5 de mayo de 2014

La paga de Hemingway y la de Sarah Palin

CLAUDIO FERRUFINO-COQUEUGNIOT -.

Por casualidad escuché en la radio acerca del pago que recibe la excandidata republicana Sarah Palin por sus intervenciones orales. Siendo honestos, la mujer esta que hizo su carrera política en Alaska, no es un dechado de inteligencia. Por el contrario, y para gusto de las masas de su partido imbuidas de un “americanismo” extremo, ese de la defensa a ultranza de las armas de fuego, la religión y la raza, la Palin destaca justamente por su ignorancia, lo que la hace popular con seres reñidos con la cultura y el progreso, que desean paradójicamente preservar una América que para sobrevivir necesita cambiar sus posiciones dogmáticas.

Decía el radialista que la señora recibe 85 centavos de dólar por cada palabra que sale de su boca, pero 16 dólares si estas son las que la caracterizan, expresiones que la han hecho famosa y que vienen del habla popular, contracciones sobre todo y especial entonación para diferenciarse del enemigo, el de culto verbo e ideas liberales. La educación como barrera divisoria como en cualquier otro país, y como en cualquier otro conservador y de derecha así pregone su revolución con altavoz; Bolivia, por ejemplo, donde se fomenta y elogia la brutalidad y se desprecia el conocimiento.

Hemingway recibía, recuerdo siempre a mi padre comentándolo cuando yo era niño, 5 dólares por palabra escrita, en aquel tiempo y en la cumbre de su gloria. Mucho dinero, por supuesto, pero menor al de Sarah Palin, ya que en discursos o conferencias el orador se puede soltar en digresiones varias e innecesarias o, en el caso republicano, con estupideces apoteósicas que tranquilizan el alma, a veces ni siquiera el bolsillo, de los que no desean cambiar.

Obama en mi opinión es un mediastintas inteligente. Duda, como buen intelectual; carece de la fortaleza avasallante y desquiciada de la oposición que ni mide sus palabras ni trata de investigar su certeza. Pero el país no es el mismo de ayer, y las minorías crecen a un ritmo que pronto los hará superar ese conglomerado mixto de lo que se cataloga como “raza blanca”. Tampoco es garantía de nada, que los inmigrantes también se convierten y terminan como críticos de los que les siguen en el arduo camino de la inmigración. Pero en la coyuntura actual puede ser el mazo que dé un golpe ejemplificador al republicanismo exacerbado.

Un país que ha producido grandes hombres, Estados Unidos, suele rebuscar en su pasado rudo y trabajador y traer al estrado político personas que reaniman el pasado y lo ensalzan. Está bien recordar algunas de las bases que conformaron esta nación, pero poner énfasis en solo una cara de la moneda no ayuda, menos a mantener un status quo ganado a fuerza de tremendos errores y de mayores autocríticas. Fenómenos como Reagan y sus anacronismos no son inexplicables, pero sí incomprensibles. Retrocesos que incluso desde el lado demócrata se consideran avances (¡!).

La anécdota de Sarah Palin y su salario por hablar excentricidades sin ton ni son en público, aviva de nuevo las contradicciones del país en que vivimos. Es asunto globalizado, sin embargo. Por todo lado reaparecen apóstoles de lo absurdo, tal vez como contrapeso inconsciente de un mundo que tecnológicamente se está disparando sin fronteras previstas. Por tanto no son extraños fenómenos como el tonto de Maduro en Venezuela, o el par de tontos local, que le hacen competencia a la opaca luz de la Palin.

Pobre Hemingway, atesorado por nosotros, y reducido a segundón en el nuevo universo de escasas y repetitivas palabras, de interminables discursos bien pagos y sólida estupidez.

31/01/13
Publicado en Puntos de vista (Los Tiempos/Cochabamba), 01/02/2013
Foto: Sarah Palin

2 comentarios:

  1. Siniestra moda esta de los coach, chamullentos, charlatanes, loros defectuosos y asnos varios que andan por el mundo haciéndose la América. Me recordó la popularidad de una mujer tan vulgar e ignorante como la Elisa Carrió en Argentina, o los simplificadores de la extrema derecha chilena.

    Buen texto, estimado amigo. Un abrazo.

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