12 de junio de 2014

Aquel inolvidable festejo del 25 de mayo en Lanús

EDUARDO MOLARO -.

/ Del Atlas Desmemoriado del Partido de Lanús.

Algunos dicen que fue en el año 1984 y otros dicen que en 1975; la mayoría propone como salomónica fecha el 25 de Mayo de 1980.

En lo que todos coinciden es que fue en el Club Independencia.

Aquella jornada, el sol en plenitud invitaba a abrazar fanáticamente la teoría heliocéntrica. El otoño modorreaba y dejaba cierto paso a unos aires más cercanos a la primavera. El Tano Brazzuto, unos de los "Viejos Sabios de la calle Piedras", susurró emocionado: "¡Es un día peronista!"

En las modestas instalaciones del Club Independencia, los vecinos habían demostrado su esmero al decorarlo con todos los símbolos patrios que encontraron y proponiendo a los concurrentes asistir disfrazados con algo parecido a los ropajes del Buenos Aires de 1810.

Y así se pudo ver al filósofo Heráclito D'Exceso vestido de Juan José Castelli, el orador de la revolución; también se pudo advertir la melancólica figura del poeta Edmundo Morales disfrazado de Mariano Moreno regalándome versos encendidos a las damas menos favorecidas. En una mesa del fondo, lucía su disfraz de un civil Manuel Belgrano el famoso cantor mudo Elvio del Mar, y en la mesa contigua brillaba la hermosa figura de Griselda (la prostituta de la calle centenario) vestida de dama antigua.

El brujo Maciel y Marcial Morales estaban vestidos de French y de Beruti respectivamente y aprovechaban su tarea de entregar escarapelas para levantar quiniela entre los concurrentes.

Luego de la actuación del grupo folclórico "Los noctámbulos", comenzarían los discursos alusivos a la fecha, mientras los concurrentes comían empanadas y hacían saltar la banca del bufet de bebidas alcohólicas.

El primero en subir al humilde escenario fue el Dr. Eloy Guampetti que –como no podía ser de otro modo– estaba vestido de Cornelio Saavedra.

"La patría nació un 25 de Mayo de 1810 merced a la valentía y la iniciativa de hombres como el que hoy caracterizo con mis ropajes.
Don Cornelio Saavedra se distinguió de los otros patriotas porque…"

- Cierre el culo, Doctor! Está diciendo pelotudeces! - interrumpió Heráclito en tono poco académico y un poco encendido por la ingesta de tres litros de vino de rancio abolengo.

- Heráclito! Usted es un impertinente que desconoce a estos prohombres de nuestra historia…

- Si no te callás te voy a bajar todos los dientes, gorila hijo deputa! Prohombres eran Moreno, Castelli y Belgrano!…Saavedra era un chupa culo de los gallegos! (Hic!)

Para aminorar las pasiones intervino la directora de la Escuela 25 convocando a las partes a confraternizar, mientras el poeta Edmundo Morales iba a lo seguro y cortejaba poéticamente a la esposa del Doctor Guampetti.

Oh, Bella dama! Sol de amores!
Huyamos hacia la nada…
Os ofrezco mis pasiones!
…y una buena revolcada…

Y mientras el poeta y la dama se retiraban hacia recintos menos beligerantes, Heráclito le tiraba una botella de cerveza al Dr. Guampetti y se armaba una de esas bataholas lanusenses que tanto enorgullece a sus nativos.

- ¿Sabés por qué no podés hablar vos, Guampetti? –gritaba Heráclito- Primero porque sos antiperonista y –por ende– antipatria; Segundo, porque vos sos defensor de los milicos; y tercero: Porque sos cornudo! Flor de cornudo!

En ese instante hacía su ingreso el personal de la Comisaría Octava, que atacó indiscriminadamente la parrilla, decomisando las achuras y medio costillar de Asado que todavía lucía virginal sobre las brasas.

En medio del salón la gresca alcanzaba el climax preorgásmico. Sobre el escenario, algunos oportunistas se robaban los micrófonos.

Media hora después, y desde el fondo del salón, podía divisarse el regreso del poeta Edmundo Morales acomodándose la ropa.

El brujo Maciel y Marcial Morales dejaron de repartir escarapelas para repartir trompadas a propios y a extraños.

La esposa de Guampetti regresaba a su mesa con una sonrisa que sólo podía ser extirpada por vía quirúrgica y Griselda aprovechaba la confusión para ganarse unos pesos entre los hombres que prefirieran sus blancos muslos a los placeres de la riña multitudinaria.

El meteorólogo Héctor Pascales iba mesa por mesa pronosticando que ganarían los partidarios de Heráclito, mientras incorporaba a sus fauces el contenido de los vasos de los bebedores ausentes por la riña.

Finalmente, la Policía terminó su almuerzo gratuito de aquella jornada y decidió que, a modo de postre, debía hacer su trabajo.

El cabo Bermúdez disparó tres tiros al aire y Heráclito casi saca la 38 para responder, pero fue detenido oportunamente por el Tano Brazzutto, que ese día – extrañamente – no había bebido alcohol y había concurrido desarmado.

La gresca finalizó con tres desmayados, dos personas heridas de arma blanca y muchas más con fracturas de tabique nasal.

El Dr. Guampetti jadeaba sobre una de las mesas que había sobreviºvido y miraba con encono a un extasiado Heráclito.

- No te calentés, Guampetti!– Dijo Heráclito con un vaso de vino de huérfana procedencia en su mano. Y alzándolo hacia Guampetti, convocó con voz aguardentosa a un encendido…¨Viva la Patria!! ¨

- Viva!– Rezó la concurrencia y la fiesta regresó a sus tediosos carriles de normalidad.

Cuando lo ecos se apagaron, cuando los borrachos fueron arrojados a la calle y las sombras otoñales oscurecían rápidamente la barriada, Heráclito D´Exceso, El Tano Brazzuto y El Poeta Edmundo Morales emprendían el clásico itinerario hacia el Bar ¨El Vómito ¨, cuando decidieron hacer una alto en el camino para sentarse a fumar en la esquina de Pedernera y 9 de Julio.

Fumaron en silencio. Ninguno tuvo la indecencia de corromper aquel mágico momento contando alguna incidencia de aquella tarde maravillosa.

Los tres eran de esos hombres que no nacieron para simplemente contar historias.

Sí para hacerla.

8 comentarios:

  1. Durante unos minutos he estado en ese escenario tan extraordinariamente descrito.

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  2. El otro día mi pequeño sobrino político trasandino me hizo entonar las estrofas del Himno Nacional mientras aporreábamos un inocente globo, situación loca como tu relato.. me acordé de mi misma mientras lo leía teniendo que hablar de mi patria y esas yerbas. Tu relato será un ícono interesante para exhibir nuestra argentinidad. Así somos.
    Muy bueno Edu!

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    1. Así somos, Lore. Sin dudas. Beso y gracias

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  3. Qué quilombos suele armar esta Barra Poética. Este es uno de los memorables.

    Buenísimo capítulo, amigo Edu.

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    1. Cuando estén por organizar otro, le aviso, querido Jorge!

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