25 de octubre de 2011

Juan Manuel de Prada


Por Concha Pelayo

Hace días que quería dedicarle unas letras a Juan Manuel de Prada, ese escritor controvertido que gusta a algunos y que odian la mayoría. Para mí es un excelente pensador y brillante escritor al que puede comparársele con Ortega, Unamuno o Julián Marías, por ejemplo. Al tiempo.

Supe de Juan Manuel hace bastantes años cuando era un completo desconocido. Leí un artículo donde defendía el honor de su padre que, por aquél entonces, se veía envuelto en un lío de dinero. Era directivo de una entidad bancaria y debió de haber algo raro con algunos de los responsables de la misma, entre ellos, su padre. La prensa se hacía eco, por tanto, del asunto. Yo, como digo, leí lo que escribía Juan Manuel de Prada y me quedé maravillada, no sólo por cómo escribía, sino por la manera de defender el honor de su padre sin caer en el papanatismo. Me dije, no sé si este chico se dedica a la literatura pero le auguro un buen porvenir como literato. Al poco tiempo Umbral escribió sobre él en uno de sus artículos diarios para hablar de su primer libro "Coños" cuyo título era más que llamativo.

A partir de ahí, el ascenso de Juan Manuel de Prada ha sido imparable. Un día escribí de él en el periódico donde colaboraba y su madre me llamó para darme las gracias pues todo lo que se escribía de su familia en aquél tiempo -me refiero al feo asunto bancario- era malo, por eso al alabar a su hijo quiso conocerme para darme las gracias. Por su madre, tuve la oportunidad de contactar con Juan Manuel. Al poco tiempo le diron el premio Planeta y le dije a su madre si querría concederme una entrevista. Lo tuve fácil. Me dijo que sí y se la hice. Se publicó en un periódico local de Zamora y en otro de Salamanca. Me contó muchas cosas. Habló del machismo, del maltrato, del imparable ascenso de la mujer en sociedad, del sexo, del amor. Me dijo incluso algo que me ruborizó cuando le pregunté sobre el título "Coños". Me respondió muy resuelto algo así: "Cuando uno se ha comido un par de ellos, se quitan todos los prejuicios". También me comentó, al preguntarle por su ideal de mujer que, su mujer, "ante todo, no tendría que ver ni con la literatura, ni con la prensa, ni con nada que se le parezca porque, como dice el refrán, donde pones la olla no metas la polla. "He de reconocer que me dejó "flipada" pues no conocía tan gráfico refrán. El caso es que no mucho después, a su primera mujer, él mismo la colocó en ABC, periódido del que era articulista y de la que se separó tras haber tenido una niña. Hace unos días se ha vuelto a casar para pasmo del personal, porque se ha divorciado de la primera y él era uno de los más enemigos del divorcio pero como es católico, apostólico y, yo creo, que practicante también, ha tenido que pasar por el divorcio para casarse con otra del gremio, la colaboradora del programa televisivo donde interviene. Lo de la olla y la polla no se está cumpliendo. En fin.

Viene todo esto a colación porque yo quería hacer referencia a la prosa de Juan Manuel de Prada, la cual, desde mi punto de vista, no puede ser más brillante. Sin embargo, todo lo que oigo sobre este escritor son críticas. Críticas a su aspecto. Críticas a su ideología, -aparente- críticas a su sabiduría- lo tachan de repelente "niñovicente". En fin, lo llaman de todo menos bonito. 

Es cierto que tiene sus rarezas como, por ejemplo, el que no le guste el deporte, que ni lo practique ni lo vaya a practicar jamás,-me dijo un día-. Lo odia y, además, debe alimentarse muy mal porque se ha convertido en un señor obeso mórbido, de esos que da repelus casi mirarlos. Tal vez se haya aislado en su burbuja de éxito y no habla con nadie que no esté en un determinado nivel. No se puede contar con él para nada porque su trabajo le puede. En fin, hay gente que se queja de que se lo ha creído sobremanera. Por todo ello, al haberse casado por segunda vez hace unos días, esos que tanto le odian, le critican sin contemplaciones y hablan de su boda, de su novia, del programa televisivo que hace, incluso hablan de su prosa para criticarla aunque -algunos lo confiesan- ni la hayan leído. He leído cerca de 200 comentarios, todos seguidos, que lo ponen a "bajar de un burro" sin ninguna contemplación. Sinceramente me da pena, me molesta que se juzgue a la gente por su aspecto y por su ideología. También le critican que sea facha, católico apostólico y yo creo que, ni lo uno ni lo otro. Su pensamiento es independiente, idológicamente hablando. Y esa independencia le permite ser crítico con unos y con otros cuando sus actitudes lo merecen. De Prada, es, en ese sentido, coherente, un indivíduo que discierne entre el bien y el mal y que no aplaude a ningún gobierno, más bien al contrario, argumenta muy inteligentemente para hacer sus críticas. 

Todavía recuerdo aquella entrevista que le hice y la clarividencia de su discurso, pese a que era un muchacho de poco más de veinte años.

Yo le deseo felicidad en su matrimonio, pero también le deseo que adelgace 50 kilos. Por su propio bien.

6 comentarios:

  1. Los buenos escritores también sufren de bullying. La envidia es una señora que cohabita en casi todas las casas. De Prada es un escritor ambicioso. Lo entiendo, pues se hizo a sí mismo hasta un punto en que fue capaz de ver esta época con un sentido panorámico, y en esa panorámica él sabía el sitio que le correspondía, por lo cual no resulta extraño que se plantara en la puerta más grande con una auténtica Zeit Roman, como lo es Las máscaras del héroe.

    Lo de provocador es algo que divierte a los inteligentes y molesta a los tontos, una capacidad de jugar permanentemente con todo lo que la vida nos ofrece o nos escamotea.

    Veo que hiciste buenas migas con De Prada. Los buenos escritores se olfatean, se intuyen, se vislumbran, se sienten, se quieren y acaban por caminar juntos o al menos por respetarse.

    Un gran abrazo mi querida Concha. Sabroso, oportuno y generoso relato.

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  2. Tiene el pellejo duro este tío, que cuando a alguien se le dejan caer sin misericordia las bandadas de buitres de derechas e izquierdas, pues hay que preguntarse la razón de tanta molestia.

    Otro voto para Juan Manuel de Prada.

    Un placer.

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  3. Concha, pocas veces dejo de coincidir contigo en cuestiones literarias y casi ninguna (por no decir ninguna) en cuestiones de apreciación vital. Sin embargo, me temo que esta será un de esas escasas ocasiones. He tenido la oportunidad de leer "LA TEMPESTAD" y "LA VIDA INVISIBLE" y, francamente, tal vez por demérito mío más que por culpa de la obra, no sabría decirte, pero me parecieron pedantes y densas y llenas de un innecesario rebuscamiento.
    Su opción política, aparentemente de derechas, su papel de provocador, su aspecto físico, puedes creerme, nada influyen en mi juicio para decidir si una obra me gusta o no o para decir si un autor -por muy premiado que éste esté- sea de mi agrado o no.
    Yo he llegado a pesar 130 kg y hoy no llego a los 100, así que sé lo que es que te miren como un bicho raro por tu peso, o por tu origen, o por tus ideas...
    Simplemente, su literatura no es para mi, lo que en modo alguno quita mérito a si obra.
    Un respetuoso abrazo.

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  4. Jorge, hice buenas migas con Juan Manuel entonces, ahora ni lo veo. No hemos vuelto ni a hablar por teléfono. Un día lo vi por Madrid y le hubiera abordad pero iba apegado a su teléfono móvil, me consta que sin hablar con nadie, para disuadir a los que pudieran acercársele como pensaba hacer yo. Como ves, nuestra relación no existe.

    Jesús, por supuesto que respeto tu opinión sobre nuestro escritor zamorano. Yo le sigo, sobre todo, a través de sus artículos semanales, extraordinarios, y en algún debate televisivo, que siempre se come, literalmente, los argumentos de todos.
    Leí, como tú "La tempestad" y me pareció muy barroca, farragosa y demasiado densa. No creas que me maravilló, ni mucho menos. También leí "Coños". Te dìrìa que fue oportuna, simplemente.
    Juan Manuel resulta un tipo raro porque no tuvo niñez ni adolescencia. Mientras los demás niños daban patadas al balón él se pasaba el tiempo en la biblioteca con su abuelo, tenía 7 años, y solamente leía, leía, leía y escribía. Me dijo su madre que desde los 15 años no ha parado de ganar premios literarios. Tiene que ser raro por fuerza.
    Yo, personalmente, solo le juzgo por su pensamiento y por su actitud crítica ante la vida. Es muy crítico, de verdad y objetivo también. Sus críticas van a cualquier facción política, no hace concesiones.
    En cualquier caso, agradezco mucho tus palabras. Un beso fuerte.

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  5. Conozco al personaje en cuestión a través de su post, lo admito. Leo los comentarios a favor y en contra, me llené de curiosidad! No queda otra que leerle para sacar una conclusión propia y personal.

    Grato leerle, saludos.

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  6. A mí me han tratado de todo, desde fascista hasta comunista con sus respectivos epítetos complementarios. También mi madre se ha hecho famosa.
    En todo caso, lo que me molestaría de veras es que me digan democratacristiano. Puaj!, eso sí que sería una agresión.

    No es difícil ser independiente, sino parecerlo, pues cada reflexión de un autor, cada frase, cada opinión, será usada y hasta deformada por quien quiera sacar un provecho de ella.

    No he leído directamente al autor mencionado, sólo he oído hablar de él, más bien en contra de él, como dice Concha. Sus artículos (al menos los pocos que he leído) están basados en ideas gruesas, en embestidas de toro recalentado. Es un provocador nato y eso me atrae, independientemente de que esté o no de acuerdo con él. Respecto a sus obras literarias, deberé leerlas para hablar con más propiedad. Hasta ahora sólo me he basado en críticas especializadas y otras no tanto, que resaltan su primera obra.

    Saludos.

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