18 de marzo de 2015

Las razones de la Historia

CLAUDIO FERRUFINO-COQUEUGNIOT -.

A veces la dinámica de la Historia nos hace olvidar detalles del por qué las cosas suceden de algún modo, que para la ignorancia parecen impredecibles, pero no para el análisis. No significa que recule en mi válida indignación hacia un gobierno “indio” al que considero traidor, ni que cambie mis desafectos hacia sus representantes, pero merece la pena reflexionar acerca de las causas de males como éste.

Escribo en un artículo más extenso pero de otra índole sobre lo que me obliga a redactar estas líneas, pero la importancia del antecedente, y la magnitud del horror, hacen que al menos en parte lo mencione. Me refiero al trato sufrido por las poblaciones nativas en los años que siguen al embate español en América, y que seguramente existió también en mayor o menor medida, dada nuestra condición de hombres bestia, antes que los barbados y entre grupos lugareños en nombre del poder, de la superioridad étnica, de las fobias religiosas o de la simple barbarie.

Conversando con mi padre acerca de la última novela de Mario Vargas Llosa, El sueño del celta, salen a escena memorias de la historia oral cochabambina, que “rescatan” del difícil olvido a personajes monstruosos como Armando Normand, capataz de la compañía cauchera Arana en el Putumayo de amarga memoria. Como lo dije, detallaré en otro texto los entretelones del asunto. Ahora me limito a recordar, con espanto, las sádicas delicias de este cochabambino hundido en la vorágine del trópico, su atormentar constante al indio, el Otro por antonomasia, el Enemigo, a quien puede aplicársele lo desmedido de la crueldad blanca, porque cualquier crimen o abuso se justifican en aras de una supuesta misión civilizadora donde el papel maligno de sus representantes, como Normand, se absuelve por lo duro que significa iluminar con la luz de la razón a los que viven en tinieblas.

Y Bolivia fue, es, y siempre será país de indios. Drama, beneficio -mácula para algunos- imposible de ocultar. Escondo mis brazos en camisas de manga larga Daniel Cremieux; escondo el origen entre dos apellidos compuestos, italiano uno, francés el otro, pero cuando desvisto mi imagen a solas miro mis brazos lampiños que me hablan de orígenes distintos, diversos, obligándome a aceptar que el Otro soy Yo, y que en la comprensión de esta incomprendida amalgama radica el venero del futuro promisorio, aquél donde ya enfermos como el capataz cauchero, violando, quemando indígenas vivos después de rociarles kerosén, decapitando e iniquidades otras sin nombre ya no existan, donde los linchamientos comunes a la sociedad boliviana, en nombre de justicias comunitarias vilipendiadas por crímenes tales, no rememoren la angustia de la diferenciación.

Muchos se preguntan el por qué de Evo Morales, qué nos llevó a caminar los albores de un estado que bien fácil puede convertirse en el Haití de los Duvalier. La respuesta es sencilla: los desmanes del blanco o sus secuaces, indios y mestizos. La ignominia o el descaro del abuso. Que hay que combatir lo que se viene, el esbozo de un falso estado indio pleno de impunidad, no lo niego. Y lo combato mientras y cuando escribo. Pero no hay que olvidar que hubo el caucho, como el estaño, como la plata, como la cocaína, el beneficio de pocos, generalmente de característica étnica distante, y el expolio del resto; no hay que olvidarlo, porque de hacerlo, ya cuando Morales no esté, retornaremos a la escenificación del oprobio que siempre nos dolió y no nos deja avanzar.


21/02/2011

Publicado en El Día (Santa Cruz de la Sierra), 02/03/2011

Imagen: Fotografía de un pongo boliviano

4 comentarios:

  1. Interesante su perspectiva siendo que Evo es un popstar de la política. Creo que ha hecho mucho por Bolivia, màs de lo que hicieron los que lo antecedieron.

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    1. A primera vista, Alejandrita. El individuo es de la larga fila de Duvaliers, Trujillos y etcéteras. Tuvo su momento histórico y no fue capaz de entenderlo. Hoy representa la nueva oligarquía, nada más. Los tonos de folclor, eso son...

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  2. Ya los romanos entendieron que toda forma de poder tiende a corromperse, a transformarse en una nueva oligarquía muy difícil de desbancar. Por eso tomaron tantos resguardos al respecto, pero ya vemos que nada ha sido suficiente. Esperemos que Bolivia logre encauzar su devenir por el más justo camino posible.
    Un abrazo afectuoso, querido amigo.

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  3. Estoy con Alejandrita: el crecimiento económico de Bolivia va unido al decrecimiento de la pobreza, ¿qué mejor formula?

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