3 de mayo de 2016

Cavalier seul (Diario volátil 32)



MIGUEL SÁNCHEZ-OSTIZ -.

1.- Hace unos años, un chamarilero que estaba en la penumbra de su zahúrda jugando en solitario a la Oca me ofreció unas campanas de leproso, auténticas dijo... debería haberle comprado al menos una, para el camino de vuelta, que es de ida.

2.- El jinete solitario es una cosa, el cavalier seul que va de verdad a lo suyo fuera de la escena, otra, aunque no hay profesional de los enredos que no reivindique para sí esas dos siluetas, confundidas en una sola (con música de fondo de Ennio Morricone).

3.- La del maverick es otra silueta muy querida por los profesionales del arrimo del cotarro, la capilla y el brasero escachafamas... y de la jauría, más que del rebaño.

4.- Pocas furias comparables a la del envidioso el día que se da cuenta de que ha envidiado a un personaje por él solo imaginado y corre a exigirle cuentas al envidiado y se rasga las vestiduras víctima de su propia estafa.

5.- Hay una diferencia enorme entre el jinete solitario, el castrato y el suicida que se entera demasiado tarde que se echó al vacío con una cuerda larga al cuello.

6.- Para ser jinete solitario de pueblo solo hace falta el palo de una escoba y mucho viento en la sesera.

7.- El embustero confía en que no recordamos sus patrañas porque sabe que hace mucho que no le hacemos el menor caso.

8.- Difamación y redes sociales: no hay que probar nada, con echar a rodar la infamia basta, el aplauso sectario del público está asegurado.

9.- El efecto de la difamación se parece mucho a una ruidosa popularidad negra: unas tinieblas de madera de chopo agitadas por una nutrida comparsa de destrozonas, de chungos y de fules.

10.- La benevolencia hay que probarla en el tráfago diario del que hablaba Kavafis, en el aislamiento del despachito es demasiado fácil.

* En la imagen, Hugo Ball, dadaísta, cien años después.

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