24 de octubre de 2013

Especulaciones sobre Cristina

GONZALO LEÓN -.

Por primera vez tuve a Cristina Fernández tan cerca y por tantos días. No fue durante un acto protocolar o que me estrechara distraídamente la mano en la calle, en esos gestos típicos de los presidentes cuando saludan al mundo y a nadie en particular, sino cuando estuvo internada por un coágulo en la cabeza en la Fundación Favaloro, a cuatro cuadras de mi casa. De hecho el día que decidieron su operación yo pasaba como siempre por afuera en dirección a mi café del mediodía. Recuerdo que me sorprendió ver a los móviles de televisión apostados sobre Avenida Belgrano, prepotentes, como esperando un desenlace fatal. No es raro ver móviles de televisión afuera de la Fundación Favaloro, habitualmente las personas importantes se hacen sus chequeos ahí, porque es una clínica de prestigio; pero esta vez los móviles se multiplicaban y la gente comentaba alrededor. Así es que me detuve y escuché el murmullo de la gente.

El fin de semana la noticia del reposo de Cristina había sido noticia y las especulaciones en la prensa me habían saturado. En algunos opositores había indignación de que el poder pudiera quedar en el vicepresidente de la República, Amado Boudou, porque creían que no tenía la estatura moral para hacerlo. En ese momento me pregunté cuántos presidentes en el mundo tienen o han tenido estatura moral para ejercer el poder y de si eso ha sido alguna vez requisito: George W. Bush es un buen ejemplo de esto. ¿Se puede decir que la tuvo? ¿O mejor, alguien recuerda que los mismos que cuestionaban a Boudou plantearon alguna vez que Bush no tenía estatura…? No, ¿verdad? O en la propia Argentina, con Menem. Los argumentos son acomodados para el gusto de quien los usa, especialmente en política. Me pregunté si esos mismos cuando la Presidenta se ausentaba del país habían reclamado porque el vicepresidente se quedara en el poder. La respuesta es obvia. Pero con Cristina Fernández operada y en postoperatorio que el vicepresidente asumiera el poder no era algo opcional ni tampoco opinable, a no ser que se fuera contra la Constitución, porque es la Constitución y no un asunto de Cristina Fernández, la que establecía esto, tal como en Chile, tal como en muchos países.

Pero en Argentina las instituciones se relativizan, lo que para nosotros es indiscutible y sería inimaginable, acá se discute y se ve. De hecho en el programa Periodismo para Todos (que de periodismo tiene poco), de Jorge Lanata, se mostró una reproducción de cómo era la casa de la Presidenta, pero no por fuera, sino ¡por dentro! Y para hacer esto se argumentaba que todo lo que hiciera la Presidenta era de interés público, dándole un trato de personaje de farándula, despojándola de la autoridad por la cual la convertía precisamente en personaje de interés público. Digamos que un Presidente, en cualquier parte del mundo, no todo lo que hace es de interés público, eso es falso; de hecho hay muchas cosas que se manejan en el terreno de lo privado. Por ejemplo, Franklin D. Roosvelt contrajo poliomielitis a los treinta y nueve años y tuvo que andar en silla de ruedas; al asumir la presidencia de Estados Unidos, escondió esto, o buscaba no mostrarse así. Roosvelt enfrentó la Gran Depresión, el derrumbe de los mercados en 1929, con éxito. ¿Qué hubiera pasado si alguien le hubiera exigido que en nombre del interés público se mostrara en silla de ruedas? O un ejemplo más doméstico en Chile: ¿Jorge Alessandri era homosexual? Entonces el argumento queda relativizado.

Detrás de este modo de pensar hay una falacia: si no das la suficiente información (o la que ellos quieren), aparece la conclusión de que es porque algo se esconde, y si se esconde algo es porque hay corrupción. Es por así decirlo el contrarrelato. Argentina debe ser el país en donde más fácil se llega a ser corrupto. No importa que lo comprueben, sólo basta con especular. Y yo también podría especular con el intendente de Tigre y eventual candidato a la presidencia por la oposición, Sergio Massa, quien acoge desde su municipio a Rico Negocio que enseña a mujeres de bajos recursos a cocinar viandas y menús con productos Nestlé; obviamente Rico Negocio es un programa, como consigna el libro Malcomidos: cómo la industria alimentaria argentina nos está matando, de responsabilidad social empresarial de la propia Nestlé. Podría preguntar si Massa tiene alguna relación con esta multinacional de la industria alimentaria y si recibe dinero de ella. También podría especular con otro dato de ese libro y que guarda relación con un colaborador de Massa, el ingeniero agrónomo y diputado Felipe Solá, quien cuando era secretario de Agricultura del gobierno de Menem aprobó el ingreso de la soja transgénica Montsanto a Argentina. Entonces podría volver a preguntar si la eventual candidatura del intendente de Tigre está vinculada a la industria alimentaria multinacional. Y podría seguir especulando, pero prefiero volver al principio y decir que tener a la Presidenta cerca, especialmente en mi camino diario al café, y observar a los manifestantes “haciéndole el aguante”, como dicen aquí, fue una imagen de ternura (contraria a la que entregó el Grupo Clarín, por ejemplo) que me hizo pensar en que podría estar más cerca de este gobierno de lo que creí.


Publicado en Revista Punto Final

3 comentarios:

  1. Martina Alonso24/10/13

    Aguante Cristina!!!!!!!! El pueblo te acompaña!!!!!!!!

    ResponderEliminar
  2. Especulaciones que se suman a mil mentiras. Buen artículo.

    ResponderEliminar
  3. Mucha calumnia, mucha mentira, mucha difamación, mucha maldad. Con la sanción de la Ley de Medios habrán cambios

    ResponderEliminar

*