28 de mayo de 2012

Mi gato


PABLO CINGOLANI -.

No hay mayor tragedia que no sentir lo que uno siente
Puedo creerte parte de un sueño pero eres tan real
Eres tan azul como el Índico, tan otoño, tan topacio, tan vivo
Que si tu olieses la tumba de algún rey de huellas
Volverían a poner piedra sobre piedra y una montaña de caricias
Te honraría, te sacudirían, te harían reír

No hay mayor cacique del destino que este gato, mi gato
Que vaga por sus latitudes como si él fuera el monarca de todas las mariposas
Como si el determinase el derecho propietario o cuestiones aún más ásperas
Que sufrir, que soñar, que comer, que carajos hacer
Con todo lo que nos agobia y nos mata
Con toda la tristeza del mundo

El sabe. El sabe más que nosotros de tanta mierda
Por eso se desentiende. Vivió zozobras en pasadas vidas
Por eso, va feliz sin otro rumbo que la felicidad de estar, del aquí y ahora
Si yo pudiese cambiar a la humanidad, los volvería gatos
Los volvería seres a los que no les importe ni la maldad ni la bondad del mundo
Ellos saben que siempre fue así. Un cristal, un espejo, acaso nada.

Un gato, mi gato, tramando todos estos motivos, evitando las causas
Se arrulla conmigo en mi cama, junto a Carolina, su madre, su ama
Vive en un mundo irreal pero es mejor al nuestro, es mejor al que conocemos
Allí no hay hambre, siempre existe el amor y Gati y la carne cruda
Siempre habrá una montaña de sentimientos para ampararlo, para protegerlo
Si fuera lotería este mundo, elegiría ser gato, mi gato, no otro, no cualquier gato.


Pablo Cingolani Río Abajo, 9 de marzo de 2012

4 comentarios:

  1. Lindo gatito, prefiero los perros pero el afecto expresado con tal fuerza poética me llega al corazón y ya aprecio a ese gato como parece apreciarlo ud. Me encantó. Saludos :)

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  2. Hermoso poema! Adorei

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  3. Qué lindo!! Amo su gato como amo mi gato, qué relato más tierno para esos fieles compañeros que nos necesitan tanto como nosotros a ellos.

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  4. María Laura31/5/12

    El gato como compañía existencial. Comprendiendo, pero sabiendo que poco puede hacerse más que tomar solcito en los tejados.
    Bello poema.
    Saludos

    Mar+ia Laura

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