22 de noviembre de 2017

La historia del mundo en cuatro tuits

Pablo Cingolani

Julian Barnes escribió un libro maravilloso titulado Una historia del mundo en diez capítulos y medio. En realidad, no es una historia del mundo, sino del fin del mundo, pero está suntuoso. Parafraseando el título del bueno de Julian, y signo de los tiempos, propongo otra historia del mundo pero esta vez en cuatro tuits.
Aquí va el primero. Su autor es Atâ-Malek Juvayni, [1]un historiador persa que vivió entre 1226 y 1283. Su obra magna se llama La historia del conquistador del mundo. Es una biografía del gran Genghis Kan y sus hazañas guerreras.
Tras la toma y el saqueo de la majestuosa ciudad de Bujara (en el actual Uzbekistán), Juvayni trascribe el relato de un refugiado:

Vinieron, quebrantaron, quemaron, mataron, embalaron el botín y se marcharon. (68 caracteres)[2]

Este intrépido hexámetro –que revela con una certeza que abruma la historia del Viejo Mundo- tiene una versión menos escueta y más explicativa en el segundo tuit, esta vez escrito en la llamada Crónica de Nóvgorod, un principado ruso que se extendía desde el Báltico hasta los Urales, y que en 1478 fue conquistado por los príncipes de Moscú.
Entre sus páginas, la crónica narra la llegada en 1223, desde Tartaria, de una hechicera acompañada por dos hombres. A cambio de no asediar Nóvgorod, aclara el segundo tuit:

La hechicera y los hombres exigieron la entrega de una décima parte de todo. De los hombres, las princesas, los caballos, el tesoro, una decima parte de todo. Los príncipes rusos se negaron. Empezó la invasión de los mongoles. (188 caracteres. Por si acaso, la empresa Twitter ahora aumentó a 280 el máximo de los dichosos caracteres)

¿Acaso lo anterior no ilustra y detalla la historia, toda la historia como reclamaría la maga, del Viejo Mundo, desde los albores del tiempo hasta, digamos por decir, un Hitler?
Esta historia del (viejo) mundo tiene, como dictaría el Diamat,[3] su superestructura. Es el tercer tuit. Lo rescato de otro libro maravilloso, los Cuentos breves y extraordinarios recopilados por Borges y Bioy. Su titulo es La advertencia y está inscripto en la traducción que de Las mil y una noches hizo Richard Francis Burton, el padre de todos los cónsules. Cuenta que:

En las Islas Canarias se levantaba una enorme estatua de bronce, de un caballero que señalaba, con su espada, el Oeste. En el pedestal estaba escrito: “Volveos. A mis espaldas no hay nada”. (155 caracteres)

Me hace recuerdo al mejor Fanon, al inmortal Frantz Fanon. Este tuit va de yapa:

Dejemos a esa Europa que no deja de hablar del hombre al mismo tiempo que lo asesina dondequiera que lo encuentra, en todas las esquinas de sus propias calles, en todos los rincones del mundo. (158 caracteres)

Esa verdad lacerante y la suma trágica de todo el saber occidental –ese que se originó en la masacre y el saqueo en los desiertos- están sintetizadas en el pedestal de una estatua y en una cita de un libro, Los condenados de la Tierra, editado en 1961.
La implacable sentencia fanoniana, a la vez, nos introduce en nuestra historia, la historia del otro mundo, el Nuevo, el Tercero o cómo quieran llamarlo, ese que compartimos con los hermanos africanos y los desheredados del Asia.
Para encajar toda nuestra historia en un tuit, la Historia Grande como diría Kusch, la historia cotidiana y en construcción, la historia como fragua y forja de nuestros pueblos, siento que con un solo tuit nos alcanza.
Refiere a una frase incluida en una proclama, fechada el 19 de julio de 1819, donde se advertía sobre la inminente llegada de una expedición española con el propósito de atacar a los patriotas independentistas y se arengaba a pelear contra ella con todos los medios posibles. Dicta, y su vigencia no da lugar a dudas:

Seamos libres y lo demás no importa nada. (34 caracteres)

La firmó el general José de San Martín. En 34 caracteres, define y precisa toda nuestra historia, sigue señalando el camino, alienta e inspira a seguir su huella. A la vez, cierra esta historia del mundo en cuatro tuits y uno de yapa.

Pablo Cingolani
Río Abajo, 22 de noviembre de 2017


[1] 'Ala-ad-Din 'Ata-Malik Juvaini, para la UNESCO. Juvaini para los amigos.
[2] Copio la versión original: Amdand u jandand u sojtund u kushtand u burdan u raftand. Es bello. Es justicia.
[3] El materialismo dialéctico en la antigua URSS.

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