28 de junio de 2012

Poeta y no poetisa


MARTA LUZ MANRIQUEZ -.

Muchos me preguntan (dejando a un lado los que encuentran una terrible vanidad el declararme poeta) porqué me defino como "poeta" y no como "poetisa". Empezé a hacer poesía antes de saber leer y escribir, pero cerca de los 12 años conocí una dama que era reconocida como "poetisa".

Y conociéndola a ella le tomé distancia al término "poetisa". Esta damita en cuestión más que poetisa era actriz, más que actriz, teatrera. Para escribir hacía toda una "mise en escène". Se "vestía " para ello con unos batones albos con plumas en el cuello y las mangas. Se sentaba muy derecha en un asiento con dos libros a un lado, un diccionario y un manual de sinónimos y antónimos. Su poesía era formal de acuerdo a los criterios clásicos: rima consonante y pulida y medida métrica.

Se devanaba los sesos para que sus estrofas midieran exactamente lo mismo y para que la rima no le fallara (ahí estaba el diccionario). El manual de sinónimos y antónimos era para buscar las palabras que fueran más líricas, por ejemplo, "colorado" no era tan lírico como "bermellón".

El acto de escribir era una acción de arte, pero se iba en la fórmula, en la estructura perfecta y el contenido resultaba insulso o empalagozo con sus reiterados "paisajes idílicos ", " tu mano, mi mano, tu mirada y mi mirada ".

Carecía de fondo, de fuerza....era una taza de té pálida y anémica. Ni hablar del compromiso social. Eso era para "hombres". Las poetisas sólo le escriben al amour. Y un amor cebollero, sin una pizca de picardía o sano erotismo.

La poetisa escribía versos más desabridos que un cuerito de cerdo cocido sin sal ni aliño.

Como mi poesía después de los 13 años dejó de ser "plaza", usando el término que usa Hugo Alister para la poesía de los lugares comunes y tomó colores y se puso al servicio de la humanidad... ya no quise ser poetisa sino poeta.

Para no esclavizarme a la métrica, ni a la rima, ni a la forma sino al contenido. Para poder usar garabatos y maldecir y salirme de madre.

Yo no quiero escribir tomando té, me gusta hacerlo en un ciber, un bar, en mi cama con el Tobita tratando de quitarme el lápiz, en una plaza, en una calle, en la cola del banco, en un cuaderno, en el reverso de una boleta o hasta en un pedazo de diario. Sobretodo es gratificante escribir en una servilleta mientras los demás hablan a gritos.

Por eso... no me digan "poetisa". Soy POETA, MIERDA.


Imagen: Chiquita Piconera. Julio Romero de Torres.

3 comentarios:

  1. Los españoles traducen las exabruptos de los escritores anglosajones con una simple y rotunda expresión: "a dar por culo".

    No me cabe otro pensamiento para esos personajes, que por cierto siguen abundando, sobretodo en provincia. En parte por esa razón nunca frecuenté los ambientes literarios oficiales.

    Y lo de poetisa, suena tan mal como poetiso. Prefiero que seais todos poetas.

    Una pluma tan aguerrida como delicada. Una conjunción que a tí te resulta de maravilla.

    Un abrazo mi querida Marta.

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  2. A mi me agrada como se expresa. No sé mucho de poesía, pero voy aprendiendo.

    Saludos Poeta.

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  3. Los verdaderos escritores son aquellos que quieren escribir, necesitan escribir, tienen que escribir. Lo mismo aplica a los poetas, por tanto el disfraz está de más y la denominación más limpia de su actividad es la que más le ajusta a ud por lo que voy leyendo por acá. Sinceramente, modestamente, para mí su defensa a llamarse poeta es acertadísima!

    Saludos

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