15 de junio de 2014

Nada “Xerius” en España

ENCARNA MORÍN -.

Llegaron en un sobre personalizado, escritos en varios idiomas, también en castellano. Eran unos documentos europeos que enviaban desde Bélgica a través de Xerius Child Benefits Fund, una especie de ONG que gestiona diversas ayudas y prestaciones para los niños y las familias. 

En un texto muy amable, un señor llamado Stef Roelant me comunicaba que mi hijo tiene derecho a una ayuda económica mensual por ser también hijo de un trabajador belga. Incluso me da opciones: por ejemplo se puede recibir la ayuda por transferencia bancaria o giro postal. Pide en el mismo escrito agilidad en la tramitación de los documentos que son muy sencillos.

Hay un modelo E 401 escrito íntegramente en español, con instrucciones precisas que requiere un sello del la “administración pública competente” en el que se certifique que mi hijo vive conmigo. 

Tuve que hacer un pequeño periplo hasta adivinar a cuál de las administraciones públicas le correspondía poner el sello. No era en el Ayuntamiento, aunque si necesitaba certificados del padrón municipal. Me dieron varios desplantes telefónicos y entre ellos el Consulado de Bélgica en Canarias donde una señora con acento extranjero me dijo que se trataba de documentos de España y que preguntara en otro sitio, poco más o menos.

Por fin arribé a la Seguridad Social. Tras pedir cita previa por internet obtuve una entrevista con una funcionaria muy amable, pero que no conocía bien el trámite. Hizo la consulta telefónica pertinente y me comunicó que el impreso sería sellado por ellos, pero que no me lo darían en mano. Iría por correo directamente a Xerius. Me pareció una dificultad innecesaria ya que dicho documento me pertenecía por completo. Confieso que en ese momento temí perderlo de vista para siempre, no obstante, ella me puso el sello de entrada en mi copia.

Al día siguiente, el resto de papeles cumplimentados fue en un sobre urgente certificado y llegó a Bélgica en una semana. Previo pago de unos doce euros en tasas de correos.

Habrían pasado cuarenta días desde el envío cuando recibo una llamada desde Amberes. Primero hablaban en inglés, aunque al comprobar mi pobre dominio de dicho idioma se buscaron un traductor en español. Me informan que el documento de la Seguridad Social española no había llegado a su destino, por ese motivo todos los trámites estaban paralizados.

-Pero es que yo no lo tengo, porque ellos dicen que lo envían directamente a Xerius.

-Nosotros necesitamos ese documento y no podemos hacer nada sin él. Lo sentimos mucho. Por favor, consulte usted a la Administración española.

De nuevo he de pedir una cita por internet a una semana vista que se me confirma en varias ocasiones vía móvil y correo electrónico. El servicio de cita previa es muy eficiente, todo hay que decirlo. Sospecho que debe ser una contrata privada.

Y llegado el día señalado, por fin tropiezo con un eficiente funcionario. El documento no estaba en sus manos, se encontraba en el despacho de la jefa de servicio pendiente de una firma hacía un mes y medio. Sin esperanzas inmediatas de salir de ahí. 

Volví con mi memoria al pasado. Aquellas ventanillas oficiales de los tiempos de Franco en las que siempre necesitaban justo lo que no llevaba en la mano. Una póliza, un certificado o algo parecido para exagerar la cansina lentitud de la administración pública española.

-¿Pero cómo puede ser que un país extranjero quiere dar una paga que le corresponde a mi hijo y es precisamente el Estado español el que lo impide? ¿Dónde hay que quejarse? ¿Con quién se puede hablar?-manifiesto indignada-

-Aquí tiene un impreso de reclamación -y me extiende un impreso en papel reciclado al tiempo que vuelve a intentarlo por teléfono con su jefa de servicio, la depositaria de mi preciado E 401-

-Me dice la señora que ella pasa a recogerlo ¿Para cuándo estará? ¿Para mañana dices? Bueno, pues de acuerdo.

-¿Me lo van a dar mañana?-pregunto con voz sorprendida-

-Sí, por favor déjeme su número de teléfono que yo en cuanto tenga el documento la llamo para que pase a recogerlo.

-Muchas gracias, muy eficiente usted. Le agradezco su atención y su eficacia- en ese momento decidí no presentar la queja a la espera de ver qué es lo que ocurriría-

Al día siguiente no me separé de mi móvil. Y por supuesto entró la llamada. Pasé a recoger el certificado que me pude llevar previa firma de haberlo retirado. Desde allí me fui a la oficina de correos más próxima para enviarlo vía urgente. Y en una semana llegará a Xerius.

Me pregunto cuánto tiempo habría transcurrido de no haber ido a reivindicar en tono alterado lo que legítimamente me correspondía por las buenas. 

Si estampar un sello en un impreso exige de dos meses de espera, ¿De qué Europa estamos hablando? ¿La del sur, la del norte, o la de las regiones ultra periféricas? ¿Sufrimos acaso los vestigios de un pasado colonial?

Nunca la Seguridad Social española me ha permitido ser beneficiaria de una prestación por haber tenido cuatro hijos y ser una cotizante a lo largo de treinta y ocho años de vida laboral. Todos los países de Europa no tratan igual a las familias y a sus niños. Y eso incluye a toda la población trabajadora, sean o no oriundos. Por suerte para mi hijo, si decide estudiar en la universidad, tiene la nacionalidad de un país que permite a sus miembros formarse de forma gratuita y con todo tipo de apoyo. Distintas mentalidades, diferentes maneras de entender la cultura, la democracia y el concepto de lo público.

Claro que por nada del mundo cambiaríamos nuestras playas y nuestro clima ¿Pero ha de ser incompatible? Y luego dicen que los canarios somos "aplatanados" por nuestro carácter tranquilo y apacible. Una cosa es vivir la vida con calma y otra muy diferente la dejación y la desidia. Y esa si que no forma parte de nuestra identidad. 

"Vuelva usted mañana" escrita por Mariano José de Larra en 1833 es de rigurosa actualidad. Solamente hay que añadir la frase: "después de pedir cita previa"


Fotografía: Kristhóval Tacoronte

1 comentario:

  1. El achanchamiento burocrático español parece haberse replicado con la misma eficacia en Latinoamérica. Se sobrevive a pesar de ellos, no gracias a ellos.

    Buen texto, querida Encarna. Un abrazo fuerte.

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