25 de diciembre de 2012

Sentir desde donde nunca sentimos


Por Pablo Cingolani

He vivido ya medio siglo
He vivido montañas de pasiones, torrentes de emociones, poemas, convicciones, desiertos, travesías, barro, piedras, selva

He vivido, confieso que es así
He vivido destruido pero jamás vencido
Triste pero no derrotado

Alegre de alegría rebelde aunque los muertos me pesen más que una ballena a la espalda, me pesen como si no fueran a volver nunca, me pesen toneladas de lo que no es amor, me oxiden peor que el desarraigo y que su propia ausencia; su presencia es mi comida y mi dicha, su presencia la canto y con eso me basta, con eso respiro, vivo nomás, soy feliz

He vivido, así y tantos años ya, que de qué cosa podré renegar, acusarme, naufragar, si no es por no haber cumplido aún con nuestros juramentos. No nos rendimos, carajo, pero tampoco hicimos la revolución –a lo mejor jamás sabremos qué se siente, nos moriremos –como nuestros compañeros- sin saberlo, sin olerlo, sin compartirlo

Tal vez, y acaso por eso mismo, sí tenemos un destino 
Tal vez, si seguimos teniendo esa fe –no cualquier fe, sino la nuestra 
Tal vez, si esa fe y ese destino, conjugados son futuro, son los hijos, son los compañeros que vienen, son lo que vendrá –con esa misma fe que tuvimos y tendremos siempre 
Tal vez, si lo sentimos desde donde nunca lo sentimos 
Y nos empeñamos y volvemos a las montañas como lo proclamó el Inti y seguimos andando el desierto como lo hizo Cristo, arreciando, insistiendo, persistiendo como la gota que lava y limpia toda la maldad del mundo 
Tal vez, si nos animamos a pensarlo, a creerlo, a sentirlo 
Desde donde nunca jamás lo sentimos

Desde el desasosiego tan profundo y absoluto que provocó la derrota de nuestras organizaciones político-militares 
Desde lo más estéril de lo más absolutamente estéril que es que nos maten y que nadie nos defienda, nadie nos ampare, nadie honre la memoria de los combatientes

Desde el sentido que brota porque es así, geología y existencia son así, son igual, son lo mismo
Desde ese lugar que es mío y puede que también sea el tuyo
Desde allí, desde aquí 
¡Patria o Muerte!

Desde estas montañas 
¡Patria o Muerte! 
Patria son las montañas

Desde este desierto
¡Patria o Muerte!
Patria es el desierto

Patria es el destino

Quiero sentirlos a todos y a todo desde donde nunca los he sentido –y yo sabré

Quiero que los sientas desde donde nunca los has sentido

Al destino, a los muertos, a las montañas, al desierto, a la patria

Quiero que los sientas –desde donde nunca los has sentido- y vos sabrás

Qué será la patria, el desierto, las montañas, nuestros muertos

Qué cosa será el destino, vos sabrás.



Pablo Cingolani
Buenos Aires- Río Abajo, diciembre/hasta la noche buena de 2012

Imagen: Teun Hocks

4 comentarios:

  1. Nada peor que dejar morir las utopías, nada peor que deponer armas y entregarse al enemigo. Mejo morir en guerra, morir peleando contra viento y marea. En una vida breve pero intensa se pueden vivir mil vidas e incluso llegar a ser un inmortal.

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  2. Siento que se hizo cuanto se pudo y que todo valió la pena. Aún queda medio siglo para reiniciar la revolución
    Esta vez seremos muchos más.

    Besos

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  3. Hemos adaptado las formas, pero la revolución sigue adelante más fortalecida que nunca, amigo Pablo. Vamos avanzando en simultáneo, socavando ideologías, derribando los puentes del enemigo, y los que ya no están los llevamos igual en el morral del honor.

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  4. La Revolución es "el Sueño Eterno", y mientras haya seres humanos que sigan soñando, algún día.....(Para vos, querida, inolvidable compañera Ana.)

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