13 de abril de 2012

Parecidos

LORENA LEDESMA -.


Esta mañana hablábamos con mi papá sobre lo raro que está el clima. Mientras él tomaba su té con leche en la puerta bajo un tibio sol, nosotras nos congelábamos con un viento polar intenso y para nada frecuente en esta zona del país. Yo protestaba contra las inclemencias climáticas dando saltos breves en mi lugar y él me relataba tiernamente recuerdos asociados a mi frío. ¡Es cierto, antes era así! Mi alma exclamaba con alegría ante cada recuerdo compartido. Evocábamos juntos aquellas mañanas en que nos llevaba a la escuela a mi hermano y a mí. Las grises mañanas bonaerenses en las que el viento frío escarchaba los pastizales de los campos cercanos a casa. Me sorprendió que recordara ciertos detalles como los ridículos adornos que mi mamá ponía en mi largo cabello, para mi disgusto (aún era joven para confrontarla). Hacía tanto frío en las mañanas que nos vestíamos como muñecos de nieve como si fuésemos a excusionar por horas a la intemperie, pero no eran más que unas pocas cuadras.

Luego de colgar, caí en la cuenta de cuán extraña me cayó su evocación porque papá en realidad nos llevó apenas unas pocas veces pues casi siempre se encontraba en viaje por trabajo. Estuvo ausente la mayor parte de nuestra niñez. Podría sentir que hay ahí un vacío y que fue mamá quien cubrió los espacios como para no sentirlo. Sin embargo, fue más bien la potencia de su presencia todas las veces que pudo quedarse la que no nos dejó sentir distancia.

Cada vez que recuerda algún momento de nuestra infancia me hace sentir que de verdad "estaba". Mi padre recuerda con detalle y dulzura como yo. Mi madre suele decir con reproche que nos parecemos, pero a mí me cae como un gran elogio que me lo digan, pues siento y percibo tal como él, aunque eso me produzca un sinnúmero de inestabilidades emocionales. ¿Cómo no estarlo si lo amo y si recordando emotivamente uno hace evidente el amor? Me gusta amar a través del recuerdo, me gusta regresar a esos lugares queridos. Y si hay pena en el recuerdo así como un apego dificil de superar, es igualmente un placer este dolor.

Cortamos y me dejó en el oído un te amo generoso, alegre y despreocupado como siempre. Insisto, qué bueno parecernos.

5 comentarios:

  1. Una evocación compartida, tres miradas, tres universos unidos por el amor y la sangre en un hermoso relato.
    La escarcha, siempre retornamos a los días infantiles de escarcha tanto como a los veranos frutales.
    Y vaya que honor que se parezca a su padre y que lo asuma como tal.

    Un fuerte abrazo mi querida Lorena.

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  2. Pequeños maravillosos momentos que no se pueden perder jamás. El amor de tiempo completo como el que se brinda en los momentos que la rutina de la vida permiten valen por igual para el corazón que recibe la generosa entrega.

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  3. Claudia Bustos13/4/12

    Orgullosos deben estar tus padres Lorena.

    Besos

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  4. Alexandra Salazar13/4/12

    Tendemos a creer que las comparaciones son la manera de enrostrar nuestras cosas negativas de alguien, pero tu evocación, más que un reproche maternal y comparativo, me dio una sensación de gran nostalgia de él, y no sólo tuya, si no que también de tu madre. Quizás nostalgia de las cosas que hicieron, de lo que fueron y lo que se perdió. Pero el efecto de la ternura dejados en tí en esos instantes, te dieron la sensibilidad que te caracteriza en la vida y en tus relatos otorgándote una mirada distinta de la vida .
    Me encanto, un beso Campanita...

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  5. Recordar con ternura es una manera de amar, a mi entender la más hermosa y necesaria dada la transitoriedad de la existencia de las personas en nuestras vidas.

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