25 de marzo de 2014

El Cinq Mars de Alfred de Vigny


CLAUDIO FERRUFINO-COQUEUGNIOT -.

a mi hermano Armando

Releer un buen libro después de veinte años tiene el mismo encanto juvenil, la misma angurria, mas se ha vuelto melancólico, acaso triste. Me ocurre con "Cinq Mars", novela histórica de Alfred de Vigny. Escrita en 1826, cuando el autor, miembro de la nobleza y militar en tiempos de la Restauración, intenta explicarse la reciente historia de Francia mirando atrás.

"Cinq Mars" presume la grande y posterior novelística de Alejandro Dumas padre, su contemporáneo. Al menos caminan juntos dentro de un estilo que incluyera, aunque algo menor, también a Paul Feval.

Alfred de Vigny difiere de los románticos, a pesar de que parte de su obra se asocia con ellos. Su prosa es rica pero sin aspavientos. El decoro del verbo se hace innecesario en su manejo narrativo. Hay en él, además de concisión, cierta solemnidad que resume la muerte de la Francia altiva y caballeresca cuyas ramas cortara el cardenal-duque, Richelieu, quien, ajeno al futuro y sólo por extrema ambición, sienta, según discurre en las páginas del libro, las bases de la destrucción de la monarquía. Richelieu dejará a Luis XIV la herencia del estado absolutista; sin embargo poco durará, en los lapsos de la historia, la fanfarria y el esplendor de la corte francesa. Ya su descendiente, Luis XVI, pierde la cabeza en la máquina del doctor Guillotin, igual que la perdió Cinq Mars bajo el hacha del verdugo.

Se hace visible el pesimismo del autor a través de su obra. En "Servidumbre y grandeza militares" (1835) ahonda la pesadumbre. En él se asientan, más quizá que en cualquiera de sus contemporáneos, el drama y el conflicto de la revolución y el nuevo siglo. Dos escritores a quienes frecuentó en los cenáculos, Víctor Hugo y Charles Nodier, no reflejan la misma desazón. Nodier se convertirá en exquisito fantasista mientras Hugo será la institución francesa por excelencia, sólido a la vez que sentimental. Escribía Alfredo de Vigny: "Ma verité sur la vie, c'est le désespoir. Il est bon et salutaire de n'avoir aucune espérance". Fatalismo que concede al señor de Cinq Mars -en la novela- a lo largo de su conjura en contra de Richelieu y que brilla sobre todo en los momentos que anteceden a su ejecución, la suya y la del magistrado François de Thou, quien recibe la muerte como un don de buena fortuna. Ambos rechazan cualquier posibilidad de auxilio, de soslayar el destino, y suben al cadalso con la alegría del desesperanzado que al fin descansa.

Henri Coiffier de Ruzé, marqués de Cinq Mars, 1620-1642, fue presentado a Luis XIII por Richelieu, viejo amigo de su fallecido padre. El débil Borbón, hijo del navarro Enrique IV, lo eleva a la categoría de favorito y caballerizo mayor. En dos años Cinq Mars conocerá la gloria, pero, consciente del peligro que el poderoso prelado representa para la nobleza francesa, conspira siguiendo el sangriento rastro de otras fracasadas rebeliones nobles.

De Vigny (1797-1863) teje de manera admirable este corto drama. Lo enlaza en sus connotaciones políticas, le da el toque de amor necesario para hacerlo humano. Los personajes, muchos de los cuales divulgará Dumas por el mundo con su obra ampliamente más extensa: Ana de Austria, Mazarino... viven y se acomodan a la sombra del "gran político", Richelieu. La descripción de los lugares en "Cinq Mars" deja sello de imperceptible ensueño, así en los pasos profundos de los Pirineos o en las hórridas rocas a orillas del Saona que ocultan el camino de Pierre Encise, lóbrega prisión donde aguardan Cinq Mars y Thou la inminente decapitación.

Lo que Dumas no tiene y abunda en de Vigny es un sutil análisis de la historia de Francia. "Cinq Mars" se puede leer como una magnífica obra de entretenimiento, plena de intriga, romance, aventura. Sin embargo, entre líneas se encuentra el razonamiento de un pensador, aquel a quien Sainte-Beuve llamó "el divino y casto cisne". Nada mejor para explicarlo cuando al fin de la novela, en la noche parisina de festejo para el cardenal y de penuria para los rebeldes, un joven Corneille se topa con un joven John Milton. Milton pregunta a Corneille acerca de Armando Duplessis, y en sus palabras se resumen las posteriores historias de Francia e Inglaterra: "¿Y ese es el coloso, el hombre genial? De ninguna manera. Puesto que Richelieu sólo ambiciona el poder, ¿por qué no se ha apoderado de él por completo? Los que abandonan las altas regiones por una pasión humana, deben entregarse a ella en absoluto. Yo voy ahora a ver a un hombre, que todavía no es famoso, pero que es tan ambicioso como el tirano Richelieu, y puedo aseguraros desde luego que irá más lejos que éste. Este hombre se llama Cromwell". Fin.


13/12/05
Publicado en Lecturas (Los Tiempos/Cochabamba), diciembre, 2005
Imagen: El señor de Cinq Mars recibido por Luis XIII, de la Bibliothèque nationale de France

4 comentarios:

  1. gracias por la crónica, Claudio... toda una novedad para mí este autor que tienes de cabecera... releer siempre hace bien...

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    1. Sobre todo a este autor en este libro, Claudio. Abrazos.

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  2. Leerlo aporta mucho! Buen escrito, gracias y saludos

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