4 de enero de 2011

Mi estrella


Por Concha Pelayo

Resulta que este año que comieza voy a tener suerte. Hasta esta misma mañana no lo sabía.

Hace unos días, antes de que acabara el año, caminaba por la calle y, de pronto, una estrellita dorada, la misma de la fotografía, brillaba tímidamente ante mis ojos. Me agaché para recogerla y la guardé en mi monedero. Se trata de una estrellita flexible, de cartón y pintada de purpurina dorada. No volvía a acordarme de ella hasta esta misma mañana. Había quedado con mi amiga Elisa para vernos y felicitarnos el año pues no nos veíamos desde antes de Nochebuena. Al pagar el café, vi mi estrella en el interior de mi monedero y la saqué mientras le decía a mi amiga. "Te regalo esta estrellita que me encontré en el suelo hace unos días". Mi amiga, boquiabierta, me dice: "Te has encontrado una estrella, por favor, guárdala para ti, te va a dar suerte, tú no sabes lo que significa encontrarse una estrella". Eran tan convincentes las palabras de mi amiga que hice lo que me pidió. Volví a guardarla en mi monedero para conservarla durante todo el año. Después, se la regalaré a Elisa.

Yo no sé si estas cosas son fiables o, simplemente, concebimos la ilusión para que lo sean, lo cierto es que a partir de ese momento tengo la vaga esperanza de que este año no me va a suceder nada malo, tengo mi estrellita que me protegerá.

Tras despedirnos, me dirigí a mi casa y al llegar a la puerta, me saluda una vecina que ha pasado por un proceso canceroso. Nos saludamos cordialmente y de pronto reparé en que estaba muy guapa, mucho más de lo que recordaba. Se lo dije. Le dije que tenía un brillo en la mirada, un brillo que no le había visto nunca. Me responde que se encuentra muy bien, que siente una paz interior que la reconcilia consigo misma y con el mundo. Antes se preocupaba por las cosas más nimias, ahora todo lo relativiza. Nos despedimos, ella se fue con su brillo en los ojos y yo con mi estrella.

6 comentarios:

  1. Hace unos días mi novio sufrió un accidente terrible. Un camión lo golpeo de costado y salieron volando él y su moto nueva.
    Ha tenido la pierna muy lastimada desde ese día, amoratada e hinchada. La moto igual quedó dañada.
    Ayer se me acercó todo mimoso y con su voz de niño me preguntó si podía pedirme un gran favor. Le dije que si.
    Entonces me explicó que cuando un motociclista tiene novia, ésta le debe obsequiar una campanita para colgarla en la parte trasera de su moto.
    Para que no sufra caídas ni accidentes.
    Hoy por la mañana le compré una campanita de plata y le mandé poner una inscripción. La ha atado a su moto con un listón que yo usaba antes para mi cabello.
    Pienso que los amuletos funcionan en la medida que uno lo sienta. Todos tenemos derecho a sentirnos especiales y protegidos. Los objetos mágicos son el instrumento para esa fe y es lindo tenerla.
    Guarda tu estrella en el monedero y dale la oportunidad de hacer lo suyo.
    Un beso.

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  2. ¡Qué relato más tierno y optimista, Concha!. Sin duda, y como apunta Lilymeth, los amuletos que atraen la buena suerte, al igual que aquellos que alejan la mala suerte, funcionan con la energía y la potencia que les brinda la fe.
    Creer es gratis y no perjudica. Además, si condicionamos lo suficiente, nuestra mente se predispone para que eso mismo ocurra.
    ¡¡Suerte, Concha!!

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  3. Definitivamente no creo en los amuletos ni en los augurios.. Lo bueno que nos sucede parte de nosotros en un alto porcentaje y el resto depende de las circunstancias. Me encanta la idea de la estrella para representar esa fuerza interior para la enfrentar la vida. De modo que vos sos la estrella, la que ilumina, la que guí, la que reconforta a su amiga.. con vos no anda la suerte sino buenas posibilidades de éxito!! Guarda tu estrellita porque es linda pero más lindo es tu alma que nos entrega estos escritos tan cálidos.

    Saludos =)

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  4. Yo lo veo como un relato existencialista, Concha. En este vacío plagado de ilusiones en que vivimos, nos aferramos a cualquier cosa, tal como si fuera una religión, pero en pequeña escala. Todo sea por seguir viviendo y por alejar el sinsabor acechante del sinsentido de la vida. Lo peculiar es que tú tienes el don de transformar todo lo ingrato, difuso y complejo en transparente belleza escrita.

    Un abrazo.

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  5. Mi amuleto es un libro de Pessoa, querida Concha. Es una ilusión infantil, pero sé que él me entiende a través de una inexplicable ventana del tiempo. Me hizo recordar a uno de los Peanuts que arrastraba una mantita a todos lados y no podía vivir un segundo sin su mantita. Tengo también algunas piedras vulgares en mi escritorio, sin mayor mérito que ser piedras y significar algo para mí.

    Un abrazo. Sé que será un buen año para tí.

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  6. Mis queridos amigos, como dicen los gallegos refiriéndose a las brujas: "Creer, creer, no creo en ellas, pero habeylas haylas".
    Pues creamos en esas zarandajas que vamos atesorando todos a lo largo de nuestra vida. Yo suelo recoger arena de playas remotas, de desiertos, conchas marinas, piedras, una, incluso, de una de las pirámides de Egipto. Posaba apoyada en ella para una fotografía y de pronto una piedrecita se escondió en mi mano. La aprisioné y también me la traje conmigo. Como hago con frutos de cualquier lugar: nueces, bellotas, dátiles, etc... me los llevo y los dejo en los bolsos hasta que se van reduciendo como cabezas de jívaros. No creo en nada de eso pero me acompañan.
    Un fuerte abrazo a todos.

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