30 de abril de 2013

Longueira: mesías, pragmático e histérico

CLAUDIO RODRÍGUEZ MORALES -.

Desde el fin de la dictadura, no recuerdo a un político que haya hecho público de una manera tan evidente su deseo de ser nombrado Ministro de Estado. Tampoco que aprovechara cada entrevista para precisar que la cartera que espera recibir de prebenda pertenezca a la llamada “área social”. La meta del ex senador conservador Pablo Longueira ha sido siempre arrebatarle a la izquierda chilena sus históricas banderas de lucha y separar aguas –al menos en la imagen que proyecta al electorado- de la derecha económica. Para ello ha desarrollado sus particulares estrategias que conjugan voluntarismo, porfía, soberbia, mesianismo y realismo político.

Quien no llora no mama, dice en una de sus partes un popular tango. Sebastián Piñera, en su segundo y forzado ajuste ministerial, puso a Longueira a la cabeza de un área hasta ahora alejada de lo “social”, de carácter secundario y de poca figuración mediática, como es el Ministerio de Economía, Fomento y Turismo. Da la impresión que la medida obedece a una necesidad del gobierno de contar con un francotirador autoflagelante menos, que sumar un aliado poderoso pero muy incómodo.

La pasividad del Ministerio de Economía se mantuvo inalterable hasta que el ahora ex senador por Santiago tomara posesión del cargo la semana pasada, dando un golpe de timón para diferenciarse de sus antecesores, asumiendo la defensa de los consumidores ante los cobros abusivos de las tiendas del retail.

Además, se comprometió, como nueva autoridad, para hacer efectiva la conducción de su cartera en temas como la microempresa, deudores, emprendimiento, derechos de propiedad, fomento, distribución del ingreso, impuesto y cualquier otro ámbito donde se necesite más acción del Estado, sin importarle el ceño fruncido de los gremios empresariales y la incomodidad de su jefe directo, a quien no le agradan los colaboradores que tienden a “mandarse solos”.

El protagonismo que piensa darle Longueira al Ministerio de Economía no se había dado hasta ahora en la práctica en éste ni en los gobiernos anteriores, por cuanto las directrices del área financiera y productiva siempre las han establecido –nuevamente una herencia pinochetista- el todopoderoso Ministerio de Hacienda, el Banco Central, la Sociedad de Fomento Fabril y el Fondo Monetario Internacional.

El tema de los abusos de las grandes tiendas comerciales y, en algunas, en su rol de bancos, es tan sensible dentro de la población que, de ser un político con altos niveles de rechazo, a partir de sus primeras acciones como Ministro, Pablo Longueira ha comenzado a sonar entre los posibles candidatos para darle continuidad al período en que la derecha asumió, por la vía legal, el control político del país.

Toda esta puesta en escena le ha permitido al ex senador, tal como si fuese un premio a la persistencia, enfrentarse con un antiguo Ministro del Presidente Eduardo Frei Ruiz Tagle, Claudio Hohmann, quien en su calidad de gerente corporativo de la cadena estadounidense de supermercados Walmart -socio de un consorcio del mismo estilo en Chile, de nombre Presto- hizo pública su indolencia por los miles deudores caídos en desgracia y su intención de ampararse en la ley con tal de no retirarlos de las listas negras del boletín comercial y menos compensarlos económicamente cuando se les incluyó por error en éstas. Con ello, se logra el segundo objetivo de Longueira, en cuanto a demostrar que el poder económico no es sólo patrimonio de su sector, sino que también se encuentra repartido entre políticos de los gobiernos de centroizquierda que antecedieron a Piñera.


CHACARILLAS

Pablo Longueira forma parte de los políticos educados al alero de Augusto Pinochet y del ideólogo de su dictadura, el abogado admirador del franquismo, Jaime Guzmán. Este clan de veinteañeros fue beneficiado con cargos en ministerios, direcciones de servicios, secretarías regionales ministeriales y alcaldías, además de contactos, clientelas y facilidades para adquirir empresas del Estado, a cambio de fidelidad y defensa al dictador como participar en ceremonias honoríficas del tipo Cerro Chacarillas de 1977. Emulando las puestas en escena propias de las Juventudes Hitlerianas o del Fascismo Italiano, un grupo de muchachos con velas en sus manos –no existen registros de la participación de Longueira, pero sí de varios de sus futuros compañeros de ruta- fue condecorado en esa oportunidad por el mismísimo Augusto Pinochet por ser un “ejemplo” para sus pares y en recuerdo de los héroes caídos de la Batalla de la Concepción en una guerra contra Perú en el siglo XIX.

Esta suerte de acción política en probeta –con sindicatos obsecuentes y grupos de presión acallados a la fuerza- tuvo su fruto: la fundación del partido político de raigambre católica conservadora Unión Demócrata Independiente o simplemente UDI.

Este grupo, disciplinado, jerarquizado y con tendencia a las castas en su interior, en un principio asumió como nadie la defensa del legado pinochetista y, a medida que se han ido conociendo los desfalcos del genocida, descolgándose sin que se note demasiado. Asimismo, no se han dejado caer en la tentación de emular a otras derechas del mundo con éxito electoral, demasiado “liberales” en lo valórico para su gusto, salvo sus símiles españoles.

A diferencia de la mayoría de los dirigentes de la UDI, titulados en la Pontificia Universidad Católica de Chile, siendo muchos de ellos alumnos de Jaime Guzmán, Longueira estudió en la Universidad de Chile la carrera de Ingeniería civil industrial. Él mismo ha reconocido que jamás ha ejercido como ingeniero, pues desde esos tiempos estudiantiles ya se dedicaba a la política en un centro de alumnos intervenidos por la dictadura y a tomar contacto con las poblaciones para cimentar el caudal electoral de su futuro partido político, mérito por el cual es reconocido por amigos y adversarios.

Tal es su ímpetu de figurar como líder popular que, desde hace un tiempo, ha optado por emitir su voto en una comuna de Santiago con tradición izquierdista, aun a riesgo de su seguridad personal y obligando a desplegar operativos de emergencia para frenar a quienes intentan agredirlo por su vínculo con un régimen conocido mundialmente por su cadena de abusos, torturas y asesinatos masivos.

PATRIOTISMO Y DECENCIA

A contar del retorno a la democracia, Pablo Longueira ha ido construyendo su carrera política con una mezcla de tesón, porfía, soberbia, mesianismo –que algunos llaman demagogia o populismo-, más pequeñas dosis de realismo. Esto se ha traducido en su elección como diputados y luego senador de manera ininterrumpida desde 1990 y, a partir del triunfo presidencial de su sector en 2010, en gimotear hasta ser oído e incorporado al gabinete de alguien a quien, hasta hace un par de años, detestaba incluso más que a algunos dirigentes de la Concertación. (Esto es una reflexión antojadiza, pero creo que una de las motivaciones del rechazo de Longueira a Piñera lleva en su subconsciente las palabras “frivolidad”, “materialismo” y “especulador”.)

Al igual que el Ministro del régimen conservador del siglo XIX, Diego Portales, Longueira se encarga de vez en cuando de recordarle al país que su participación en política es a regañadientes, porque se le necesita, y no por una vocación en particular. Mientras al primero sólo le interesaba hacer dinero con sus negocios para gastarlo en burdeles y chinganas, a Longueira le atrae una vida tranquila y sin sobresaltos con su mujer y su numerosa prole.

Lo anterior le otorga un carácter mesiánico y malhumorado a su perfil político, que le permite comentar sin pudor alguno haber tenido contacto paranormal con su antiguo mentor, el asesinado senador Jaime Guzmán, para hacerle frente a las falsas acusaciones de abuso sexual infantil en contra de un compañero de partido, el senador y ex funcionario de Pinochet, Jovino Novoa.

O bien publicar un libro testimonial donde confiesa, en uno de sus capítulos, no comprender como algunos dirigentes políticos, personas que recibieron una “buena educación” y provenir de “buenas familias”, hayan sido capaces se caer en las garras de una ideología que fomenta el odio y la violencia como es el marxismo leninismo. Y que esos mismos dirigentes terminaran apoyando en 1970 un gobierno de inspiración socialista como el de Salvador Allende. Un gobierno que su mentor, Jaime Guzmán –ahora complementando la reflexión del Ministro- ayudó a derrocar en contubernio con militares y una potencia extranjera, hecho al cual Longueira jamás se ha referido, suponemos, para no caer en la mentira, cosa que según él detesta.

Mesianismo que se repite en Longueira cuando sostiene, muy convencido de ello, que el rescate de los treinta y tres mineros en el norte del país se produjo porque se estaba bajo un gobierno de derecha, que hace las cosas con más rigor y profesionalismo que la izquierda y, si no lo dijo al menos lo pensó, se encuentra al lado de Dios.

Más arriba hacíamos mención a sus dosis de realismo en este personaje de la fauna política chilena y que ha salido a relucir, por ejemplo, cuando se presentó como el salvador del ex Presidente socialista Ricardo Lagos, al encabezar los acuerdos a nombre de la oposición para modernizar el Estado ante la serie de escándalos ocurridos con los sobresueldos de Ministros y funcionarios de ese gobierno.

El nuevo Ministro de Economía ha sido comparado por algunos analistas con el caudillo nacionalista de los años 20 y 30 Arturo Alessandri Palma y puede ser correcto el alcance. Si se analiza su afán de conquistar electorado popular con discursos de izquierda de manera de detener el avance revolucionario, concedo el punto. También se le asemeja en la costumbre de recurrir a los uniformados cuando se trata de obtener dividendos políticos, como cuando ofreció una candidatura a senador por Valparaíso a un Comandante en Jefe de la Armada, delante de las propias narices del Presidente Lagos y mientras ambos recibían su sueldo de todos los chilenos y no solo de la UDI.

Dándole una vuelta final al reseñado, Pablo Longueira se presenta como una suerte de heredero del mesianismo del ex Presidente Eduardo Frei Montalva, aunque mucho más histérico pero igual de anticomunista que el fundador de la democracia cristiana chilena. O del líder nacional socialista de los años treinta, Jorge González Von Mareés. Con este último, coincide en su convicción que Chile debe y puede ser el mejor de los mundos con unos cuantos ajustes al Estado dados por él.

Claro, sin olvidar a la gente que considera decente, patriota y bien nacida que le acompañe en su cruzada.

15 comentarios:

  1. Anónimo5/8/11

    Muy aguda, profunda y abarcadora su reseña sobre el personaje,lo que trasluce su seriedad y maestría en el tratamiento y exposición del tema político.
    Ha sido una excelente contribución para mi acervo informativo sobre la fauna política chilena.
    Espero leer en breve nuevos aportes suyos, es lo más interesante que he encontrado hasta el momento.

    Saludos

    Caroline

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  2. Mientras avanzaba en la lectura recordaba una pegajosa canción de Los Tres ambientada en una lisérgica discoteque.

    Longueira es un chicuelo exótico dentro de la fauna de santones moralistas, histéricos y codiciosos que abunda en la derecha chilena. Muchas veces, sus posturas proacuerdos no contaban con la venia de la derecha más dura ni de la más blanda, por lo que solía pasar como un llanero solitario. Lagos lo amaba y le confería una representatividad que no tenía entre sus filas.

    Hoy se le ve a sus anchas, tocando cornetas y aventando chayas en los otrora fantasmales pasillos del ministerio de economía. Es florerito y le queda poco tiempo (y menos aún si es que lo sacan antes de que termine el mandato de su ahora jefe) por lo que debemos esperar nuevos y sorprendentes numeritos de su autoría.

    Excelente artículo, señor Rodríguez. Por cierto, no recuerdo si el Pollo Fuentes también andaba moviendo su esqueleto en Chacarillas, o talvez lo soñé.

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  3. Brisa de Primavera5/8/11

    fantástica perspectiva de los hechos, un panorama completísimo. Comparto los conceptos, opiniones y difundo.
    Beijos ♥

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  4. Anónimo5/8/11

    El fascismo encubierto bajo un rostro con expresión republicana. Es la misma oligarquía explotadora de siempre que se viste con distintas plumas.

    Concienzudo y abarcador artículo.

    Saludos cordiales

    Arturo

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  5. Me llamó la atención encontrar a Patricia Espejo, Hernán Olguín y al cabezón Viking Valdés.
    Del resto, bien los conocemos.

    Listado Chacarillas
    Entidad convocante: Frente Juvenil por la Unidad Nacional
    Listado El Mercurio 9 de julio de 1977

    Esta es la lista de los y las jóvenes que harían la “representación simbólica de la juventud chilena en su compromiso permanente con la tradición y los valores fundamentales del país”. (el mercurio , 9 de julio de 1977).

    1 Jaime Alcalde
    2 Gustavo Alcalde
    3 Francisca Aldunate
    4 Carlos Alegría
    5 Gustavo Alessandri
    6 Michelle Astaburuaga
    7 Ignacio Astete
    8 Flor Ayala
    9 Herminio Barra
    10 Fernando Barros
    11 Francisco Bartolucci
    12 Carlos Bombal
    13 Jaime Bretti
    14 Mario Cerda
    15 Andrés Chadwick
    16 Jorge Claude
    17 Juan Antonio Coloma
    18 David Contreras
    19 Patricio Cordero
    20 Luis Cordero
    21 Mario Dalbosco
    22 María de Luigi
    23 Jaime Del Valle
    24 Luis Alberto Echeñique
    25 Jorge Escárate
    26 Patricia Espejo
    27 Roberto Espinoza
    28 María Olga Fernández
    29 José Alfredo Fuentes
    30 Leonardo García
    31 Hans Gildemeister
    32 María Graciela Gómez
    33 Ricardo Herrera
    34 Manuel Félix Herrera
    35 Ignacio Irarrázabal
    36 Milenko Ivankivic
    37 Cristián Jara
    38 Cristián Larroulet
    39 Joaquín Lavín
    40 Coco Legrand
    41 Enrique López
    42 Luis López
    43 Julio López Blanco
    44 Rodrigo Martino
    45 Manfredo Mayol
    46 Oscar Medina
    47 Patricio Melero
    48 Roberto Meza
    49 Jorge Mitaraki
    50 Fernando Molina
    51 Juan Carlos Montenegro
    52 Juan Esteban Montero
    53 Sergio Montes
    54 Patricio Muñoz
    55 Hernán Olguín
    56 Fernando Pau
    57 Gonzalo Pérez
    58 Sebastián Pérez
    59 Nelson Pizarro
    60 Claudio Sánchez
    61 Jaime Sánchez
    62 Nelson Sanhueza
    63 Andrés Santa Cruz
    64 Max Santelices
    65 Peter Schuller
    66 Marieta Sepúlveda
    67 Cristóbal Silva
    68 Fernando Embcke
    69 Jorge Socías
    70 Verónica Sommers
    71 Francisca Soto
    72 Roberto Viking Valdés
    73 Cristián Varela
    74 Aníbal Vial
    75 Antonio Vodanovic
    76 Juan Carlos Yakcic
    77 Martín Zamora

    Fuente: El Mercurio

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  6. El que no llora no mama y el que no afana es un gil dice el famoso tango.. ahí los tiene gobernando al tun-tun.. pisandose las cabezas para llegar más arriba ¿¿para hacer qué?? Ya sabe. lo de siempre-

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  7. El hecho de que los asesores de Pinochet hayan invitado a Chacarillas a periodistas, animadores, humoristas y cantantes es una estrategia casi goebbeliana, premonitoria del papel distractor que jugaría la farándula en la futura dinámica política.

    Ese Jorge Socías, ¿es el mismo que llegó a ser entrenador de la Universidad de Chile?

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  8. Gracias Carolina, Gladys, Brisa de Primavera, Arturo y Muzam, mis queridos amigos, fieles y prolijos lectores.
    Por el listado que nos entrega Muzam, efectivamente el interprete de "Te perdì" se encontraba entre los cortesanos del tirano. También veo a Carlos Alegría. Si no es alcance de nombre, es el interprete de una canción popular cuyo estribillo decía así: "No te olvides la toalla cuando vayas a la playa...".
    Y me temo que Jorge Socías, es nada menos que el "Lulo" Socías, feroz volante central de la Universidad de Chile y de la selección del 74. Campeón como entrenador con los chunchos y salvador de Santiago Wanderers del descenso a mediados de los noventa.
    Nadie es perfecto.

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  9. Bien alcance, Lorenita. La frase aquella pertenece a un tango, aunque por estos lados es un dicho frecuente y, aún màs, aplicado para sobrevivir.

    Un abrazo.

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  10. He leído varias veces la lista y no encuentro a Longueira. ¿Habrá sido un villano invitado de última hora, o es que era muy chico entonces y sólo asistió de Penkins?

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  11. Quise decir Perkins. ¿Significará lo mismo en otros países de habla hispana? Perkins en Chile es el que tiene menos autoridad en un grupo y sólo sirve para servirle al resto.

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  12. Buen punto, Muzam. Ignoro el motivo de porqué no aparece, pero varios futuros próceres de la UDI estuvieron allí y le habrán contado lo lindo que fue.
    No sé si hubo otros invitados que presenciaron la escenita de los 77 con velas, donde pudo estar Longuiera sentado en un palco al aire libre. De verdad no lo sé. No tuvieron la decencia de invitarme a ese encuentro y no lo perdonaré jamás.

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  13. Extrañamente, Coco Legrand nunca ha echado mano a su experiencia en Chacarillas para sus monólogos. ¿Lo habrá pasado mal acaso?

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  14. Requeteloco10/8/11

    chilenos, paraguayos, uruguayos, argentinos y resto de latinoamericanos stamos jodidos.

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  15. Impresiona Longueiras por sus logros y su habilidad de enfrentarse a sus ex-superiores pero hacerlo en el momento adecuado en vez de gastarse la pólvora en buitres. Con un hombre así se pueden lograr muchas cosas, concertaciones así como acuerdos entre la gente más cerril de la izquierda y la derecha. Ha escogido bien este trabajo ministerial en Turismo, o, mejor dicho, se lo han escogido bien y con tino, porque al parecer el hombre es de los que habla menos que hace, lo cual hoy en día es inusual. Me recuerda un poco, por su estilo y su pasado mixto de "ex derechoso que ahora ha dado con su conciencia social", me recuerda el nuevo ministro italiano Letta el hombre con quien se logró finalmente que Italia superara el impasse de dos meses sin "jefe". Cabe dentro del campo de lo plausible, el que sea este Longueira uno de los primeros con quienes hable Michelle si decide lanzarse a la Presidencia de nuevo... pero no sé.

    He estado unos meses fuera de Plumas y lo poco que estaba aprendiendo sobre Chile y su política se me ha borrado y no doy pie con bola; leo a Muzam en el Huffington Post y voy a tumbos por la escalera de los comentarios: leo a uno que es pro-Michelle y me parece de perlas, más ecuánime que Aristóles; pero leo al siguiente que es de derechas y sus argumentos me convencen también; leo a una tercera que parece reconvenir a ambos y darle una perspectiva más honda al tema, y ya no sé qué pensar. Por poderme construir la plataforma provisoria de una inferencia me digo: por lo menos me queda claro que si Michelle no logra que las transnacionales mineras se lleven una tajada porcentualmente menor, el pueblo chileno no va a estar contento. Otra cosa me queda más o menos clara, aunque tengo mis dudas: ¿será verdad que los militares chilenos "desobedecieron" la orden de la Presidenta de acudir inmediatamente en ayuda de los afectados por el macro- sismo? Esa supuesta procrastinación hizo que ella perdiera la reelección, cuando contaba con una mayoría abrumadora de apoyo electoral, al menos en las encuestas. En fin, este ensayo ayuda a entender el panorama chileno y más aún porque está escrito por un "insider", por una persona que conoce todo esto desde dentro.

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