19 de septiembre de 2013

Tiempos del gato

ROBERTO BURGOS CANTOR -.

A los tiempos de escándalos y oprobio las abuelas solían caracterizarlos como los momentos en que el gato decidía levantar las cenizas bajo las cuales escondían sus vergüenzas olorosas.

En Colombia una larga época de destapes, que no concluye, está generando un clima moral cuya infecta hedentina se esparce sobre los habitantes sin máscaras protectoras ni oxígeno renovador.

El efecto de estas pestes es que todos terminamos contagiados, y no morimos de ellas.

El hecho reciente consistió en la intervención de la policía en un bar de baile en la Capital. Como en las películas negras un humilde aviso de neón, desnivelado, con luces de colores lo identifica en inglés, club nocturno. Otra traducción sería misteriosa: club de la noche.

Que la autoridad, se desconoce el motivo, intervenga en un lugar de esparcimiento público, con personas mayores, salen solas de noche, no tiene nada de extraordinario. Pero que de tal operación resulten más de diez muertos, que el Alcalde no se enteré del operativo, primera autoridad de policía del lugar, que no haya evidencias ni indicios de conductas reprimibles, ni droga, ni que estuviera el criminal más buscado, es otro aviso de alarma social que como tantos no ha sido tratado con la debida urgencia, seriedad y rigor.

Las preguntas elementales no han sido respondidas y ello nos implica a todos. ¿Cómo es que la prensa especializada interrogue como loca al forense, Medicina legal, con una cuestión confusa: El gas pimienta mata a la gente Señor¿?

Quién llamó a la fuerza pública¿? Con cuál causa¿?

Por qué encerraron a los ciudadanos y tiraban el gas por una rendija.¿?

Qué causaba risa a los agentes del orden¿?

Si se observan los antecedentes de estos días de marchas, paros y reclamos donde la conducta de la autoridad no ha sido conforme a su dignidad y función, es posible señalar que no hay correctivos, ni mejoramiento de la profesionalización de la fuerza legal, sino por el contrario una contaminación de las irresponsables, cuando no estúpidas, declaraciones de un gobierno inepto y un congreso corrupto al cual lo que más le interesa es la baratija electoral y no la contribución a resolver los gravísimos problemas que disuelven a este país por el mar y por la tierra.

No será la hora de modificar los períodos de representación y que los ciudadanos solo puedan ser una vez senadores, o representantes o concejales o diputados¿?

Qué hacemos con la cáfila experta en trampas, en malos discursos, que se duermen en las sesiones y negocian su voto como turcos en rebatiña de mercado público¿?

Si a la policía se la ha convencido de que protestar no es un derecho sino un acto delictuoso vamos a terminar golpeados, muertos o en el calabozo. Si se le ha insistido que la reunión de tres o más, festejando o secreteando, es una conspiración pues la cosa está fregada, más que fregada viejo bodegón. O como dice Popeye después de matar a 540 personas: el destino de uno está en las manos de Dios.

2 comentarios:

  1. Las situaciones que mencionas se parecen tanto a las de mi país, estimado Roberto.

    Que nuestras plumas sirvan al menos para sacarles los ropajes a la impunidad, para exhibir en toda su crudeza a estas ratas patibularias.

    Buen artículo

    Saludos cordiales

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  2. En Argentina solemos decir que "hay gato encerrado" cuando se nota que detrás de un hecho se esconde una tranfugueada o ilícito. La sospecha es gritada con esa frase y se exige pronto esclarecimiento, lo cual rara vez sucede. Estamos rodeados, una pena.. hay que sobrevivir a todo esto.

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