4 de febrero de 2012

La puta verdad de Samarah

CLAUDIO RODRÍGUEZ MORALES -.

“Empecé trabajando en un night club del Puerto. Primero acompañé a una amiga que bailaba. Una vez les faltó alguien y todos me decían anda, baila tú, tienes buen cuerpo, lo harás bien (…)

Imagínate, una discoteque con no sé cuántas personas. Igual me atreví y esa fue la primera vez que bailé. Yo creo que no lo hice tan mal, porque me empezaron a pedir mi número de teléfono y desde ahí que no he perdido los contactos (…)

Después me vine a Valparaíso a trabajar a un café y también en despedidas de soltero… aunque no sólo eso, también para cumpleaños, asados, o simplemente un grupo de amigos que se junta para pasarlo bien. En todo caso, siempre le echan la culpa a uno que es el festejado, el cumpleañero, el que está de santo o cualquier cosa. Este trabajo yo lo manejo por teléfono. En los tiempos en que trabajaba en el café, igual me hice de hartos clientes que les llegó el dato de que yo me dedicaba a esto (…)

“Lo más complicado fue mostrar mi cuerpo, el miedo a las pifias, al qué dirán los hombres (…) Y todavía tengo miedo. Anoche, sin ir más lejos, fui a una despedida de soltero y sentí temor. Una no sabe con lo que se va a encontrar. Igual hay que tener harta personalidad y todavía como que me cuesta un poco asumirlo (…)

Voy a cumplir dos años en esto. Tengo dos hijos, de seis y cuatro años. Una parejita. Estoy separada hace tres años y vivo con mi mamá. Antes trabajaba de promotora y lo que ganaba no me daba para vivir. Por eso decidí trabajar en esto. Yo mantengo a mis hijos. 

Con mi esposo no tengo una relación buena, pero tampoco mala. Al principio tuvimos problemas, pero ahora cada uno tiene su vida. A parte de que él sabe lo que hago”. 

TRANSACA


“En una despedida de soltero siempre hay roces con el novio. Si una se quiere meter en esto tiene que saberlo de antemano. Por eso es bueno tener claro que cuando el hombre me vea desnuda se va a excitar y, como es obvio, va querer tocarme. Claro que no todos los casos son iguales. Me han tocado despedidas donde ni siquiera me tocan, ni hacen nada, porque algunos hombres se cohíben. Pero también hay otras despedidas de soltero donde al novio no hay cómo amarrarle las manos (…)

Primero fueron los topples y después me atreví con el desnudo total. Antes sólo bailaba, porque no se me ocurría nada más. Después me atreví con cosas más fantasiosas, medias sadomasoquistas que a los hombres vuelven locos (…)

Antes de hacer la despedida de soltero, siempre hago bien el trato. Me junto con la gente para que me conozcan y para conocerlos yo a ellos, explicarles de qué se trata el asunto. Hasta ahora nunca he tenido mayores problemas (…)

Igual tengo mis reglas. Soy una persona corta de genio. Primero que nada, a una despedida de soltero voy a lo que voy. Bailo y me vengo. Siempre se me paga antes del show y tienen que venir a buscarme y a dejarme. Además, de todo lo que necesito para hacer el show. 


Otra condición es que cuando yo bailo, el novio o festejado es el único que tiene derecho a tocarme. El resto se queda mirando alrededor (…)

Por despedidas de soltero yo cobro 40 lucas. Si vamos dos o tres niñas hacemos un precio. Tengo hartas amigas con las que bailamos y así nos vamos haciendo contactos entre nosotras. Casi todas tenemos las mismas reglas y por eso podemos trabajar juntas. 

De repente, en una semana tengo dos y hasta tres trabajos. A veces pasan una o dos semanas y no hay ninguno. En el verano no es tan bueno, pero cuando empieza a hacer más frío, no sé por qué, aumentan las llamadas y la gente inventa más cosas”.


AMOR MERCENARIO

“Me encantaba trabajar en el café, pero no me daba para vivir. De partida, me privó de muchas cosas. Por ejemplo, me llamaban para una despedida de soltero y el dueño se complicaba en darme permiso, a parte que quería que mis clientes le pagaran por sacarme de ahí. A cada rato preguntan (en los cafés) cuánto cobrai o vamos a acostarnos (…)

También estiran las manos, dicen cosas, de repente dan un agarrón, invitaciones a salir, hacen regalos, te piden el teléfono. Había clientes habituales que me iban a ver todos los días y si yo no estaba, no se atendían con nadie, me llamaban por teléfono y decían que me estaban esperando. Sí, salí con clientes, pero por harta plata. En todo caso, fueron contadas las veces. Unas dos o tres. Y también ahí puse mis reglas. Cuando salgo con un cliente, llamo a un taxi que no se mueve de ahí hasta que yo salga (…)

Además, nunca estoy más de cuarenta minutos con una persona. Y me limito al sexo, nada de fantasías. Igual tomo mis precauciones, preservativos y todo eso. Nunca ando sola, soy súper desconfiada. Cuando salgo con un cliente, doy aviso a una amiga, le digo dónde estoy y que me pegue una llamada si me demoro mucho. En el grupito todas nos manejamos así. 


En las mismas despedidas de soltero, los novios me preguntan si puede haber algo más. Yo les respondo sí, pero el servicio del sexo es totalmente aparte de lo que yo cobro por bailar. 


En una despida de soltero hemos hecho precios. Las 30 lucas por el baile y 35 más por el sexo. No todos están dispuestos a pagar, pero tampoco me voy a acostar con un gallo por 10 o 20 lucas. Eso lo tengo totalmente claro, porque lo otro sería mal acostumbrar al cliente (…)

Este es un trabajo súper sacrificado y ni con un millón de pesos se recompensa lo que a veces a una le toca hacer. Al final, si tengo sexo con un cliente, no lo estoy haciendo porque me guste ni por sentir placer o un orgasmo. Al contrario, es algo totalmente artificial y fingido. Yo te digo, hay hombres que se tragan el cuento cuando los tratan de mi vida, te amo, sí, me gustai, pero al final es puro cuento. No me digai que tú también te lo creíste… ja, ja, ja”.

12 comentarios:

  1. Esteban Vitto4/2/12

    Buena historia de putas, pocas veces narradas y muchas fantaseadas! Copado jefe, salud.

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  2. Singular y novedoso detrás de escena de una de las profesiones más viejas del mundo! Bueno, muy bueno.. contado tal cual lo escuchó? Parte de una entrevista? Qué habrá pasado por sumente mientras recogía este testimonio! Supongo que las imágenes son tan elocuentes como las palabras. No dejan de sorprenderma la fuerza y convicción con la que las putas defienden su oficio y al mismo tiempo se quejan de las desgraciadas vicisitudes de la misma... contradictorio.. ¿condenable? Desde mi punto de vista para nada! ¿Digno de pena? No en todos los casos!

    Muy interesante!
    Saludos.

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  3. Raúl de la Puente5/2/12

    Una puta muy conservadora. Una mujer, una madre, nada de satisfacer fantasías perversas, hijos míos.
    Es sólo un trabajo más y a ratos asqueroso. Nada como alguien que lo haga, que explore, que traspase límites y que más encima lo disfrute. Este no es el caso. Es más bien una voz representativa de numerosas medio putas de este hipócrita país.
    Predecible el testimonio de la puta (al menos para los chilenos)pero la narración está bien construida.
    Saludos

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  4. ¿Cuál es la puta verdad de Samarah, señor Rodríguez? Creo que usted se montó una yegua con una montura muy bien armada, pero no en la mente de su protagonista. Pienso que en una puta verdad habría mucho más sufrimiento y contradicción.

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  5. El calentamiento global llega a las letras. Buen texto amigo.

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  6. Anónimo5/2/12

    cochinón

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  7. Casimiro Cuesta Abajo5/2/12

    Le quieres arrebatar el trono a Rivera Letelier y ser tú el laureado escritor de los puteríos chilenos. Pues vas bien encaminado. Recomiendo meterte con las putas más brígidas, esas que te rebanan con la mirada y con las que nunca podrías dormir un sueño tranquilo.

    Bueno, buenísimo, bueno.

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  8. Alguna vez, hace años, una tía fue traicionada por su esposo y para vengarse fue y se acostó con dos de sus mejores amigos al mismo tiempo. El tío al enterarse fue donde ella y mientras la zamarreaba le gritaba PUTA! Ella sonriendo le contestó No!, las putas cobran y yo lo hice gratis. Luego del divorcio mi tía nunca más se casó.
    Buena historia Claudio.

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  9. Ana María Luengo7/2/12

    Escriba un retrato de algún puto, señor escritor. De un puto específico, no de todos los putos. En la particularidad hay que buscar la hazaña literaria.

    Saludos

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  10. Anónimo8/2/12

    cógeme!

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  11. revela el autor tener una mentalidad sumamente moralista y católica

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  12. habilidad para asumir una voz narrativa de mujer descarada + un salpiconcito de humor irritante + una palabrota

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