16 de febrero de 2014

Ningún ser humano es ilegal

ENCARNA MORÍN -.

Eran jóvenes, pobres y con muchas ganas de vivir. Se resistían a aceptar que la frontera de sus vidas estaba en aquella alambrada. Y decidieron saltarla todos juntos. Después de varios meses de atravesar el desierto y salir indemnes de tal proeza, unos pocos metros no iban a terminar con su esperanza. Pero no era fácil, al otro lado les recibieron hombres uniformados con pelotas de goma, balas de fogueo, botes de humo y otros artilugios de agresión, tolerados por el orden establecido. Así que decidieron lanzarse al mar, aunque muchos de ellos no sabían nadar. Provistos de endebles flotadores de goma, también fueron vulnerables a las armas legales.

Hasta el momento se han encontrado quince cadáveres en ambas orillas -la europea y la africana-. Todos ellos jóvenes, subsaharianos e indocumentados. Hijos de alguna madre que les arropó, les amamantó y les cuidó como cualquier otra madre del mundo cuidaría a sus propios niños. No nacieron entre algodones porque desde su cuna fueron pobres, solemnemente pobres, pero sabían que había una vida mejor al otro lado de la valla y su objetivo era saltarla para probar suerte, siempre contando son sus dos brazos para trabajar y poco más.

Hay que tomarse un tiempo para buscar a Ceuta en el mapa del Mediterráneo. No es algo que nuestra memoria de antiguos escolares tenga grabado fotográficamente. Si se tratara de Valencia, Sevilla, Madrid o Barcelona, rápidamente localizamos sus coordenadas, pero Ceuta y Melilla son puntitos en el norte del continente africano, lejos, muy lejos de Madrid, aunque mucho menos distante que el archipiélago canario.

Últimos vestigios del que antaño fuera el país imperialista más poderoso. Con gran orgullo repetíamos como loros en las escuelas del franquismo que en tiempos del monarca Felipe II en “España” no se ponía el sol.

Ceuta se encuentra ubicada en el continente africano, justo enfrente de Gibraltar. Nadie duda de que El Peñón con sus monos incluidos, sea una colonia inglesa, aunque fuera cedida a Gran Bretaña voluntariamente junto con Menorca, por parte de la monarquía española, por el Tratado de Utrech en el año 1713. 

Dicen los manuales de geografía, y así los trasladan algunos profesores a su alumnado que Canarias, Ceuta y Melilla no son colonias. Para ello se basan en que los habitantes de esos territorios tienen los mismos derechos que el resto de los españoles. Sin embargo, la recuperación de Gibraltar es una vieja argucia utilizada como maniobra de distracción por diferentes gobiernos españoles, aunque los gibraltareños prefieren seguir siendo ingleses, pues en el orden mundial de reparto de la riqueza, se encuentran un peldaño por encima de los que viven al otro lado La Línea.

Los argumentos de que Ceuta y Melilla existen antes que el estado marroquí, pretenden justificar el hecho de que aún estando inmersas en su territorio, no formen parte dicho país. Pero estos escrúpulos no estuvieron presentes cuando en el año 1975, España entregó a Marruecos el antiguo Sahara Español, con abundantes minas de fosfatos y uno de los bancos pesqueros más ricos del planeta. Aún es el día en el que el exiliado pueblo saharaui, desde su campamento de Tinduf, solicita a la ONU el prometido referéndum. Los que no salieron huyendo de su propio país, sufren todo tipo de represiones por parte de su nuevo amo: Marruecos. España les abandonó a su suerte, y quien se ha beneficiado de esta venta es algo que no es de dominio público. 

Los territorios de Ultramar españoles son cada vez más escuetos, apenas hay una hora de diferencia que recuerdan a diario los noticieros. Pero de aquella Guerra de Sucesión que finalizó con la Paz de Utrech, conservamos la monarquía de los Borbones.

- “Dice la Constitución que el pueblo es soberano, ¡Y coloca a un soberano por encima del soberano pueblo!” clamaba el gran Salvador Sagaseta en un mitin público en el que manifestaba su desacuerdo con la Constitución Española en el año 1978.

Treinta y cinco años más tarde de la ratificación de dicha Constitución, los Borbones siguen siendo soberanos, aun cuando sus numerosos desmanes y abusos de poder nos hayan dado sobradas muestras de su inutilidad. Como imagen decorativa, la casa real cuesta a las arcas del Estado mucho tiempo, dinero y energías. Y la tan mentada Constitución se ha modificado cuantas veces le ha venido bien al gobierno de turno sin consulta popular previa ni posterior.

-“Todo está atado y bien atado” dijo el dictador Franco antes de morir, y reconozcamos que no le faltaba la razón. Las mismas familias, con los mismos apellidos, adaptadas a los tiempos modernos, continúan controlando el poder económico y administrativo.

Ninguno de nosotros elige el lugar en el que nace, y el valor la vida oscila según este dato aparentemente insignificante. 

La política depredadora de los llamados “países desarrollados” incluye el hecho de que los pobres deben seguir siendo pobres. El dato incomprensible de que unas pocas personas aglutinen la mayor parte de la riqueza del mundo, mientras que millones de seres humanos están bajo el umbral de la pobreza, solo se entiende si miramos el reloj de la historia para comprobar, atónitos, que la opresión al prójimo viene a ser el oficio más antiguo del mundo, y no el que ostenta su titularidad.

Con nuestros destinos en sus manos, no sabemos qué es lo que ocurrirá mañana. Posiblemente nos encontremos sumergidos en una guerra injusta, como ocurrió con Irak, o bien manteniendo a un monarca que tiene como principal diversión matar especies indefensas en peligros de extinción, o puede que un buen día terminemos siendo víctimas directas de la mal llamada “reforma laboral” y nuestros hijos y nietos pasen hambre y necesidades. Todo es posible ya que no somos los dueños de nuestras vidas, salvo que comencemos cambiar la conciencia colectiva en pos de la humanidad perdida.

Europa se parapeta tras sus fronteras para oprimir a sus propios trabajadores haciendo un gran negocio con el hambre y la salud de la gente. Pero le gusta guardar las formas. Recrimina a España el uso de cuchillas asesinas en la frontera de Melilla, para terminar admitiendo que el control de la frontera es un asunto de cada Estado. Ahora se escandaliza ante el uso de pelotas de goma y otros artilugios y dice que abrirá una investigación. En cualquier caso, nadie va a devolver la vida a los muertos. 

No podemos dejar las cosas importantes en manos de otras personas. No importa si fueron quince, cinco o quinientos, con una sola muerte innecesaria bastaría para remover nuestra conciencia. 

Mientras leo la triste noticia me pongo en la piel de esas madres… 

Fotografía: Kristhóval Tacoronte




4 comentarios:

  1. Soli Cillero16/2/14

    Terrible mundo insensible el que hemos creado...viajan las noticias en décimas de segundos, se suscriben en cientos de formatos, pero la miseria nos sigue azotando.
    La única respuesta la encuentro en educar, en seguir educando hasta que nos sangren las manos y el corazón. Enseñar en la razón , y para razonar lo que ocurre alrededor y en nosotros mismos.
    No nos engañemos: la política es una mentira más, sólo nos salvará la consciencia que se tenga de lo que ocurre.

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  2. Muchas gracias, Encarna, por poner voz tan sabiamente a lo que muchas personas indignadas sentimos a propósito de los acontecimientos que relatas.
    También soy madre, y en cada uno de esos chicos. veo a mis hijos, que si no hubieran tenido la fortuna de nacer unos kilómetros más allá que estos jóvenes africanos, quizás hubieran estado en su lugar.
    Gracias otra vez a la gente como tú, que, en vez de mirar para otro lado, se comprometen y prestan su voz para que acontecimientos como estos no pasen jamás desapercibidos.

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    1. Un privilegio para mi que mis palabras lleguen a tu corazón de madre y de persona comprometida.Si cada cual aporta su granito de arena, podemos hacer una montaña. Cualquier cosa menos fingir que aquí no pasa nada. Un abrazo, Yasmina.

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  3. Siglo tras siglo los españoles continúan en las peligrosas manos de unos gilipollas con poder. Sensato recuento de una historia compleja, cruel, injusta, absurda y hasta surrealista, como lo es la española.
    Creo que la verdadera sabiduría para explicar esto que ocurre la deberíamos buscar en la mirada de los niños respecto a esa infame muralla que separa Europa de Africa.
    Un abrazo, Encarna.

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