12 de octubre de 2017

Mi bella miliciana / Marisa Peña


Marisa Peña

Ante tanto despliegue patriótico no puedo por menos que pensar en mis muertos, en esos que nunca fueron homenajeados y que lucharon por un mundo mejor.

Los herederos de una estirpe de vencidos
sabemos que no importa perder todas las batallas,
cruzar los desiertos calcinados,
atravesar inviernos que nunca se terminan,
ser ninguneados,
difamados,
diezmados,
acallados,
olvidados.
Aunque los vientos no nos sean propicios,
seguimos navegando,
aferrados a nuestras convicciones,
seguros de la luz que nos fue entregada,
a salvo de la confusión y la tormenta,
cuidando el preciado legado de la memoria,
sabiendo que los nuestros
no sufrieron en vano,
no lucharon en vano,
no murieron en vano.
Mientras los ecos suenan,
las voces se confunden y la marea sube,
esperamos, como ellos esperaron,
a que llegue el momento preciso,
a que la semilla extienda sus raíces,
y la historia, siempre tan predecible,
nos devuelva, al fin, todo lo arrebatado:
la verdad, la justicia, la hacienda,
el proyecto republicano
y la canción...

Marisa Peña, Mi bella miliciana


Los muertos gritan sus nombres
por las cunetas calladas.
Después del cuerpo la tierra,
después de la tierra, nada.
Los muertos gritan sus nombres
rompiendo la madrugada,
abriendo huecos oscuros
en la memoria negada.
Después del cuerpo la tierra,
después de la tierra nada.

Marisa peña, Mi bella miliciana.

*Tomado del muro de Facebook de la autora (12/10/2017)

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