19 de marzo de 2013

¡Condenado espejo!

LORENA LEDESMA -.

Me miro en el espejo y me doy cuenta que estoy envejeciendo, eso dice mi papá mientras se examina con una sonrisa las marcadas arrugas de la cara. Según él, si no pudiera contemplar su imagen reflejada creería que tiene eternos 20 años. Por supuesto que exagera, sé que ha tenido momentos de profundo dolor y que a menudo se queja de dolores derivados de una vida de desgastante trabajo físico y emocional.

Luego de ese acto de engañosa observación del propio ser, me paro frente al espejo. Lo miro desconfiada porque me intimida, si fuera posible no desearía que me mirara y menos que me diera su opinión.

La posibilidad de pedirle consejo como la mala de Blancanieves me parece una pésima idea. ¿Qué buen consejo podría darme aquel que refleja lo superficial de uno en opuesto? Muevo la mano derecha y para él es la izquierda. Siempre me decepciona, no importa que le sonría, no logro que se ponga en sintonía con mi estado anímico. Cuando me siento grande y poderosa me veo pequeña, cuando me siento algo atractiva me veo insulsa, cuando me siento triste me veo tranquila, cuando me siento con ánimos destructores me veo alegre.

¡Condenado espejo!

Los decoradores dicen que los espejos ofrecen sensación de continuidad, amplitud y dan profundidad a las estancias, además de multiplicar la luz. Aseguran que aportan una óptica diferente integrada por todos los objetos reflejados en ellos. Sin duda. Qué particular objeto seré que encuentro una óptica totalmente diferente cada vez que me veo en él. Una cuestión de esencia más que de sustancia. ¿Luz? En mi lo único que brillaría por efecto de la luz son mis mejillas sin maquillaje porque a mi alma le proyecta las sombras de las dudas inútiles que esta absurda disquicisión me genera.

Qué tonta, me hace reír ver mi propia desconfianza en este objeto que me hace creer que no soy un sujeto. ¿Para qué me peleo con él? ¿por qué le hablo con el pensamiento? ¿qué me importa lo que proyecte? A ver, ¿será que imagino rebuscadamente que ese objeto que me mira es en cierta forma como el ojo de cualquier fulano/a que me mira y sin conocerme me juzga? Puede ser, pero eso también es estúpido de mi parte porque eso lo hacemos todos casi siempre. Son contadas las ocasiones en las que nos paramos frente a alguien y le podemos escanear el alma cual tomografía computada y determinar cómo realmente es. Vivimos expuestos al prejucio, la mala interpretación y la confusión. Que no me encuentre necesarimente bella, cuando alguno que otro me hace un halago, tiene que ver con mis propios parámetros de lo bello pero por sobre todas las cosas la conciencia propia que me desnuda al instante cuando me enrostra que sé que no soy feliz, que soy una persona rebuscada y conflictiva innecesariamente.

Y pesar que para muchas mujeres el espejo es su mejor amigo y consejero.

14 comentarios:

  1. aleja ese maldito espejo, no es digno de ti... ya veremos como fabricar uno a tu medida y encanto.

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  2. El espejo revelo su maldad sirviendo a la mala de Blancanieves. Ponele un manta encima y listo. Para saber si andas peinada basta mirarse en el reflejo de los vidrios que son mas discretos.

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  3. Un espejo antojadizo y desobediente. Debe ser una falla de fábrica. Cámbielo señorita Ledesma.

    Le puedo asegurar que está mintiendo.

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  4. Lorena, es mucha más perniciosa tu conciencia que tu espejo. Manda a la mierda a la conciencia.
    Besos.

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  5. :) Gracias por sus comentarios..

    ABRAZOS!!

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  6. Te regalaré un espejo nuevo, el tuyo está defectuoso.

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  7. Ese espejito no te funciona, debe ser el que blancanieves deshechó. Por lo que vi de vos sos muy bonita.

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  8. Maria Laura C.23/9/11

    Lo decis para que te halagen. Hablar así y mostrarse así es cosa de vanidosas histericas.

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    1. Pues lo logra ( y vaya que lo merece! )

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  9. Yo digo lo que siento.. si no ajusta a la realidad es por defectos de fábrica y ya no aceptan devoluciones.

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    1. Te admiro Bella Lorena porque osas a mirarte en el espejo y escudriñarte en el fondo de sus des-atinadas revelaciones acomodadas según los estados de ánimo y el color de nuestros pensamientos. Ojalá todos pudiéramos atrevernos a mirarnos a ese espejo y mejor aún ser contundentes vanidosas histéricas, -a donde fueres has lo que vieres-, la envidia siempre será mejor despertarla que sentirla.

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  10. Espejo malvado, aléjate de él.No dejes que embruje tus pensamientos.

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  11. Los espejos suelen ser abominables. Mucho más aún si no reflejan tu indudable belleza.

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