Ley, de hace tan sólo cuatro años (aquellos locales de más de 100 metros cuadrados tenían dos opciones; prohibir fumar o establecer dos zonas con sistemas de ventilación independientes y separadas físicamente). La actual Ley llega en un momento muy inoportuno, crisis económica, la cual llevan sufriendo un par de años. Es lógico que tengan miedo.
    A mi, que soy fumadora y exfumadora, me preocupan más otras de las medidas que contempla, en concreto la de fumar en determinadas zonas al aire libre y la de la supresión de las peceras en los aeropuertos.
    Es una lástima que esta ley, no dudo que necesaria, tenga más pinta de ley antifumador que de ley antitabaco. Nuestro Presidente de Gobierno tiene la extraña facultad de dividir a la sociedad española. Esto no tiene nada que ver con la ideología, sino con su manera de actuar. Tema que toca, tema que fastidia, llevando además el nivel de los debates sociales a un nivel bajísimo. Una pena. Como lo es que gente, muy capaz, de su propio partido haya abandonado el barco.
    PD: Fumar es malo, los fumadores no son malos.

    ResponderEliminar
  3. La norma Española parece un autentico tratado de hipocresía. El denominarla ley antitabaco supone un eufemismo puesto que no va contra el tabaco sino contra sus usuarios –fumadores-, ya que a día de hoy la producción, venta y consumo del mismo es legal.
    Lo que crea bastante inquietud es el por qué se permite fumar a los moradores de determinados lugares (establecimientos penitenciarios, psiquiátricos y en residencias de mayores o discapacitados), ¿qué se esconde detrás de esas excepciones?

    Ahora mismo, en el blog de Gyoni: Malos Humos

    ResponderEliminar
  4. Carlos Ramírez G15/1/11

    Además, en México los establecimientos le han dado la vuelta a la ley y han "adaptado" espacios donde se puede fumar, y así incluso convierten la limitante, en una ventaja "Aquí hay terraza para fumadores" por lo que lejos de perder, ganan más.

    ResponderEliminar
  5. No fumo y me importa que fumen cerca mío porque es perjudicial!! Sin embargo, siempre me he tenido que aguantar. Si eran desconocidos para no entrar en una gresca de la cual lo más seguro era que saliera perdiendo, o bien, porque eran muy cercanos y no se reprimían el insulto hacia mi persona por ser "incomprensiva" con su vicio/gusto... Siempre debí tragar saliva y humo.

    No creo que la ley apunte al maltrato específico pero entiendo que se sienta así.. El cigarrillo es un hábito difícil de abandonar y todo intento de persuación altera al fumador.. Sin éxito he intentado toda mi vida convencer a mi madre que no fume.. Todo tipo de extorción fue inútil y toda propuesta para hacer un tratamiento tomado como ofensa. Cuando salimos a comer cada 20 minutos los fumadores de la familia salen a ver si en la esquina llueve.

    Se acostumbraron.

    En la Argentina no hay todavía una ley antitabaco de alcance nacional, sí existen leyes provinciales y algunas oredenanzas que abordan el tema haciendo incapié en que se trata de cuidar la salud de la población. El proyecto está dormido en un cajón, cada tanto lo sacan para darle una leidita y asustar al sector (y de paso tire unos pesos a los legisladores). Hay millones ($$) de trabas e intereses que se oponen a su sanción y el 2010 se nos pasó sin ley. La esperamos para este año... sentados, obviamente.

    ResponderEliminar
  6. Que cada uno haga lo que quiera con su vida, pero que no se la joda al resto.
    Hace cuatro años mi hija me prohibió fumar, y como dedicado padre, le hice caso sin chistar. Cuando lo hacía tuve siempre la precaución de fumar en lugares donde el humo no le llegara a nadie. Lejos, muy lejos de todo, sólo conmigo mismo. Creo que ese respeto hacia los demás es esencial.
    Las leyes de los gobiernos no ayudan demasiado, sino más bien refuerzan la resistencia de las personas, y quien no lo hacía, lo hará desde entonces sólo para oponerse.

    ResponderEliminar
  7. Yo fumo y la verdad es que me molesta que me critiquen por eso. Hay lugar para todos, pero qué mal que no pueda tomar un café con mis amigos no fumadores. Elegir no fumar no es una opcion porque no puedo.

    ResponderEliminar

*