13 de marzo de 2015

Notas al margen

GABRIEL PRACH -.

Considerando los últimos acontecimientos, los que pasaron y continúan haciéndolo.
Considerando las circunstancias, el calor agobiante y la poca plata o guita o como se le diga. Considerando que es muy poca y no alcanza para reservar para los gastos y no hablo de gastos reservados que esa es otra circunstancia que acontece.
Considerando que al género humano lo han devaluado en demasía últimamente, por falta de amor propio digo yo, o amor al prójimo o amor al arte, que no es lo mismo que hacerlo gratis. Eso que te quede claro.
Considerando además, que no es la perversión de la palabra la que me enferma, más bien la ética pervertida, corrupta e inexistente incrustada en esta sociedad perversa. Tácticas y políticas relegantes que arrasan y ahuyentan a los que no estamos inmersos en el sistema ese, si, el mismo que ud piensa.. "El plagio infeliz del edén".
Considerando que ya no les creo a sus frases profundas de voces graves y serias que no dicen nada de nada.
Considerando que cada hombre y mujer es todo un universo en sí mismo y que de superficiales apreciaciones tenemos bastante hoy en día.
Considerando que más de alguno se tomará en serio lo que concluyan esas comisiones de ética y que la verdad carezco absolutamente de sentido del humor como para seguir oyéndolas, en otras palabras, que ya soy un amargado de mierda y me colapsaron.
Considerando que ya me cansaron con sus bravatas de siempre, promesas, plazos y demáses, que esto se acaba señores y para que me entienda: No quiero que siga.
Considerando todo lo anterior y muchas otras cosas que acontecen habría que hacer algo estimo yo.
Tendríamos que salirnos de la periferia y plantarnos en el centro. Comenzar a meter ruido, así como una marea revitalizante comenzar de nuevo, reiniciarse.
Empezaría quemando el metro, la moneda y un par de ministerios. (1)
Y quizá patear un par de cabezas para que se dejen de huevadas y robos.
Lo más probable es que me equivoque.Tal vez la respuesta sea no hacer nada, absolutamente nada. Fundar la latitud cero como me ofreció un poeta amigo alguna vez, (y pico pal que lee remataría!)
Que si no hay nada se acaba el rollo y que si se acaba todos cagamos y de esta manera es más democrática la debacle.
No hacer nada en comparación a hacer estupideces tiene sus ventajas.
Nada de versos rimbombantes, ridículos y desabridos.
Nada de críticas ásperas, petulantes y narcisistas.
Nada de que ufanarse o burlarse
Cosa que la mierda decante y en un futuro próximo sirva de abono a las nuevas generaciones.
Hacerse un ermitaño digo yo, como para reencontrarse y tal vez entonces ser un poquito más productivo y novedoso. 
No hacer nada para que los arribistas de toda índole no tengan cabida, para que los perros no tengan árbol al cual arrimarse.
Habría que apagar la tele, la radio y no comprar el pasquín de turno dejando los cahuines a las viejas, que sólo a ellas pertenecen y de paso dejar de rendirle tributo a los miserables de siempre.
En definitiva, no hacer nada y ensimismarse en un mutismo absoluto o una especie de luto temporal, Bien carepalo, seriecito para que no crean que estamos hueveando y nos encierren.
Nada de nada. Algo que nos hace falta últimamente.

(1) Metafóricamente hablando.

Imagen: Rufino Tamayo

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