5 de septiembre de 2012

Desplazada

CONCHA PELAYO -.

Me encuentro, junto a mi hija,  en un hotel frío y aséptico, rodeada de personas desconocidas, con caras de cansancio y aburrimiento y en actitud de espera, como yo misma. Aunque estamos en un hotel madrileño, próximo al aeropuerto de Barajas, me da la sensación de estar desterrada, desplazada a miles de kilómetros de mi país, de mi gente y de mi vida.

 Esta misma mañana, a las 10,30 del día 30 de agosto deberíamos haber tomado un vuelo con destino a Caracas. El día 31 nos las prometíamos muy felices, ya en el Campamento Canaima para disfrutar de la primera jornada del programa de viaje, pero nada más llegar al mostrador de facturación nos dicen que nuestro vuelo se ha cancelado, que nos llevarán, junto al resto del pasaje, a un hotel próximo al aeropuerto donde nos alojarán por una noche y nos darán comida, cena, alojamiento y desayuno sin ningún costo.Y aquí estamos.

Para qué desesperarse ante este tipo de situaciones, me digo a mí misma. Voy a considerar este incidente como parte del viaje para cumplir esa máxima que se dice que,  cuando se viaja, la aventura debe comenzar en el mismo momento en que se sale de casa.

Nos informan  que el avión no pudo salir de Venezuela por una avería en el mismo, cosa que nos  tranquiliza pues ya se sabe  que aunque los aviones son muy seguros,  siempre se tiene algo de incertidumbre a la hora de subirse a uno de ellos, porque  nunca se termina de entender cómo se sujeta esa mole en el aire pese a los argumentos que nos dan sobre aeronáutica.

He pasado un par de horas hablando con una venezolana que me ha puesto al día de la situación de su país. Me dice que ha estado en España, exactamente en Aranda de Duero, un mes, para visitar a una amiga que la había invitado. Se va maravillada de España y de los españoles. Ella nunca había salido de Venezuela y había estado esperando treinta años para hacerlo. Se lo había pedido a Dios y al fín se lo ha conseguido. Está casada y tiene tres hijos ya mayores, todos ellos con carreras universitarias. Ella también trabaja de administrativa. Se expresa con una corrección lingüística que da gloria escucharla. Cómo hablan los amigos latinoamericanos, cómo hablan. Le pregunto por la impresión que le hemos dado los españoles. Me dice que somos muy abiertos y que se ha sentido muy a gusto pues le habían dicho que éramos algo racistas. Ella no lo ha percibido pese a tener rasgos característicos que la sitúan en algún país de Centroamérica. Ha sido una conversación grata y enriquecedora para mí. Me comenta que ha encontrado a nuestra juventud un poco perdida, sin rumbo y carente de valores pero añade que tal vez sea la situación de crisis. Ella fue educada en el seno de una familia muy humilde. Los zapatos le duraban años enteros, le cortaban la puntera cuando iba creciendo, para que salieran los dedos, pero era muy feliz. Me dice que son muy creyentes, que rezan y piden y que eso les da calma y felicidad. Me habló de la fiesta de nochebuena y de los platos típicos: el pan de jamón, ensalada de gallina, el pernil asado, y se le encendía el semblante sólo recordando esos manjares.

Me ha hecho una serie de recomendaciones para mi estancia en Venezuela.

Por suerte pudimos llegar a Caracas al día síguiente. Llevamos en este país cinco días. Las emociones son muy fuertes. Las fotografías del Presidente Chávez y de los otros candidatos se exhiben por doquier. Están en campaña electoral. El de Chavez reza: "CHAVEZ, CORAZÓN DE MI PATRIA"

Mucho para contar de esta experiencia. Muchas sorpresas, pero hoy acabo aquí.

8 comentarios:

  1. Anónimo5/9/12

    Llevamos a Chávez en el corazón. Espero que nos cuente más sobre esta Venezuela revolucionaria.

    Saludos

    Antonio

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  2. No sé si será como para disfrutarlo el quedarse sin avión. Lo bueno es que ya está en tierras venezolanas.
    Que la pase bien.

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  3. Chávez Candanga. Corajudo ese presidente. Buen viaje.

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  4. Qué gusto que puedas recorrer un país como Venezuela, amiga mía. Los escritores de Plumas están dispersos, todos muy lejos de Venezuela, pero estoy seguro de que nos iremos encontrando y compartiendo muy pronto.

    A estas alturas no confío en ningún tipo de prensa, y definitivamente hay que estar allá, viviendo el día a día para saber lo que realmente pasa con los venezolanos.

    Un abrazo grande y cuéntanos cada detalle.

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  5. Chavez es un dictador que hace pasar necesidades a su gente mientras a él no le faltan comodidades del primer mundo. Ojalá todo el aparato que lo sostiene un día falle y se desmorone de una vez por todas. Sólo entonces los ciudadanos podrán hacer turismo como una buena parte de los ciudadanos de paises verdaderamente democráticos.

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  6. Sofía, por lo que estoy viviendo, el pueblo de Venezuela está con CHÁVEZ. Su política social ayuda a los más necesitados. Hay muchas cosas que, desde fuera, se ignora de Venezuela. Yo he venido con una idea muy diferente de la que me voy. He hablado con mucha gente, he visto y he comprobado que el presidente está con los más débiles. Se opera, gratuitamente, a niños con problema de corazón, cincluso se hacen transplantes. Pero también en oftalmología se hacen cosas interesantes. En fin, son muchas las novedades y mejoras que el gobierno de Chávez ha traído a su pueblo.
    Y cree que no me han comprado. He visto, simplemente.
    Saludos.

    Concha

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  7. Supongo que en calidad de visitantes o de turistas, estando a penas en tránsito, sólo tenemos una visión parcial (y siempre condicionada por el microclima que nos acoge) de la realidad que viven día sus habitantes. Observando la realidad de mi país, viviéndolo a diario, las distintas interpretaciones de la misma me dan a entender que incluso cumpliendo con las condiciones de la estadía permanente no observamos ni sentimos lo mismo. Así me parece que llegar a un concenso parece imposible!

    Gracias amiga por compartirnos tus sensaciones.

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