1 de noviembre de 2016

Argentina. Mi madre. Carta a Pablo Cingolani a propósito de un texto suyo


CLAUDIO FERRUFINO-COQUEUGNIOT -.

Hermano, fantástico. También me dieron ganas de llorar, no por Maradona sino por el Tuyú, por Osvaldo Soriano, por Houseman que era mi jugador favorito (después el Negro Ortiz); ambos wings. Gracias. Atiborraré a la gente en mi blog y en las redes con Cingolani hoy, porque lo merece, y lo merece la Argentina esa que era de mi madre, no del lloriqueo, sino de los huevos bien puestos y bien femeninos que la llevaron a Bolivia, sola, en tren, el 54, a casarse con mi padre, cargada de parmesanos y salames que le entregaron las hermanas porque con los bolitas se moriría de hambre. Esa mujer a la que desprestigia Messi con sus boludeces de niño rico. ¿Sabes? Me están dando ganas de escribirlo, corto pero reivindicativo, para que no crean los bolitas, de los que formo parte, que mi "odio" por Argentina es tan visceral como su envidia por ella. No, Yo estoy partido y pegado.

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Carta a Pablo Cingolani ( de un largo intercambio ese día), 28/06/2016

Fotografía tomada del blog ARQUEOLOGÍA FERROVIARIA (Argentina)

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