23 de agosto de 2012

Nunca aprendí


PABLO CINGOLANI -.

Porque jamás me voy a arrepentir, escribo
Porque lo que más deseo es pasión, y acaso por azares o esa gloria que ilumina un minuto
Elegí la piedra, una huella en la arena, un rincón de mi mente o el fin del mundo

Y lo escribo y me apasiona y no me voy a arrepentir
Caminé, caminé con el destino y sin rumbo, caminé siempre por ahí
Lo importante era caminar, resistir, soñar, vivir en suma

Elegí a Tunupa y su cruz de chonta, su Cruz del Sur
Su osadía, su ser brújula entre infortunios y abismos
Su ser abismo entre infortunios y brújulas

Lo importante, lo que me latía adentro, me arrasaba a veces
Era caminar, caminar, no rendirme
Le grité desesperado desde la puerta de un bar o del paraíso: ¿dónde estás? Quiero verte

Y caminé, y seguí caminando, y lo escribí, le escribí: Quiero.Verte.Carajo.Stop.
Y le pedí a los cactus que me mostraran su rostro
Y seguí apasionado buscándolo, caminando, y no me arrepiento

Elegí lo áspero, la magia de no saber, el misterio de cada día
Y caminaba, lo buscaba, le preguntaba a la sal, a la blancura infinita
¿Dónde está? ¿Lo has visto? Tú que ves todo y cada cosa…

La sal me ha dicho así: ya que tanto insistes, Pablo, te diré
Lo que tu apasionado corazón quiere que te diga
Y digo diciéndote: por aquí pasó, ¿acaso no ves su rastro?

Cien mil kilómetros cuadrados de soledad me rodeaban
Dos groenlandias de silencio se esparcían frente a mis ojos
Nada se agitaba delante de mí, ni un milímetro de musgo

Ninguna sirena cantaba, todo era políticamente correcto
No había carteles, ni agua, ni cohetes para escapar a otro planeta
Mi mochila se la había obsequiado a un botánico bosnio

No tenía ni una gota de ginebra ni de amianto ni de piedad córdoba
Carecía de joyas que ofrendar y el último blues
De Los Rolling Stones lo había escuchado una década atrás

Fue entonces cuando caí de vertical manera sobre la sal
La besé con decoro –como si fuera santa ursula revisitada- y como en plegaria le respondí
Tienes razón, que tonto soy, seguiré sus rastros porque son mi rostro

Fue entonces que entendí, como diría el famoso poeta Kavafis,
Que no tengo remedio, que jamás aboliré la arena, su celebración
Que caminaré hasta encontrarte, Tunupa, dios, motivo, hermano

Que no hay nada más feliz y más hostil que caminar
Por eso elegí la piedra, la nieve, el desierto, los justos [1]
Elegí no elegir cada palabra, sólo escribirla, sólo evocarla, sólo sentirla

Por eso también elegí la selva, los ríos turbulentos, esa fragua alucinada
Elegí no elegir lo que siento, sólo lo siento nomás,
Y por pasión, y por persistir, arreciar, resistir, no me arrepiento.


Pablo Cingolani
Río Abajo, Bolivia, 22 de agosto de 2012



[1] Hoy se cumplen 40 años de la Masacre de Trelew. Este poema, es también un homenaje a los guerrilleros muertos esa noche, hace cuatro décadas atrás, en la Patagonia. También a los tres sobrevivientes de la masacre, que años después fueron asesinados por los hijos de puta de siempre. Nunca me voy a olvidar de vos, Turco, porque por vos también, fui y soy militante.

Imagen: Volcán Tunupa y Salar Uyuni, el más grande desierto de sal del planeta.

6 comentarios:

  1. Elegiste no elegir, amigo mío. No es posible ni aconsejable detener el agua turbulenta.

    Persistir, resistir, avanzar, eso es lo que queda por delante.

    Un abrazo fuerte

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  2. Entre mis afanes está reescribir lo acontecido en Trelew, pero aún no tengo nada listo. Para nuestros amigos y lectores que nos leen en otros países y continentes, les dejo una información reciente de un periódico argentino, que narra sobre esta masacre. No sé si será la mejor información disponible, pero algo es algo:

    Masacre de Trelew: a 40 años de un asesinato que quiso "taparse"

    Se trata de un cruento hito histórico en el que perecieron 16 personas integrantes de fuerzas partidarias peronistas y de izquierda. Los asesinatos fueron perpetrados un 22 de agosto de 1972 en la Base Aeronaval Almirante Zar que es una dependencia de la Armada Argentina ubicada en la ciudad de Trelew en la provincia de Chubut.

    Durante la dictadura de Alejandro Agustín Lanusse, acaecida del 26 de marzo de 1971 hasta el 25 de mayo de 1973, la historia socio-política argentina vivió un momento tenebroso y oscuro que anticiparía lo que fue el gobierno de facto bajo el mandato de Jorge Rafael Videla más tarde (desde 1976 a 1981).

    En 1971, bajo la orden de Lanusse, en Trelew, a veinte kilómetros de la ciudad de Rawson, en la provincia de Chubut comenzaron a arribar presos políticos, integrantes de distintas fuerzas políticas peronistas y de izquierda.

    Lanusse envió allí a la cúpula de las organizaciones revolucionarias para que mantuvieran el menor contacto posible con el exterior y no pudieran fugarse.

    Integrantes de Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) y Montoneros, ni bien llegaron al penal comenzaron a planificar de qué modo huir.

    Como informó Perfil.com, estaban convencidos de vivir una época histórica y no querían desperdiciarla entre rejas.

    Así fue como se creó un comité de fuga y armar dos planes. Uno para adentro y otro para afuera. Primero comenzaron a cavar un túnel, pero lo abandonaron: el problema era qué hacer una vez afuera.

    Rápidamente concluyeron de manera unánime que la única alternativa que existía era tomar el avión de Austral que salía desde la ciudad de Comodoro Rivadavia y hacía escala en Trelew.

    Veinticinco militantes políticos tomaron el penal de máxima seguridad donde se encontraban detenidos. Seis huyeron en un auto, llegaron al aeropuerto, abordaron un avión previamente secuestrado y lo desviaron a Santiago de Chile. Luego otros fugitivos son librados a su propia suerte. Una señal mal interpretada echa por la borda los planes de fuga y los obliga a rendirse. Luego, el horror.

    Tras este intento de fuga fueron recapturados y ametrallados posteriormente por marinos dirigidos por el capitán de corbeta Luis Emilio Sosa en la Base Aeronaval Almirante Zar que es una dependencia de la Armada Argentina ubicada en la ciudad de Trelew en la provincia de Chubut.



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  3. Dos groenlandias de silencio...

    Buen poema. Emotivo. Duro como las piedras.

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  4. El sentimiento como guía. Aunque pierda, ya le ganó a la vida. Muy pocos pueden decir que eligieron el camino adecuado.

    Hermoso

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  5. Simplemente genial, Pablo Cingolani.

    Y Trelew lo tenemos muy presente.

    Saludos

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  6. Un poema universal, magistral.
    Un abrazo y toda mi admiración para ud.

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