28 de diciembre de 2013

Del engaño como método

ROBERTO BURGOS CANTOR -.

En pocos meses ocurrirá otra vez.

La ocurrencia estuvo aderezada de símbolos elementales; discursos de los cuales la cauda aplaudía el tono sin ocuparse de entender lo que significaban. Solo sabían: hay que votar por este, ese, aquel, y ganar. Aunque voten los muertos que si tienen alma les sobra voluntad. Ni más faltaba. ¿Quiénes ganaban? Adhesiones como estas tenían un sedimento. Se había acumulado con viejas y familiares corrientes de guerras, persecuciones, despojos, violencias, una fe sellada con sangre. La diferencia entonces, entre unos y otros, no surgía de discusiones, de ideas reflexionadas, de salvedades y pensamientos propios, apenas una herencia sin beneficio de inventario donde los conservadores se aferraban a la religión del Dios único, a los sacramentos como reguladores de la vida y encomendaban a los curitas la agencia electoral; los liberales abrazaban una idea vaga de libertad y sus derivados profanos para construir la sociedad y buscaban en las ciencias y el progreso un horizonte. Una masa incontable que no votaba, al margen de todo se acorazaba en su silencio.

Poco a poco la insurgencia de la complejidad de la vida, el reconocimiento de que todos tenemos deseos y el rojo y el azul eran insuficientes para entender y satisfacer, exacerbó las soluciones violentas y condujo a los pactos excluyentes, a los armisticios sin voluntad, y entronizó formas de líderes de sectas que definían el brumoso futuro de gentes nunca consultadas. El inacabable entretenimiento de discusiones sobre reformas que nunca cuajaron no alcanzó para la perversa sabiduría del privilegio que encarnó la frase de Fabrizio, el de Lampedusa. Pero renovó la creencia de carboneros de cada uno de los bandos. La propiedad como atributo de la persona para unos. La función social de los bienes terrenales para otros. Entre la teología y el cielo prometido; entre el infierno tan temido y las ideas políticas, se creó la apariencia de ilustración y se renovaron las palabras del discurso con los mismos trapos agitados en las aglomeraciones como pendones de las cruzadas.

Bien que mal el sedimento, por diversas circunstancias fermentó. De las ordenadas reformas de 1936, acordadas con disputas por elites tradicionales y elites nuevas que siguieron el ejemplo de los descalzos y se dieron tiros, se insultaron, se amenazaron, se arribó a la gritería de 1991. En el transcurrir se desecharon imaginerías inteligentes y desesperadas de un sector estudioso de las dirigencias de salón.

Hasta hoy en que el rostro del pasado se pintarrajea. Frente a la desigualdad y los privilegios propone guerra con Nicaragua. Ante la falta de escuelas y calidad en la enseñanza propone ir a misa y no abortar la violación, no casarse con quien le de la gana. Tanto más. Tonto más.

En Baúl de Mago- El Universal (Cartagena de Indias)

1 comentario:

  1. El método más usado en estos tiempos. Buen artículo. Gusto leerle.

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