10 de marzo de 2015

El intruso externo

GONZALO LEÓN -.

Cuando Patricia Arquette ganó el Oscar a la mejor actriz de reparto cambió ese conservador eje de agradecer a productores y familia, reemplazándolo por otro igual de cliché pero que vale la pena analizar: “A todas las mujeres que han dado a luz y pagan sus impuestos, hemos peleado por el derecho a la igualdad de todos los demás, ha llegado el momento de tener el mismo salario que los hombres y los mismos derechos para las mujeres en los Estados Unidos”. La también nominada Meryl Streep saltó de su asiento y festejó los dichos de Arquette, al igual que Jennifer López. Sin saberlo, la actriz ganadora del Oscar 2015 estaba abordando un tema que Slavoj Zizek ya había analizado en el documental Ideología para pervertidos, emitido por el canal cultural argentino Encuentro.

Zizek, en distintas locaciones y demostrando una vasta cultura cinéfila, hablaba de una narrativa ideológica por la cual el capitalismo se protegía de un supuesto intruso externo. Sin este intruso externo la sociedad estaría mejor. En la Alemania Nazi ese intruso que pasó a ser un enemigo fue el judío; sin judíos, la Alemania de Hitler sería una mejor Alemania, sin los vicios adjudicados a ese enemigo. O como dice Zizek hablando en nombre del capitalismo: “Las cosas iban bien hasta que penetraron el cuerpo social; la forma de restaurar la salud de nuestro cuerpo social es eliminando a los judíos”. El fin de esta narrativa ya se conoce. Sin embargo, esta narrativa volvió a ocuparse décadas más tarde, esta vez por el Primer Ministro de Inglaterra John Major para referirse a la madre soltera pobre. O en palabras del mismo Zizek: “Todos los males de la sociedad se encarnaban, para la narrativa conservadora, en la figura de la madre soltera desempleada; porque hay violencia en los suburbios, porque claro, las madres solteras sin empleo no pueden cuidar de sus hijos, no pueden educarlos adecuadamente, hay carencia en el presupuesto, no hay dinero suficiente porque tenemos que financiar a madres solteras sin pareja”. De nuevo todos los vicios de una sociedad se centraban en este sujeto: delincuencia, déficit fiscal, violencia.

Es evidente que así como el antisemitismo no sólo se dio en la Alemania Nazi, este nuevo enemigo no sólo se dio en Inglaterra, se da, como sugiere Patricia Arquette desde otro lugar, en Estados Unidos, pero sobre todo en los países más pobres, donde “el edificio de la ideología”, como señala el filósofo esloveno, es más fuerte. Perú, Chile (donde se intenta discutir una ley de aborto terapéutico) y también en Argentina, donde las mujeres reciben una serie de beneficios, partiendo por la Asignación Universal por Hijo (AUH). Precisamente por ello hay gente en redes sociales e incluso dirigentes políticos en programas de televisión que señalan que las mujeres pobres sólo se embarazan para recibir esa ayuda estatal. También hay un programa de ayuda a chicos entre 18 y 24 años que no estudian ni trabajan, que vendrían siendo los hijos de esas madres solteras “que no pueden educarlos adecuadamente”; pues bien, el Estado los beneficia económicamente para que terminen sus estudios. A estos chicos la oposición los ha bautizado como los “Nini” (Ni estudian ni trabajan), es decir son vagos, al igual que sus madres.

Está la tendencia a creer que estas cosas no seguirán pasando, básicamente porque el capitalismo está en crisis. Pero Zizek se encarga de poner las cosas en orden al decir que “la inestabilidad es la forma en que funciona el capitalismo”. Y entonces cuál es el modo más sencillo de solucionar el problema cuando la inestabilidad amenaza con convertirse en crisis. Hay que crear esa narrativa ideológica que “explique cómo se malogró la sociedad, no como resultado de tensiones internas, sino como resultado de un intruso externo”. Ese intruso que a la larga será visto como enemigo y como tal generará odio hoy es la madre soltera pobre. Y si bien Patricia Arquette no defendía a este sujeto exactamente sirve para darse cuenta del estado en que están las cosas: una mujer es un vientre, es decir un desperdicio para el capitalismo, cuando por otra parte necesita de ese “desperdicio” como mano de obra barata. El capitalismo se contradice y en la figura del capitalista es donde más se ve. Como concluye Zizek, “un verdadero capitalista es un miserable dispuesto a todo” por el imperativo perverso de que el capital debe “circular, reproducirse, expandirse, multiplicarse y por esta meta se puede sacrificar hasta nuestras vidas, la naturaleza y demás”.

En unos días más se conmemorará el Día Internacional por los Derechos de la Mujer. Para los que no lo saben ese día se conmemora la lucha de la mujer por su participación, en pie de igualdad con el hombre, en la sociedad y en su desarrollo íntegro como persona. La primera celebración fue hace más de un siglo en Alemania, Suiza, Austria y Dinamarca. Aprovechando la ocasión, no sería malo amigarse con este intruso externo.

Publicado en revista Punto Final y en el blog del autor (04/03/2015)



1 comentario:

  1. Textazo. Trasluce la contradicción esencial de las derechas ultraconservadoras.

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