24 de julio de 2018

A Roque Taborda


Pablo Cingolani

Es amable. Como el pan.
Es suave, pero ampara
Como la lana.

Es un buen tipo
Es mi amigo
Es el Roque

Es el Roque
Es mi amigo
Es un buen tipo

Es una piedra que late.
Como el pueblo, con el pueblo
Brilla. Igual que el destino
Igual que la esperanza.


Pablo Cingolani
Río Abajo, 12 de julio de 2018

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Amigo mío



Amigo mío
vuelve a casa pronto,
Cuéntame todo,
Cámbiame todo,
Que necesito hoy
Tu resurrección
Tu liberación,
Tu revolución.

Sui Generis: Vida, 1972


A RoqueTaborda


Amigo mío, ahora que has partido, te digo, te digo tan simplemente como yo pueda decirte: ya volverán las montañas compartidas, ya volverán los abrazos, ya volverán los brindis, ya volverá la vida juntos

Amigo, amigo mío: celebré tu llegada, ya añoro tu partida. Pero no como en aquel poema chino –un epitafio-  donde el guerrero se arrepiente de no haberse agasajado más con sus camaradas de combate. La vida es plena o no es. A cada rato. La vida se vive y se vive cada vez y se comparte y se entrega o no hay vida ni más allá de la vida ni poética que la redima

Vos lo sabés, amigo mío, amigo, compañero, ahora que has partido

Te escribo, desde estas montañas, sabiendo que estás en viaje – así es la vida: siempre se regresa, siempre se parte: las apachetas nos guían, las apachetas deciden, las apachetas amparan, las apachetas saben

Y ellas –yo sé- te van a cuidar

Y vos vas a volver –o acaso yo también lo haré

Y seguiremos andando y volviendo, yendo y regresando

Volviéndonos siempre a juntar, hasta que el cuero, la voluntad, la pacha, los abismos, la nieve, el cielo y la luna aguanten

Hay algo más fuerte que todos los avatares del mundo de arriba, del mundo de abajo y de más allá, hay algo que se parece al amor, al amor profundo, que no es lo mismo pero es igual: es la amistad.

Pablo Cingolani
Río Abajo, 12 de julio de 2018

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A Roque, de vuelta


A Roque Taborda

Cuando un amigo se va, se vuelve a la Argentina, no queda un espacio vacío, queda su presencia, queda su energía, queda la vida que compartimos, la vida juntos de estos días, estos días

Donde volvió el Mauricio, otro amigo –la amistad es un imán, es una roca que convoca, es un faro que sólo alumbra más alegrías

Estos días, estos sentidos y señalados días, donde fuimos con vos a la veterinaria y a hacer los análisis de sangre y las radiografías de la Dana y el gatito, la canino y el felino como los anota la vet –que son sangre de mi sangre no por tradición, que tanto mezquina, sino por adopción, que tanto vivifica –fue muy feliz y muy memorable saberte allí en el Mercedes Benz amarillo del Bruno, como el añorado MB de la Janis Joplin (tan antiguo el clamor como el auto), verte allí, hermano mío, custodiando la jaula del gato y conteniendo a la perra, mi perra, nuestra perra, bendita perra, 13 años juntos

Estos días donde también y además subimos juntos hasta el abra y lo encontramos al Elías, el único morador de esos agrestes parajes, sagrado cerro de Mullumarka –más magnetismo, más atracción, más de ese poder que sólo acuna el abrazo fraterno, la piedra celebrada, la naturaleza pura y dura, la vida plena, o que se busca así, porque es un deber buscarla en su plenitud, en su apasionamiento, en su encanto, en su estar siendo eso: vida plena nomás

Y así vivirla, y vivirla con sentimiento,  en cada conversación, en cada pateada, en cada mirada, en cada viaje en minibús, en cada bocado, en cada copa, en cada amanecer, en cada silencio, en cada arribada, en cada partida

Te acabas de ir en un taxi, Roque. Compañero: luego te vas a subir a un bus que te dejará en Villazón y así seguirás bajando hasta nuestra patria primera, hasta esa República Argentina que hoy tanto nos duele por culpa de aquellos que la mortifican y hacen sufrir y humillan a nuestro pueblo. Ya los doblegaremos, no lo dudes

Te acabas de ir en un taxi, Roque, hermano, desde estas montañas de Río Abajo, Bolivia, y vos sabrás de tu destino, vos sabrás bien –yo lo sé- de lo que lucha, de lo que llora, de lo que no hay que perder, de lo que hay –debemos- encontrar, volver a encontrar en la huella, en el camino, en la forja omnipresente de ese destino

Pero así como vos sabrás de eso tuyo, de eso íntimo –de eso que empezó a clarear en Espigas (siempre te dije: qué lindo nacer en un lugar llamado así), sabé también que aquí estoy yo, aquí me quedo yo, con tanta montaña rodeándome y tanto molle y vizcacha y tanta waka y pachamama y wayra amparándome para que sigamos, juntos, soñando el mismo sueño, soñando siempre el mismo sueño


Una Patria Grande unida, desde Tierra del Fuego hasta México, el sueño de Bolívar, de la Juana y de Artigas, de nuestro general José de San Martín, el sueño eterno de Juan José Castelli en Tiwanaku


Una América Profunda, libre, justa y soberana, donde se acaben los ricos, donde se apaguen los necios, el sueño de Martí, de Mariátegui, de Quintín Lame, de Allende, de Rodolfo Kusch


Una casa, una casa en la playa, quien sabe si se llame Punta del Diablo, una casa con diez pinos como aúlla Manal, una casa, a secas, quien sabe si se llame Uruguay, Bolivia, Argentina, Chile, Perú, Colombia, como sea que se llame, se llamará Patria Grande, se llamará nuestra Casa Grande


Una morada, sólo una morada, una morada al sur del mundo, pero que sea tenaz para calmar nuestros huesos de los 21 dolores que proclamó la Violeta, la Violeta del destino, amable y feroz, la Violeta de esa misma Nuestra América que pretendemos nuestra, y procure belleza para seguir soñando otros sueños


Nuevos sueños

Nuestros sueños

Los nuestros

Los propios


Los que nunca nos animamos a soñar porque eran sueños personales –siempre soñamos sueños colectivos, masivos, multitudinarios


Nuestros últimos sueños


Sueños íntimos, sueños mínimos,  de redención y de paz, los sueños que más nos merecemos, tras tanto trajinar, no cejar, resistir, construir, insistir y no rendirse jamás

Nuevos sueños

Nuestros sueños

Los nuestros

Los propios


Paz

Y amor

Y nada más


Para vos, Roque querido
Para mí, para yo, que te escribo
Y para todos los nuestros
Para todos los mártires, para todos los compañeros
Y porque no somos ni nunca seremos nunca  igual que aquellos que combatimos
Para nuestros enemigos
Para ellos también
Y para toda la humanidad
Allí donde les sangre
Allí donde la peleen
Allí donde lo sientan igual


Paz

Amor

Y Justicia Social


Pablo Cingolani
Río Abajo, 12 de julio de 2018
Y, como siempre, y para acabar este escrito: ¡vivan Perón y Evita carajo!!Viva la Juventud Peronista! ¡Vivan los sueños! ¡Viva y vivamos la realidad! (acabo de hablar con la Carolina y con el Alfonso Valcarce por teléfono y ratifico y afirmo cada palabra que escribí. Sea dicho y difundido. Amén! Jajaja!)

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