13 de febrero de 2013

Hasta ayer


Por Pablo Cingolani

Yesterday, hecho astilla, hecho migajas, ceniza, silencio sin sur
No sé cual muelle perforé para naufragar en cual oscuro mar, qué antigua y dolorosa playa
Cuánta sangre derramé, por cual herida, qué vida que me sangraba, qué vida


En estos días, y hasta ayer, vagué buscando tal vez esa vida y mi sombra
Vagué arrepentido de qué por qué buscándola sin rumbo
Sin sol, sin atajos, sin perdón posible
Sin sal donde lamerme, lamerla acaso, sin sentimientos
Solo, de soledad herido, oxidado, destruido


Hoy me desperté desnudo
Hecho cauce de huellas sin retorno pero con destino
Las huellas que labraron mis hermanos mis amigos mis compañeros
Las huellas que forjaron los que amamos


Hoy ese amparo es sólo atizarlo y que renazcan militantes y mieles liberados de neurosis y de nadas alejados de conjuras y burocracias libres de todo mal libres al fin libres por siempre
Hoy esta clase de felicidad me inunda en este martes de challa
Hoy esta felicidad y este amparo están dentro de mí y nunca más los dejaré partir
Nunca más los dejaré que se vayan, ahora que los challo, ahora que me challan.


Pablo Cingolani
Río Abajo, martes de challa de 2013

2 comentarios:

  1. Agradecemos a lo que nos maravilla, lo que nos alimenta,lo que nos abriga. Es nuestra religión, la de los hombres y mujeres, creer en ellos, en lo que podemos lograr, aquí, ahora. hasta donde nos dure el reloj, y antes relevar, traspasar memoria, miradas, para que esta lucha religiosa del hombre igualitario nunca se acabe.

    Un abrazo fuerte, amigo Pablo.

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