7 de marzo de 2014

Enroque

ALBA SABINA PÉREZ -.

Aprieto los dedos contra los ojos
Hasta oler todos los bosques de Australia
Y me muerdo ambas manos, ya quemadas
Hasta escuchar el caos de las sombras

Comprendo la miseria de miserias
Que siempre fueron más que algún elogio
Y el extremo del hombre de Vitruvio
Entregado al placer de desmembrarse

Abrazo las palabras con mi cuello
Hasta tener moradas cuatro palmas
Y una noche enroscada por la torre
Mata a su rey por demasiado amarlo

Ignoro la cuenta de mis colillas
Enredadas en las hojas del pez
Y admito cada silogismo que
Me han escupido por gritarle al alba

Rasgo un pabellón lleno de diamantes
Con una vuelta de tuerca de ayer
Hasta cazar al corredor de fondo
Cuando abracé mi minuto de caos

Cargo con jergas de vasijas secas
Que hablaban con su viejo ceramista
Y miro el dolor de papayas verdes
Para entender el cauce de su leche

Regresé, ya por fin, a la tiniebla,
Le lloré suplicando conservar
Mi deleite en cada rastro de sí
Y duró una mísera eternidad

Ahora hago un poco más de mi espacio
Para cualquier suerte que pueda arder
Porque cada alma que se ha inquietado,
Entiende la eternidad de una sombra.

Pintura: Diego Mille

7 comentarios:

  1. wow qué magia!!!!! Felicidades

    ResponderEliminar
  2. Gran poema. Felicitaciones y bienvenida a Plumas Hispanoamericanas, estimada Sabina.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  3. Precioso poema Alba, tiene mucha fuerza y huele a poesía maldita. ¿Primera poeta maldita canaria? Lo celebraría, no están las cosas como para bendecirlas. Felicitaciones.

    ResponderEliminar
  4. Muchas gracias a los tres :)

    ResponderEliminar
  5. Bienvenida Sabina!!! Muy bueno tu poema.

    ResponderEliminar
  6. Muchas gracias Dulce y Encarna. Encantada de estar en Plumas. :)

    ResponderEliminar

*