17 de julio de 2016

Te extraño para mi

LILYMETH MENA -.

El cuerpo se relaja por completo, se cierran los ojos para siempre y el alma se dispersa, entonces, la luz de una veladora se enciende en seguida. Es curioso como cuando alguien muere, de inmediato aparecen veladoras encendidas, a veces ni se sabe quién las encendió, de donde salieron, pero ahí están las pequeñas lucesitas bailonas, listas para alumbrar el camino al mas allá (al Mictlán); al menos eso creen las viejitas, las ancianas que son tías, hermanas, esposas o madres del difunto.

La muerte, siempre un tema muy animado, que contradictorio, no?

Si el muerto yacía en cama, enfermo y agobiado, por que llorar su muerte? Si por fin el dolor terminó, el cuerpo puede reposar y el alma...esa ya no está, se dispersa con el viento sur, con el último aliento toma vuelo y se va bien lejos, a donde ninguno de nosotros puede imaginar o entender.

La muerte debería ser razón de fiesta y celebración, murió, pero nos regaló treinta y cinco...sesenta y ocho...quince...dos años de su vida y su compañía. Estuvo aquí! Estuvo quizás en cama mucho tiempo y por fin se ha librado de todo!

Pero no, lloramos la perdida.

Siempre, todo, es puro egoísmo.

Lloramos por que extrañamos, por que nos sentimos idiotamente abandonados y solos. No por que realmente nos preocupe la vida del otro. Que puedes tú saber de sus sueños? Si los tenía. Si quería o no seguir en este pinche mundo o si solo deseaba volar lejos, estar en silencio y en paz.

Yo he visto muchas veces ese dolor de la "perdida" convertido en una especie de resentimiento.

No es absurdo?

Enojarte con tu padre por que esta muerto!

Por que no estuvo ni estará, no por él, por ti. Por que lo necesitabas.

Que difícil es entender los ciclos de la vida, sobre todo de aquella que no es nuestra. De esa que dependemos tanto, que cuando nos es "arrebatada", no podemos dejar ir. Eso es el duelo?

Llevar flores a un panteón es como tirarle de comer a las estatuas de pajarillos en la fuente del parque. Igual de inútil y tonto.

Consuelo ridículo para los que siguen vivos, para los que cargan alguna culpa, remordimiento, rencor, dolor. No son flores para el muerto. Él ya esta bien lejos. Es mas, nunca estuvo aquí, es la última nota de una vieja melodía arrastrada por el viento. Yo por eso no lloro, no les llevo flores, no visito sus tumbas, entiendo que la melancolía es solo mía y la vivo en silencio, para adentro.

Como nadie deberá llorarme a mi.


1 comentario:

  1. Lo que lloramos es la falta de humanidad que mata el alma y a la gente que por falta de amor se hizo muerte

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