Diálogo con la primera estrella que se aproxima desde el sur del mundo



PABLO CINGOLANI -.

Ay, mi estrella, mi dulce, mi extraña, tú que reinas solitaria en el cielo, justo encima del gran cerro, ¿qué me traes?
Traigo tanto hielo como te imagines y la sencilla luz de alguien que supo iluminarlo
¿Sólo eso me traes? Alzada y altiva, tan noble, yo esperaba más, yo te ansiaba…
Ay, mi amante irredento, mi devoto vasallo, mi mirador más convincente: no sabes nada
¿Qué es lo que no sé? ¿Qué es lo que no soy capaz de saber mientras te adoro más y más cada vez que te miro?
El hielo, como el fuego, es capaz de guardarlo todo, por siempre
El hielo está lleno de tesoros
Esos tesoros no son de nadie, son de todos
Esa sencilla luz de alguien que supo encenderlo
Se llama Edgar Allan Poe
Era de lejos, era de Boston
Habla con él
Hablas conmigo
Hablas con todas nosotras.

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