2 de noviembre de 2013

Lou Reed, el sobreviviente suicida


Por Claudio Ferrufino-Coqueugniot

El crítico Dave Hickey lo llama así, en una suerte de ferviente epitafio.

“Sobreviviente suicida”, toda una contradicción, o una filosofía de vida de habitar en el extremo de la muerte, por mano propia, mientras se sabe que se crea, se inventa, funda, recuerda e reinventa la existencia, por mano propia. Dios y el Diablo, al mismo tiempo, conjuncionados y fraternos. Así era, y lo será, la música de este artista notable, neoyorquino por antonomasia y rebelde ejemplar.

Con The Velvet Underground -y Nico, la cantante alemana que le puso voz de misterio a las composiciones de Reed y de John Cale-, al lado de Andy Warhol y su legendaria Factory, había la impresión de que fuesen apéndices de un ambicioso proyecto artístico que dirigía el pintor. Nada más errado. Caminaron juntos; quizá usufructuaron la fama de Warhol para hacerse un espacio. Pero la experimentación y la música se deben a ellos, como la historia lo demostró. The Velvet semeja un lunar intimidatorio, individualista en el género del rock. Ajeno a las veleidades del mercado y la fama, su legado es con mucho mayor al de tantos grupos que pulularon en el “verano del amor”, en lo efímero y poco sólido del “Flower Power”.

No hallaremos hits, super éxitos, en la musicografía de Lou Reed. Creo que Walk on the Wild Side, su canción de travestistas, adictos y sexo oral, de su primer album solo (Transformer, 1972) llegó a la posición 40. No tiene importancia, como no la tuvo para el artista que podía pasar del ensayo de sonido más extremo a dulces canciones de amor.

La aparición de New York, disco genial, en 1989, muestra como un artista de culto de fines de los años 60, seguía siéndolo veinte años después. No hablamos de una permanencia por ejemplo como la de los Stones. Mick Jagger y la “banda más grande del mundo”, continuaron haciendo entretenimiento fuera de su época de oro; Lou Reed continuó experimentando. Su legado musical abarca un espectro tan vasto como el del punk, el rock alternativo, el new wave, la música minimalista y sigue la cuenta… 


Pete Townshend, de los Who, decía que el punk le había salvado la vida al rock ‘n’ roll. En uno de los orígenes de ese imprescindible salvamento está Lou Reed, cuyos gustos musicales se remontan a los conjuntos vocales de doo woop, al negro y seminal R&B, pre-Beatle, valga aclarar, sin ánimo desmitificador.

10/13
Publicado en Brújula (El Deber/Santa Cruz de la Sierra), 02/11/2013
Fotografía: Lou Reed

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