13 de abril de 2016

Europeas de Francisco Umbral

CLAUDIO FERRUFINO-COQUEUGNIOT -.

La muerte nos privó de la soberbia prosa de este hombre. Como recordatorio, en mis ascéticas tardes cochabambinas, me asomo a sus relatos sobre mujeres europeas, con ánimo benevolente de nostalgia y malévolo al pensar lo que fue y no será otra vez: los cuerpos –menos sus caracteres- que habitan el penumbral silencio del recuerdo.

Transita Umbral una geografía especial para un español, aquella de su paso por la piel de hembras culturalmente diferentes, donde la diferenciación racial no hace más que exacerbar un deseo por lo desconocido, a la vez que garantizar, en esa suerte de desequilibrio en que hispanoamericanos –y peninsulares- vivimos en relación al hembraje de otras huestes, una hombría con ánimo universal.

Francia, Holanda, Inglaterra, Noruega, Alemania son hitos de un trecho histórico en la vida sexual del personaje. Cada mujer en sí un mundo, pero cada una de ellas tan previsible en el deambular de su raza, en la lógica carente de imaginación de una mujer de los Países Bajos, o en la delicadeza de sílfide de una inglesa que –encima de todo- está enferma. La francesa de tetas grandes y liviandad melancólica; la noruega de cuerpo estruendoso, prisión de la piel que quiere escapar de las ropas. Todas ellas con un telón de mar, de albricias de gente rica en los sitios de veraneo, de adustas paredes medievales, de lechos diversos, y dispersos, donde los cuerpos a veces juegan los devaneos del placer y a veces los de la técnica.

Al introducirme en la letra de Francisco Umbral no evito, no quiero evitar, la memoria –prohibida en el matrimonio (no en el caso de los noruegos)- de ojos azules y estiradas piernas blancas, de verdes poleras suizas, estrechas en las aguas cochabambinas, de francesas revueltas en sus cabellos y dadivosas como vírgenes en el amor, de inglesas suaves con carne de sandía tenue. No quiero olvidar porque el recuerdo fluye sin ambigüedad, ese especial paseo por las caricias, los sudores, olores y ardores de Europa. Gracias, Francisco Umbral, por el recuerdo.


11/09/07
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Publicado en Lecturas (Los Tiempos/Cochabamba), 09/2007
Imagen: Pablo Picasso/Eros y mujeres, 1970

1 comentario:

  1. Umbral nos dejó compañía para varias décadas. Su obra es vastísima. Muy bueno, querido amigo. Un fuerte abrazo.

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