31 de enero de 2018

Gratitud y memoria


Pablo Cingolani

Una de las historias más potentes, mas nutrientes, más conmovedoras, más resistentes, más apasionadas, más poéticas, más recurrentes, de nuestra América se escribió, se bebió, se soñó en un bar de Nueva York, en el Delmonico's, que así se llamaba.

Allí, un hombre alto, flaco, desgarbado, frágil en apariencia, que escribía y escribía poemas, crónicas periodísticas, ilusiones, arrebatos, osadías, un día se fue del bar, abordó las naves, tomó las armas, y se fue a encabezar la lucha por la liberación de su patria. Cuba, así se llamaba. Así se llama.

Ese hombre, en ese bar, demostró que en nuestra América hay dos cosas que siempre van de la mano, que siempre deberían ir de la mano, y que si van juntas, son invencibles. Esas dos cosas son la revolución y la poesía. O si quieren: son la poesía y es la revolución.

Ese hombre, en ese bar, que soñaba y soñaba, que escribía y escribía, se llamaba, se llama: José Julián Martí.

José Martí.

Murió en la batalla de Dos Ríos.
Vive, vivirá siempre, en la eternidad.

Pablo Cingolani


Río Abajo, 24 de enero de 2018

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