5 de octubre de 2012

Emprendedores



JESÚS CHAMALI -.

Cada día escucho en la radio, leo en la prensa o veo en la televisión a los políticos de cualquier orientación que aseguran muy serios que la solución para acabar con el paro en España y generar empleo -estamos rondando los cinco millones de parados y probablemente los superaremos este mes- es potenciar a los emprendedores. Eufemismo de moda para llamar al trabajador autónomo que se parte el pecho arriesgando todo su patrimonio y el de sus allegados en un sueño, en una ilusión, en una idea (que casi siempre le vende otro) para poder trabajar.

Y todos dicen además que el crédito bancario es fundamental para que estos emprendedores salgan adelante.

Sólo que los bancos siguen sin soltar un euro...

Nadie habla de una formación previa como empresario o de una orientación laboral adecuada para evitar que el 80% de las personas que abrieron un negocio en España en estos últimos diez años, acabasen cerrándolo antes del tercer año, arruinados por las deudas y arrastrando en su ruina a proveedores y familiares.

Pero está comprobado que sólo vemos lo que queremos ver y sólo oímos lo que deseamos oír. El resto, lo que nos desagrada o lo que no se ajusta a nuestra idea original, aunque sea un análisis realista y acertado efectuado por un asesor de empresas, es sólo ruido molesto en nuestros oídos; algo que se oye pero no se escucha.

Y la banca les sigue el juego a los políticos.

O tal vez sean éstos lo que jueguen al juego que marcan los banqueros. Ya no lo sé.

Ambos mienten descaradamente con tal de conseguir sus objetivos: los políticos, votos; la banca, clientes que abran cuentas y generen cientos de millones de euros en comisiones abusivas que ayuden a engordar sus cuentas de resultados.

Y todo a cambio de nada.

Sólo de palabras huecas, de un marketing agresivo que juega con las necesidades, las ilusiones y los miedos de la gente que aún sigue creyendo en un sistema en fase de liquidación por cierre.

Y como siempre, les voy a contar un caso real que ilustra lo que he dicho hasta aquí.

Juan y Ana son un matrimonio que quedó en paro el mismo año con dos meses de diferencia. Juan era técnico en electrónica y Ana administrativa de la misma empresa. Ambos pasan de los 45 años y era la primera vez que se veían en el paro.

Estuvieron tres meses dándole vueltas a su futuro. Sabían que con su edad era prácticamente imposible que ninguna empresa los volviera a contratar, así que, machacados por esa realidad y por la matraquilla de que ser emprendedor es el futuro, cogieron toda la liquidación, sus ahorros, cobraron el paro de una vez y se metieron a buscar una franquicia que les permitiera volver a ser activos en vez de parados.

Al final optaron por una de estética y montaron con 35.000.-€ que les pidió la franquicia para unirse al proyecto y con otros 15.000.-€ más que sacaron con un crédito sobre su casa, un salón de estética ya que, según su banco, ese era un negocio de futuro porque la gente se preocupa cada vez más de su apariencia.


Hoy, tres años más tarde, aún están esperando las tan cacareadas ayudas que la Administración les prometió y que jamás llegaron -ni llegarán-, tuvieron que ampliar el crédito porque no cubrían los gastos del local y el pago a proveedores y están a punto de quebrar.

Juan y Ana, cada vez que oyen a un político decir que el futuro es ser emprendedor, se miran en silencio y se preguntan el futuro de quién. ¿De la banca, que los fríe a comisiones, gastos e intereses abusivos? ¿El futuro de los políticos, que así bajan las listas del paro?

El de ellos, desde luego, no.

Porque, y eso me lo confiesan con un nudo en la garganta, a ellos nadie les dijo lo que era, de verdad, ser emprendedores, y nadie les preparó para hacerse cargo de un negocio del que no tenían ni idea, ni vocación, ni aptitudes.

Ahora, si cierran el negocio, las deudas los perseguirán durante años y, encima, ya no podrán agarrarse al subsidio de desempleo porque, un día, creyeron en promesas, y se hicieron emprendedores sin saber...

10 comentarios:

  1. No acabo de entender el mensaje de su post. ¿No es mejor arriesgarse y salir del pozo del desempleo? Con 5.000.000 de parados y subiendo, como usted mismo reconoce, quedarse esperando soluciones mágicas o ayudas eternas desde el estado es casi un crimen de suicidio.
    Tal vez no todos salgan adelante, pero al menos lo intentaron, ¿no cree?

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  2. Me levanté a las 5.30 como siempre, mientras preparaba el desayuno oía los titulares del canal de noticas de 24hs. Quiso la casualidad que volteare a ver justo cuando hablaban del desempleo en España. No oí una palabra de lo que decía la periodista pues me la cambiaron de pronto y su voz z esa hora me pasa de largo, me quedé viendo la imagen con la que ilustraban la info. La fila de gente a una hora incierta en una calle vacía, de inmediato me recordó a nuestros momentos de crisis. El primer plano mostraba el detalle de una joven angustiada que rayaba un periódico junto a dos señores de avanzada edad que se mecían ansiosos. En esos segundos me sentí desolada y pensé en lo mal que se sentirían ellos en sus propias vidas.. Nada de lo que dicen los economistas, lo que promeren los políticos ni lo que se especula de afuera les debe parecer verdaderamente útil para solucionar sus problemas inmediatos. Qué triste, así de triste me sentí al leerte recién.

    Triste panorama.
    Saludos.

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  3. Yo he vivido casi toda mi vida laboral como trabajador autónomo, así que, como comprenderá, Ana, nada tengo contra ese sistema de autoempleo.
    Lo que critico es que lleven al mismo a personas que nunca han estado en él, que ignoran qué hacer, cómo financiarse, cuál es el alcance real de esa decisión y -sobre todo- sin una preparación adecuada para poder afrontar el enorme reto al que se van a enfrentar y sin que ningún especialista en orientación profesional les guíe en qué campo dedicar esa labor ya que, la mayor parte de los que se acercan a esa solución, lo hacen viniendo desde otro campo laboral totalmente diferente.
    Lo que critico es que banca y Estado se jueguen el futuro de esas personas teniendo en cuenta sólo sus propios intereses y llevando a una ruina aún mayor a esos "emprendedores".

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  4. Querida amiga Lorena, aparte de el sombrío panorama para tratar de encontrar trabajo actualmente en España, a los 1.600.000 hogares en los que TODOS sus miembros están en el paro y a los 550.000 en los que ya no entra ni un sólo euro de ayuda pública, además se le une que el PP, el próximo partido en gobernar España según todos los indicadores, "amenaza" con revisar el seguro de desempleo y las ayudas a los que ya carecen de todo. Y cuando en el PP hablan de "revisar" temas sociales, quieren decir meter tijera y recortar con el amparo de la crisis, que les vale para bajar los impuestos a los que dispongan de dinero en los bancos y para recortar ayuda a los que no tienen nada.

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  5. Desgraciadamente tiene usted razón, Jesús. El estado gasta enormes cantidades de dinero en cursos de formación para desempleados, hipotéticamente para ayudarles a formarse mejor y encontrar otro trabajo. Sin embargo, la realidad es que en gran medida, estos cursos no valen sino para que las academias ganen dinerales y algunos políticos llenen sus bolsillos con comisiones por destinar esos cursos a tal o cual academia "amiga". Pero nunca he oído de cursos gratuitos para formar al parado hacia una salida de autoempleo. Y cuando digo cursos, me refiero no al típico del Word básico, y poco más, sino a cursos que les enseñe a desenvolverse en ese ambiente nuevo para ellos: tratos con la banca, contabilidad básica, gestión de stock, gestión de recursos...
    Como decía mi padre, mucho chau, chau, y poco jase, jase...

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  6. Entiendo. Sumo al desolador panorama el detalle de las calles vacías porque los negocios cerraban de un momento a otro. No había crédito para nadie y recién ahora están retornando las financiaciones por más de 24 meses pare comercios pequeños. Los microemprendimientos, las cooperativas fueron un intento desesperado por hacer algo para traer el pan a casa en la Argentina de aquellos tiempos. Hoy que está todo más o menos ordenado y reina un espíritu de esperanza, se nos quitó la animocidad con los políticos. El termómetro social es "rarísmo", yo creo que es más bien básico y elemental.. la gente quiere estabilidad.

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  7. Me huele a bengala desesperada, a salvavidas desinflado, a un sálvese quien pueda, esto de promover el emprendimiento como la panacea de última hora.

    No hace tantos años, la mayoría de nuestros padres, abuelos o bisabuelos eran emprendedores (si queremos usar este eufemismo postmoderno) Había que ganarse la vida de muchas formas, aprender diversos oficios en el camino. Casi todos estaban en el mismo afán, inmersos en economías a escala, que si bien no le facilitaban las cosas a nadie, al menos no les interponían tantos muros infranqueables como ahora.

    La microeconomía funcionaba con cierta armonía, como un aireado pulmón de sobrevivencia. ¿Pero qué sucedió en las últimas décadas? Casi la totalidad de esas economías a escala fueron fagocitadas por la irrupción del gran capital, de los especuladores y las transnacionales, fortificados legislativamente, acaparando la mayor parte de las posibilidades de emprendimiento.

    Hoy resulta muy difícil conseguir algo. Hasta para mover un dedo hay que recurrir a préstamos bancarios con intereses usureros, que obligan a seguir viviendo a través de una bicicleta financiera, pidiendo nuevos préstamos para pagar parte de los intereses acumulados y evitar quedar en calzoncillos, y sin poder retomar las riendas del destino personal.

    Un abrazo mi querido amigo.

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  8. Potente, claro y, lo peor de todo, cierto. Me identifico con todo tu texto, amigo Jesús. Un placer leerte.

    Un abrazo

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  9. Normalmente se ejemplariza con el caso de un emprendimiento exitoso. Es cierto que a algunos les ha ido muy bien, pero no se muestra a los cien, doscientos, mil o diez mil casos que, partiendo al mismo tiempo que el exitoso, han sucumbido en el camino. Y no es que algunos tengan mejores dedos para el piano, sino que la posibilidad de darle alas a un emprendimiento obedece a múltiples factores intencionales y no intencionales, objetivos y subjetivos, de época, de momento, de tendencia social, de lugar, de espalda financiera, de carácter personal, de clima, de capacidad para seducir, de necesidad real y masiva para ese emprendimiento específico.

    Abrazos en este amanecer de zombies insomnes y de disfraces tirados por cualquier parte.

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  10. Emprendí no menos de tres negocios propios cuando en esta argentina querida no se conseguia trabajo. en todos me fue pésimo, gracias a dios ahor tengo trabajo efectivo dentro de una empresa y con ello le puedo pagar los gastos a mi familia. el estado nunca ayuda cuando se lo necesita, ahora hay credito y financiacion antes era un vacio que no poía ás que conducir a la quiebra y el fracaso. ahora si me animaria a montar un negocio con lo que me resta. espero que lo superen.

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