19 de septiembre de 2014

Llueve en la montaña…

PABLO CINGOLANI -.

Llueve en la montaña y es tal la soledad del mundo que hasta el mismo mundo busca un amparo, un refugio, un lugar donde calentar las penas.

Llueve en la montaña y las retamas cierran los ojos, los aprietan fuertes, callan: cuidado que el rayo las lleve lejos, cuidado se pierdan. Let it be cantan para sus adentros y sus hojas amarillas te gritan lo mismo mientras llueve, llueve en la montaña.

Es tal la soledad del mundo cuando llueve en la montaña que nada se acerca a un consuelo. Pero escucho a las retamas cantar por dentro ese huayno beatle y no me siento solo. Esa gracia vegetal me devuelve la fe en el mundo aunque llueva, llueva y llueva en la montaña y uno crea que el mundo puede escurrirse y dejar de estar. Uno lo ve así: puede que el mundo se fugue, puede que el mundo cese, ceda, pero las retamas, no. Las retamas seguirán aquí. Esa es la fe, la fe verdadera, en el mundo.

Imagen: Tarija

1 comentario:

  1. Me hace ilusión este texto, me imagino estar en esas montañas y ver la lluvia caer.

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