19 de febrero de 2014

Masacre del Seguro Obrero: el otro septiembre rojo

CLAUDIO RODRÍGUEZ MORALES -.

Si por un lado el gobierno del Presidente Arturo Alessandri se preocupaba de perseguir a los grupos de izquierda, por otro hacía una suerte de vista gorda ante grupos de orientación fascista, más aún si estos se declaraban antimarxistas. Se reflexionaba en los cenáculos del poder que estos grupos buscaban sus mismos fines, pero desde la periferia. Éste fue el caso del Movimiento Nacional Socialista Chile o Naci de Jorge González Von Mareés, llamado también el Jefe (movimiento surgido en 1932, inspirados en los pasos dados por Adolf Hitler en Alemania y Benito Mussolini en Italia). El crecimiento de este grupo, cuyas primeras andanzas se relacionaron con enfrentamiento callejeros con las milicias del naciente Partido Socialista de Chile, sólo generó curiosidad en el entorno de Alessandri, pese a que a medida que transcurría el tiempo se declararon contrarios al gobierno, en especial a la política económica del Ministro de Hacienda, Gustavo Ross.

Acercándose la elección presidencial de 1938, el jefe González Von Marees le dio su apoyo a ex dictador Carlos Ibáñez del Campo, quien conformaría su apoyo electoral alrededor de la Alianza Popular Libertadora, integrada además de los nacis por el movimiento Unión Socialista. 

A pesar este juego electoral, los nacistas no desecharon sus afanes conspirativos. González Von Marees, con un reducido grupo de seguidores pertenecientes a las Tropas Especiales de Asalto (TEA), todos jóvenes entre 20 y 25 años (de los cuales se excluyó al segundo líder nacional socialista, Carlos Keller, y al parecer al propio Ibáñez), decidieron dar un golpe de Estado, supuestamente apoyado por el Ejército, el 5 de septiembre de 1938. De esta forma, un grupo de nacistas se tomó la Casa Central de la Universidad de Chile con la idea de raptar al hijo del Presidente, Arturo Alessandri Rodríguez, quien se desempeñaba como decano de la Facultad de Derecho.

Mientras tanto, otro grupo nacista ingresó a la fuerza al Edificio del Seguro Obrero, a un par de metros al otro lado de la Alameda. Al iniciarse el operativo, hubo enfrentamientos que se tradujeron en la muerte de un cabo de Carabineros que intentó repeler la acción creyendo que se trataba de un asalto. Al momento en que desde el gobierno se dio la orden de sofocar el levantamiento, se produjo la intervención del Ejército –que supuestamente los nacis consideraron refuerzos por lo que fueron fácilmente presa de ellos- y las fuerzas de Carabineros. Sofocado ambos motines, los nacistas de la toma la Universidad de Chile fueron llevados con bayonetas a sus espaldas a dependencias del Seguro Obrero para ser acribillados por Carabineros en las escaleras del edificio público junto a sus otros compañeros. La herencia del segundo período del Presidente Arturo Alessandri fue 59 muertos y un manto de desprestigio que le llevó a entregar la banda presidencial al candidato de la oposición, Pedro Aguirre Cerda, quien salió electo con el apoyo nacista.

3 comentarios:

  1. A la historia crítica le corresponde dejar las cosas en su lugar. Alessandri debe responder.

    Excelente escrito, estimado amigo.

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  2. LUIS7/9/13

    "El león es un sanguinario, en toda generación". ( del tema "La carta", de Violeta Parra)

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