2 de noviembre de 2011

Un clásico

LORENA LEDESMA -.

Hoy,  después de mucho tiempo, volví a comprar un diario. Hace años que abandoné la costumbre por cansancio y aburrimiento. Me deslicé por sus hojas con prisa. Todo lo que veía eran enormes anuncios de supermercados y casas de electrodomésticos y al margen alguna que otra nota. El ejemplar que tenía sobre el escritorio era del sábado. No, no me volví loca ni pretendo estancarme en el pasado leyendo el diario de ayer. Lo compré pura y exclusivamente para hacerme de los ejemplares de la colección de "Los grandes museos de Europa" que tiene por destino una clase de Historia del Arte de mi madrina. Ya en las últimas páginas me encontré con una foto a todo color del Rafa Di Zeo, barrabrava del Club Atlético Boca Juniors que acababa de recuperar su libertad. La cabeza canosa sobresalía entre un montón de banderas xeneises. Con su torso denudo y la actitud amenazante constituía una verdadera postal del fútbol argentino.

La curiosidad y los recuerdos me pudieron, así que me sumergí en la nota. Recuerdo que "el Rafa" le había quitado el liderazdo de La Doce, como se conoce a la barrabrava del club xeneize, a José Barrita "El Abuelo", cuando éste fue a parar a la cárcel por un hecho de violencia deportiva. De inmediato pasó a ser el líder indiscutido y se mantuvo mucho tiempo haciéndole la gambeta a la justicia hasta que finalmente cayó preso. Ahora, en el momento del regreso y los preparativos en materia de seguridad, dieron tela para cortar en los medios, sobretodo ante la sospecha de un enfrentamiento con Mauro Martín, quien fuera su mano derecha y actual líder de La 12, buscando recuperar el control total.

La nota es breve y habla del prontuario de Di Zeo, con una condena recurrida a falta de sentencia definitiva por un duro enfrentamiento con la barra de Chacarita en 1999 y acusaciones referidas a  la reventa de entradas, coacción a jugadores y directivos, venta de todo tipo de productos en los aledaños del estadio y control de los dispositivos de acceso y seguridad. Todo ello parece dar cuenta de un poder que no tiene límites y que provoca la condena social, la cual exige que no se le deje volver a pisar una cancha. Sin embargo, eso no sucedió y parece que no sucederá. El diario de ayer lo refutó con la realidad oída en la radio esta mañana, donde escuché que ante el temor de que se produzca un hecho de volencia importante en el clásico a disputarse el próximo domingo entre Boca y Velez Sarsfield, se deberán extremar los operativos de seguridad, o bien, jugarse sin tribuna visitante. Viendo anoche en la tele cómo un grupo de barras lideradas por Rafael Di Zeo ingresó rompiendo molinetes y tapó una de las cámaras de seguridad pese al operativo con 900 efectivos ¿cómo no esperar que ocurra algo peor?

Ah.. cuántos dimes y diretes.. ¡Al final el tipo hace lo que quiere! Me da vueltas en la memoria una declaración del Rafa previa a un partido: "Tengo los teléfonos del poder". Ahora que lo veo nuevamente en su traje de hincha dentro de un estadio me parece que no estaba faltando a la verdad. Así como Di Zeo muchos otros violentos se calzan las camisetas de distintos clubes y marchan hacia las canchas cada vez que hay partido, descargan su bronca y se llenan los bolsillos de plata. Hacen y deshacen como se les ocurre porque cuentan con alguien que les avala y defiende. Son funcionales a una estructura de corrupción mayor. Desde acá toda promesa para erradicar la violencia y acabar con la mafia en nuestro deporte preferido suena a verso, un cuento chino dirían los porteños. Y si me pongo a recordar los hechos vergonzosos que rodearon a las últimas elecciones en la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), más otros tantos que involucraron peleas a puños entre dirigentes de clubes se puede ver lo mal que está todo.

Leyendo esto me entró nostalgia futbolera de asados hechos por papá mientras oía a su amado Velez, los perros corriendo por el jardín huyendo de los gritos de mi madre por pisarle las florcitas recién plantadas y las insoportables gastadas de mi hermano boquense a esta pobre hincha de River que se la pasaba sufriendo hasta el minuto 90. Aún tengo algunas fotos de Enzo Francescoli, una camiseta del centenario de mi equipo y unas cuántas chucherías con el escudito correspondiente. Cuando tengas un novio de otro equipo te vas a cambiar, me solían decir pero ni ahí porque soy fiel a mi pasión deportiva y nadie ni nada me hará cambiar de perspectiva. 

14 comentarios:

  1. me siento tan identificado. no sé por que sera. nada se puede hacer contra el tipo, tiene todo calculado y cuenta con el apoyo de toda la dirigencia de boca. una verdadera lacra.

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  2. Todo mal con Di pero no te olvides de Alan y William Schlenker, ambos procesados como presuntos coautores del asesinato de Gonzalo Acro. Los Borrachos del Tablon, la brava de River, no se queda atras. Todo el futbol argentino está en crisis carajo!

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  3. Sí, me acuerdo! Lo balearon a la salida del gimnasio. Fue una emboscada. Ese también es un tema candente y pendiente, las acusaciones van y vienen de una punta a la otra sin sentido.

    Gracias por el comentario, un gusto y un disgusto haber visto partidos con uds dos en la vida real.

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  4. Anónimo2/11/11

    ¡¡que se juegue el partido o se pudre todo!!

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  5. Me estás jodiendooo.. No habías dejado el vicio! Portate como una dama y mirá fashion tv.
    Besos.

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  6. Una cultura futbolizada hasta el tuétano es la de ustedes, y qué bien que lo sea, si sirve para que se unan y disfruten buenos asados y largas y recalentadas conversaciones.

    Aparentemente, casi no hay argentino que no sea hincha de algún equipo. La competencia es dura e involucra afectos profundos, involucra orgullo, dignidad, honor.

    Pero como en toda práctica donde se mueva dinero, arriban y se acomodan todas las mafias que puedan hacerlo. Es la cara sucia, el desagüe deshonroso que se adhiere a un deporte apasionante como el fútbol.

    ¿El lumpen? Pues lamentablemente el lumpen hoy está en todos lados, y a ratos fuera de control.

    Pero prioricemos el fútbol, la alegría y expectación ante cada nuevo encuentro. Estoy seguro que el buen fútbol por sí solo puede apagar las malas prácticas que giran a su alrededor.

    Un abrazo de un ex Chuncho y ex Ñublensino. Hoy simpatizo sólo con el buen fútbol, esté donde esté.

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  7. 4 minuten3/11/11

    Sind gerade am Feiern

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  8. Anónimo3/11/11

    La violencia asociada al fútbol nos está tocando a todos, Lorena. Vivo en un barrio alejado del ruido urbano, de los estadios y de cuanto signifique esa violencia. Sin embargo, desde hace unos meses nuestras calles se han convertido en pasadizos para estas barras bravas, a veces conducidas por lado y lado por la policía y en otras ellos solos como hordas adueñándose de las calles. Pero igual ensucian nuestro aire, nuestro silencio, nuestras calles, nuestras plantas, dejan basura tirada por todos lados, patean y rayan nuestros autos, destruyen los semáforos y las señaléticas, lanzan cosas hacia dentro de los jardines, se orinan por todos lados, que es un asco. Y el gobierno muy bien gracias.
    Roguemos para que su clásico tenga menos violencia que los anteriores y que ojalá encierren por mucho tiempo a todos esos delincuentes.

    Un saludo y un abrazo fraterno desde allende Los Andes.

    Ana María Cienfuegos.
    Las Condes, Chile.

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  9. Lucía3/11/11

    Un juez procesó sin prisión preventiva a cuatro "barrabravas" de River Plate por las "amenazas coactivas" al árbitro Sergio Pezzota en el entretiempo del partido contra Belgrano de Córdoba en el estadio Monumental. La vilencia está al la orden del día¡¡

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  10. Y nosotros que admiramos tanto su fútbol y acarreamos a tantos de sus buenos jugadores y entrenadores a nuestro fútbol.
    Contribuyen, siempre contribuyen al espectáculo, al buen fútbol.
    A los malulos de las barras bravas hay que darles palos, aunque ni con eso entenderán a respetar a sus semejantes, pero al menos nuestra sed de justicia quedará algo más tranquila.

    Saludos

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  11. Es increíble, querida Lorena, la pasión que nos despierta este juego que por momentos parece tan simple y en otras tan complejo. Al punto que la crónica deportiva y todo su deleite, muta en política y policial. Barras bravas, mafia y violencia van de la mano con la pasión irracional del hincha. Siemrpe he admirado la cantidad de clubes y de convocatoria de los clubes argentinos. Me encanta la pasión de Boca, su gente, su barrio y sus logros... aunque no me perdones por esto, Lorena, porque si no me equivoco, tú sigues un equipín de la B...
    Continúa con tus letras, my bonnie, nos hacen bien.

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  12. Y me tenías que recordar que nos fuimos al descenso?? No importa, a vos mi querido Claudio te lo perdono todoooo..

    Gracias por los comentarios.
    Abrazos

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  13. La violencia de los estos ha tenido distintos grados de gravedad, desde escarceos entre hinchas hasta tragedias (por ejemplo el desastre del Estadio Heysel y la Guerra del Fútbol). Ha habido muchos casos de asesinatos de hinchas dentro y fuera de los estadios, mediante apuñalamientos, palizas e incluso disparos de arma de fuego. Lo que más me escandaliza es lo que sucede en pleno juego, la violencia entre los jugadores es imperdonable.

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  14. Canalizan la violencia innata en el deporte. Un despropósito! No hay excusas para proceder de esa manera.

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