5 de julio de 2013

Inválido

LILYMETH MENA -.

Fue por el mes de febrero de este año que se me declaró como persona "inválida", una palabra que solo hasta ese momento me pareció que no debía usarse para referirse a seres humanos.

Cuando pienso en cosas que pueden relacionarse a ese término, pienso en cualquier cosa, una inservible licuadora, un gol que no lo fue, un documento expirado, pero no puedo aplicarlo mentalmente a la gente que por una u otra razón, no está facultada de todas las funciones típicamente humanas.

Aun sabiendo que todo es mera formalidad, sellos por aquí, firmas por acá, entrevistas repugnantes y pura buena labor burocrática, me cuesta, me duele, que señalen a una persona como no válida. Seguramente es mil veces peor el término "desahuciado".

Fuiste bueno mientras eras productivo y útil para ti y para los demás, ahora que ya no eres capaz de producir y ni siquiera puedes valerte por ti mismo, es menester que lo aceptes y te arrimes a esa esquina, donde no estorbarás a los que sí sirven. Y donde pasarás inadvertido hasta que te desvanezcas en el entorno. 

Por que ya no le haces falta a nadie. 
No lo notarán, ni siquiera tú.

3 comentarios:

  1. "Gracias por sus años de labor en la empresa.Váyase.¡Ah!,y si algún día quiere regresar, recuerde que aquí está su hogar".
    Con invalidez o sin ella, si ya no produces , simplemente te vas.Son las ventajas del sistema neoliberal.

    Buena reflexión señorita Lilymeth

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  2. Debería ser inválida esa detestable calificación.
    Saludos.

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  3. el ciego Borges, el sordo Beethoven, la tuberculosa Teresa y otros. El inmortal Manco reivindicó a todos los inválidos y minusválidos o como les dé por llamarlos esta temporada, discapacitados, "retados", es igual:

    "Lo que no he podido dejar de sentir es que me note de viejo y de manco, como si hubiera sido en mi mano haber detenido el tiempo, que no pasase por mí, o si mi manquedad hubiera nacido en alguna taberna, sino en la más alta ocasión que vieron los siglos pasados, los presentes, ni esperan ver los venideros. Si mis heridas no resplandecen en los ojos de quien las mira, son estimadas, a lo menos, en la estimación de los que saben dónde se cobraron; que el soldado más bien parece muerto en la batalla que libre en la fuga; y es esto en mí de manera, que si ahora me propusieran y facilitaran un imposible, quisiera antes haberme hallado en aquella facción prodigiosa que sano ahora de mis heridas sin haberme hallado en ella. Las que el soldado muestra en el rostro y en los pechos, estrellas son que guían a los demás al cielo de la honra, y al de desear la justa alabanza; y hase de advertir que no se escribe con las canas, sino con el entendimiento, el cual suele mejorarse con los años."

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