28 de abril de 2013

La populista eficiente

GONZALO LEÓN -.

Hay economistas que se pasean por distintos países enseñando sus recetas. José Piñera, el hermano del Presidente, durante mucho tiempo estuvo de gira, dando a conocer las pocas ventajas de que los fondos de pensiones estuvieran en manos privadas. Domingo Cavallo hizo lo mismo después de ser ministro de Economía de Carlos Menem y de Fernando de la Rúa durante la llamada década maldita. Bajo sus estrictas recetas se privatizó YPF, Aerolíneas Argentinas: hoy ambas, nuevamente, en manos del Estado.

El hermano del Presidente Piñera y Cavallo son epítomes de cómo el capitalismo se propagó por América Latina. Hasta hace diez años no había quién contrarrestara eso; si alguien levantaba la mano para manifestar su desacuerdo era tildado de loco, poco técnico, izquierdista o con escasas nociones sobre economía. Pero eso ha cambiado. Hoy, como dijo un economista argentino (que no es precisamente progresista), hay dos países en Sudamérica que practican un neoliberalismo acérrimo: Perú y Chile. Eso quiere decir que, pese al crecimiento, a la estabilidad y a la poca o nula inflación, son naciones donde grandes masas de la población quedan excluidas de los beneficios del sistema. Argentina y Venezuela tienen altos índices de inflación, pero existe de parte de sus gobiernos una preocupación por los más desposeídos, y eso se refleja en conservar el empleo a toda costa, sobre todo en períodos de crisis internacional como los actuales.

Pero veamos qué dice Domingo Cavallo, hoy expatriado en Yale, en relación a la situación que viven España y su patria. Uno podría imaginar que lamentaría lo que hoy viven muchos españoles (alta cesantía, un fuerte ajuste, etcétera), pero no, ya que reafirma su confianza en ese país: “La crisis en España es seria, pero aún así España tiene hoy un crédito y una imagen externa mucho mejor que la de Argentina y va a salir de su crisis sin destruir sus instituciones económicas”.

En este punto vale la pena preguntarse por qué los economistas neoliberales acusan a los progresistas de dogmáticos. Cavallo cuando menciona la destrucción de las “instituciones económicas”, no se refiere a las instituciones argentinas actuales, sino a las instituciones de los noventa; vale decir exclusión de las grandes masas de la población a los beneficios del modelo. Hoy que el modelo es otro señala que las instituciones económicas se destruyeron; viéndolo desde su punto de vista, la paridad dólar-peso, las ansias por privatizarlo todo y reducir el tamaño del Estado, ese paradigma de institución económica dejó de existir hace diez años; pero eso no quiere decir que no exista una institución que ahora la reemplace: con un estado sólido, capaz de proteger al más débil. En otras palabras, para Cavallo y para el hermano del Presidente Piñera, el único sistema posible es el neoliberalismo acérrimo.

Y podríamos continuar.

Cuando se discutió en Chile el sueldo mínimo recordé las paritarias de los distintos gremios argentinos que llegaron a aumentos de 20-25% de los salarios, lo que se tradujo en un aumento real del 7%; mientras que en nuestro país el salario mínimo se empinó realmente en torno al 2%. Pensé entonces cómo dos modelos tan distintos podían estar separados por una cordillera. Confieso que antes de venirme, creía que Argentina vivía un populismo entretenido. Hoy creo que es un poco más complejo lo que se vive acá.

Desde comienzos de año soy corresponsal de una revista de economía y desde ese tiempo he hecho un artículo al mes sobre las trabas a las importaciones de libros, la expropiación de YPF, el “cepo al dólar”, la desaceleración, en fin, me he visto obligado a estar en contacto con economistas partidarios y detractores del gobierno. En Chile jamás hubiera cubierto economía, pero aquí la economía está subordinada al poder político y no al revés, lo que hace que cuando hablemos de economía en verdad estemos hablando de política. Por otra parte, tampoco existe la obligación de que las autoridades económicas de un gobierno sean aprobadas por una universidad extranjera. Por eso cuando le pregunté a un amigo economista, ex asesor de la campaña de Eduardo Frei Ruiz-Tagle, qué le parecía el curriculum de Axel Kicillof, viceministro de Economía y nuevo hombre fuerte de La Rosada, él me contestó que “más o menos”.

La distancia me ha servido para dejar de entender el modelo chileno. Por eso, ingenuamente, me pregunto por qué, según Andrés Velasco, el Estado tenía que ahorrar en períodos de bonanza para afrontar los años malos. Ya sé que hablar mal de Velasco es un lugar común, pero de todos modos me pregunto por qué apretarse los pantalones en la bonanza y en la crisis. O dicho de otro modo, ¿a quiénes afectaba principalmente esa estrategia? Él, como ministro de Hacienda, administraba los gastos fiscales, y eso no afectaba a los más ricos, sino a quienes recibían la ayuda del Estado. Entonces en bonanza los más pobres seguían siendo pobres y en la crisis eran aún más pobres.

Hace unas semanas salió la encuesta Casen que indicó que la extrema pobreza (indigencia) se había reducido en 0,7%, pero eso, hablando seriamente, es mantenerla y no veo que haya que festejar. Miremos hacia este lado de la cordillera. Según el INDEC (equivalente al INE en Chile), el primer semestre de 2003, o sea menos de dos años después de desatada la crisis del 2001, la gente que vivía en la indigencia estaba en el 26,3%, en cambio ese mismo índice ocho años más tarde está en el 1,7%. Este indicador en Chile, según la mencionada encuesta, está en el 2,8%. ¿Cómo se explica que un país con un modelo populista sea más eficiente a la hora de reducir la extrema pobreza?

Imagino que los escasos conocimientos teóricos de economía me impiden encontrar una explicación; pero repito, hay un 1,1% a favor de Argentina, un país que ha destruido, como dijo Domingo Cavallo, sus instituciones económicas, y así y todo está mejor, al menos en este ítem, que Chile. ¡Por favor economistas chilenos, saquen sus tablets y muéstrenme la solución!


Publicado en el blog del autor el 09/12/2012

1 comentario:

  1. gracias; me interesa mucho seguirme informando sobre Chile y conocer más a fondo un punto de vista afín al mío; pero, hasta que no dé mis finales mañana me siento atontada y no sé ná

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