25 de junio de 2012

Todos somos hipócritas

JESÚS CHAMALI -.


Cuando Barack Obama asumió el 20 de enero de 2009 el gobierno del país que más influencia tiene en occidente y en gran parte de oriente, los EEUU, muchos respiramos tranquilos e ilusionados. Creíamos que la utopía era posible y que un cambio de estilo en el gobierno del mundo (¿a qué engañarnos?) podría darse.

Luego, cuando el 9 de octubre de ese mismo año el comité del Nobel lo eligió como Premio Nobel de la Paz, a muchos nos chirrió la noticia y no pudimos menos que preguntarnos si, tal vez, no era un tanto precipitada esa elección. Sí, vale, el Sr Obama parecía que iba a ser un buen presidente y sus promesas eran sin duda muy atractivas pero, ¿en tan solo ocho meses y poco se podía juzgar la trayectoria de un político como para brindarle ese honor?

Pero a pesar de que nos parecía un poco incongruente quisimos considerarlo un premio preventivo. ¿No existían premios póstumos? Pues lo mismo, pero al revés.

Pero claro, el tiempo ha pasado.

Y el tiempo es cruel

Va colocando a cada uno en su sitio.

Durante este tiempo, Barack Hussein Obama, cuadragésimo cuarto presidente de los Estados Unidos de América, Premio Nobel de la Paz, no solo ha mantenido viva la guerra en Afganistán sino que ha propiciado las revueltas árabes armando y brindando logística y "asesores" a los que se alzaban contra los tiranos. Suponemos que a cambio de sustanciosos contratos cuando se produjeran los cambios de régimen, que la paz y los negocios no parecen estar muy reñidos....

Ha seguido brindando su paraguas al Estado de Israel para que siga matando, humillando y sometiendo por la fuerza al pueblo palestino sabiéndose protegido por el Tío Sam y su enorme potencia de fuego mientras que para los árabes sólo tiene buenas palabras y mejores deseos, pero todas vacías de contenido.

Ordenó la neutralización y eliminación del objetivo militar Bin Laden en territorio extranjero -y se supone que aliado- por un grupo de comandos americanos sin conocimiento de las autoridades locales.

Y al parecer le ha cogido el gustillo al asunto ese de matar a distancia.

Eso de ser juez, jurado y verdugo a una distancia de miles de kilómetros, él en la situation room, -aquella habitación donde siguió junto a su gabinete de crisis, segundo a segundo, vía satélite, la eliminación de Bin Laden- y el objetivo a "neutralizar" en cualquier aldea o ciudad de Pakistán o de Afganistán, ha de molar.

Sobre todo cuando tienes a tu disposición drones de tercera generación armados con misiles guiados desde esa situation room.

Y más aún cuando él y sólo él decide en base a unos dossier que los servicios de inteligencia le pasan sobre posibles terroristas de Al Quaeda. De tal manera que entre finales de mayo y los días que llevamos de junio ya se contabilizan 27 terroristas "neutralizados" de esa manera.

Es lo que tiene estar en año electoral.

No está mal para un solo Nobel de la Paz.

Claro que aún no llega a ser Kissinger, pero tiempo al tiempo...



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6 comentarios:

  1. Coincido con ud sr. Chamalí. No veo cómo se le otorga un premio a este farsante que nos vendió gato por liebre. Decepcionante el desempeño de Obama.

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  2. No creo que Obama sea culpable. El llegó a la presidencia de Estados Unidos con la misma esperanza de sus electores. Pero la política es sucia y los poderes con los que tiene que enfrentarse son demasiado poderosos. Siento que el Nobel de la Paz estuvo bien otorgado. Obama hace todo lo que puede. Saludos señor Jesús. Un blog excelente.

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  3. A poco andar terminó siendo sólo un presidente de la izquierda exquisita, la más inútil, esa que desfila en alfombra roja por los festivales de cine.
    Ha quedado más que claro que el aparato estadounidense no lo detienen las simples buenas intenciones de una persona empoderada ni las ilusiones de cientos de millones de ciudadanos comunes. Se necesita mucho más que eso. Por ahora el mundo sigue de mal en peor. Y Estados Unidos sigue asesinando con guante blanco en la más completa impunidad.


    Oportuno y clarificador escrito, mi amigo.

    Un abrazo

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  4. Querida Agostina: El dilema que se me plantea es es siguiente: ¿legalidad o ética? Las leyes las hacen los hombres y las ratifican los parlamentos o en última instancias los presidentes . ¿ Pero quién decide si una acción es ética o no?
    ¿Es ético mantener -o conceder- el Nobel de la Paz a Obama, por muy bien intencionado que sea cuando manda ejecutar en países extranjeros, sin juicios ni jurados, por aviones no tripulados para evitar esa última duda de la conciencia del piloto, a un determinado número de objetivos militares y sus correspondientes "daños colaterales"? ¿Es ético hacerlo cuando -ciertamente presionado por los lobbys de siempre- mantiene en una semi esclavitud a los palestinos consintiendo que Israel mate a voluntad sin más castigo que un tirón de orejas?
    Si como usted dice Obama hace todo lo que puede, lo que hace no lo convierte en acreedor de ese premio. Y si lo convierte en acreedor, entonces es que el Nobel de la Paz es un premio vacío de contenido y desprestigiado desde ese momento.
    Un afectuoso saludo a usted y a todos por sus valiosas aportaciones.

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  5. Obama debió haber aprendido de la desastrosa invasión de Irak o de las particularidades étnicas y geográficas de Afganistán que hacen inviable toda forma de ocupación o imposición de formas de gobernar ese país. Pero a la luz de los hechos se advierte que Obama no irá contra sus encargados de defensa que son algo así como una continuación de los anteriores. Por otro lado, la promesa de acabar con Guantánamo pasó rápidamente al olvido. Y respecto al Nobel, la historia nos ha mostrado que se lo dan a cualquiera. Ya vimos que hasta Churchill se llevó su propia estatuilla.

    Valiente artículo Jesús.

    Saludos.

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  6. Hace pocos días vi un documental sobre la situación en que quedó Irak tras la invasión. El resultado de esa intervención fue tan desastroso, que el país y la población quedó completamente a la deriva, desguarnecidos ante los grupos más radicales que asolaban las calles, sin servicios básicos ni posibilidad de generar ingresos ni nada. Estados Unidos generó un armagedón en ese pueblo árabe y luego se lavó las manos. Sólo le interesaba resguardar los pozos petroleros. Hombres irakíes en las calles, que no tenían un pasado violento, sino que eran simples trabajadores o funcionarios, y que lo habían perdido todo, gritaban sus deseos de venganza, de matar estadounidenses como único y último motivo de vida.

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