11 de noviembre de 2014

Cincuentaavo anuncio



RODRIGO VERDUGO PIZARRO -.

En memoria de Fresia Lara Álvarez
“Y no hay amor oculto que pueda renacer la mano que recogió piñones
Y te ofreció erizos en el sur de la muerte”
Luis Antonio Faundez

La niebla era nuestro único barco en los días oscuros
Y tus caderas eran la base de esa niebla
Los servidores del huracán sostenían las flores
Nos acompañan cuando visitamos ciertos arrecifes femeninos
Despejaban la rueda de rotaciones y traslaciones vanas
Arrastrábamos un aniversario que se cubre de alas.
A la niebla le dejaremos nuestros parpados
Solo suben a ese barco de niebla
Quienes tienen la garganta azul por tanta epifanía
Quienes han tenido hambre de leopardo en un cráter
Quienes tocan timbres a destajo
Y luego corren, porque a la vuelta de la esquina
El barco de niebla esta esperándoles
Y desde ahí cada sabana es una efeméride
Cada cuerpo que sale del mar, una emulsión aguerrida
Junto a la cual deshacerse, predecirse
O seguir tocando timbres
Hasta llegar al cráter con un hambre de leopardo
Cada timbre tiene el hambre de un leopardo
Y por ese arrecife femenino puedo entrar a destajo al cráter
Los servidores del huracán dejan caer una sola flor.
Ayer en estas sabanas dormiste con uno
Ayer en estas sabanas dormiste con otra
Quedó una emulsión aguerrida
Una garganta azul por tanta epifanía
Nunca hubo timbre en el cráter
Por eso entrabamos y salíamos a destajo
Muere de hambre el leopardo
Podría comerse nuestros parpados que hemos dejado para la niebla
Podría comerse hasta los timbres
Podría comerse una garganta azul por tanta epifanía
No le basta nada de eso
Quiere llegar hasta la base de esa niebla.
La base de esa niebla va despierta a otro destajo
Ya va a saltar detrás de nosotros
Y cuando lo hace es como una emulsión aguerrida volviendo a las sabanas
Tratando de impregnar ese barco de niebla en días oscuros
Arrastramos en medio del barco un aniversario cubierto de alas
Cada cuerpo que sale del mar
Un paraíso que espía a Dios
Un infierno que espía al demonio
En cubierta vemos la rueda despejada
Quisiéramos después bajar al fondo del barco
Ojala siendo a destajo, a puro destajo
Lo ultimo que veríamos desde la cubierta
Serian a los servidores del huracán dejando caer una sola flor
Sobre todos los arrecifes femeninos,
Un cuerpo entrando a la sabana como una suplica de mármol
Deshechos, predecidos
A la niebla le dejaremos nuestros parpados.

Imagen: William Turner

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