1 de noviembre de 2010

Dios quiera que no

LILYMETH MENA -.

Fue Benito Juárez quien por 1855 se amarró bien los calzones y expidió la que luego fuera conocida como la Ley Juárez. Una ley que coartaba algunos derechos de los militares y los eclesiásticos, como que cada una de estas instituciones tuviera tribunales por separado. Un poco más tarde, Ignacio Comonfort y Sebastian Lerdo de Tejada, firmaron la que terminaría por separar al Estado de la iglesia. Ni la iglesia tiene permitido meter la nariz en cosas del Estado, ni viceversa.

Desde entonces aquí en México no hay conventos ni monasterios. Todo lo que era de la iglesia lo confiscó el Estado y se vendió. Los conventos pasaron también a ser propiedad federal. Hoy en día esos viejos edificios son museos, escuelas, o se conservan como fueron para que uno los visite y pueda formarse una lúgubre idea de lo que era tomar los votos. Los que subsisten hasta hoy son órdenes religiosas que tuvieron que amoldarse a lo que el Estado dijo y al modo en el que se les permite trabajar. Aunque de una manera muy favorecida siguen estando fuera del marco fiscal, nadie sabe cuánto ganan, por qué lo ganan, ni en qué se lo gastan. Tampoco se sabe cuánto de ese dinero se envía al Vaticano, que han de ser sumas estratosféricas, pues la basílica de Guadalupe es el tercer templo católico que recibe más visitas en el mundo. Por eso no deja de sorprenderme que esos países que nos han tildado toda la vida de primitivos y atrasados tengan todavía infraestructuras políticas en donde el clero tiene voz y voto. Como el Partido Demócrata Cristiano de Chile, el Partido de la Democracia Cristiana Guatemalteca, el Partido Demócrata Cristiano de Brasil, el Partido Democrático Cristiano del Salvador y muchos más que honestamente me da pereza nombrar.

Realmente no comprendo cómo la gente puede pensar que unir iglesia y Estado sea conveniente para alguien más que no sean precisamente la iglesia y el Estado.

Aquí en México siempre hemos sido muy recatados. Al presidente no se le permitía hacer referencia sobre su partido, ni realizar ningún acto público que denotara proselitismo para su bancada; tampoco era bien visto que los políticos asistieran a actos de la iglesia o que anduvieran presumiendo su religión. Fue hasta que llegó a la presidencia Vicente Fox, que todo se salió del redil. A este compadre le valía madres seguir las normas. Asistía a eventos públicos del PAN y muchas veces se le siguió con cámaras de televisión a la basílica para dar gracias a la virgen.

Hoy que estamos tan adelantados en cuanto a tecnología y avances médicos, es cuando más necesidad sienten algunos de aferrarse a lo más obsoleto. Tal vez por instinto de supervivencia o simple estupidez. Hay días que casi me da miedo que a algún loco se le ocurra volver a instituir el santo oficio.
Mi boca de atea se llena para decir en voz alta “Dios quiera que no”.

8 comentarios:

  1. En Chile la iglesia mete la cuchara hasta en la sopa, Lilymeth. Los políticos repiten en sus discursos las palabras de los monseñores para darse ínfulas de santidad y decencia, y lo peor es que la mayoría de la gente les sigue creyendo. Que en México hayan logrado esa separación de aguas me parece plausible. Nosotros estamos muy lejos en la práctica de lograrlo. Saludos.

    ResponderEliminar
  2. Sin duda, es algo muy lejano a nuestra realidad, querida Lilymeth. En Chile, la iglesia y el Estado quedaron oficialmente separados en la Constitución de 1925. Sin embargo, en la práctica esto se torna difuso. La iglesia y los grupos políticos que se sienten cercanos a ella, utilizan todo su poder de influencia para detener o entorpecer la aprobación de los proyectos de ley que no cuenten con la venia del clero. Lo peor es que usualmente se salen con la suya. El bombardeo de propaganda religiosa es incesante en este país, desde casi todos los medios de comunicación, desde casi todas las tribunas políticas y académicas e incluso ahora nuevamente desde la presidencia de la república. Piñera, repetidor incansable de monsergas, tiende a llenar sus silencios ante las cámaras con recordatorios divinos, al mejor estilo de George Bush.
    En un nuevo comentario podríamos repasar las razones históricas que llevaron a esa separación en México y contrastarlas con lo sucedido en el resto de los países americanos.

    ResponderEliminar
  3. Me cuesta trabajo creer que en países con mejor calidad de vida y nivel académico, se permita al clero meter su cuchara en asuntos de estado.
    Aquí es hasta divertido ver como los políticos se arman de palabras con los representantes de la iglesia, y al revés.
    En marzo cuando se legalizaron en la capital las bodas gay, un obispo pegó un brinco para decir, y cito: “Que los maricas son una abominación del infierno, y permitirles que se casen es propiciar a los jóvenes a caer en la lujuria”.
    Claro que al gobierno de la ciudad le valió madres, las bodas gay son legales y tienen todos los derechos y obligaciones de un matrimonio común, incluso a la adopción.
    Seria interesante rascar para atrás y ver en que momento unos avanzamos en ese sentido, y otros se fueron para atrás o se estancaron.

    ResponderEliminar
  4. Gran parte de las personas que conforman el actual gobierno chileno, y en bastante menor medida, del anterior, son integrantes fervorosos y disciplinados de los movimientos más integristas de la iglesia católica, como son los Schoensttat, Opus Dei y Legionarios de Cristo. Actúan como verdaderas y elitistas sectas y desde su encumbramiento programan cada paso del porvenir de este país. Pero no son sólo ellos. También participan de estas sectas buena parte de los directorios de las grandes empresas, incluídos los dueños y gerentes de los dos principales consorcios periodísticos del país. El posible deducir, por tanto, el bombardeo mediático a que estamos expuestos todos los días los chilenos. Poder y religión siguen actuando como fraternos hermanos.

    ResponderEliminar
  5. España es un país laico desde la Constitución de 1.978. Sin embargo, siglos de ser, sentirse y declararse como católica, no se pueden borrar de un plumazo.
    Sobre todo si los 40 años anteriores a esa constitución, la Iglesia Católica disponía de representantes en las Cortes Franquistas, en las Cajas de Ahorros, en el ejército -con grado de oficial jefe y en los consejos de Administración de empresas varias.
    A pesar de esa declaración de laicismo estatal, España sigue respetando el Concordato entre Iglesia y Estado firmado por el Dictador en los años 50 del pasado siglo y que significa beneficios exclusivos para esta confesión.
    Beneficios como que el Estado les ceda el 0,5% de los impuestos (cientos de millones de euros) a través de la casilla de asignación a la iglesia que se coloca en la declaración de impuestos anual, de la exención de impuestos o de la concertación de las escuelas católicas.
    La Iglesia Católica dispone en España de televisión, radio y prensa escrita y digital.
    No está mal para un estado laico, ¿verdad?

    ResponderEliminar
  6. "Me cuesta trabajo creer que en países con mejor calidad de vida y nivel académico, se permita al clero meter su cuchara en asuntos de estado."

    Tal vez... por eso nos va mejor...

    ResponderEliminar
  7. Jesús Chamali, que interesante todo lo que nos cuenta de España. Curioso y terrible eso de que el gobierno le ceda un porcentaje de los impuestos a la iglesia, se me hace inaudito. Aquí el gobierno no le da nada a la iglesia, pero tampoco le pide.
    Lo cual no es ningún consuelo.
    Con los miles de millones que se embolsan, bien podrían sostener hospitales y escuelas enteros. Por fortuna aquí las escuelas católicas tampoco las hay.
    Hay algunos colegios privados administrados por ordenes religiosas que deben pagar sus impuestos como el resto de los colegios privados, cumplir con su registro ante la secretaria de educación, y seguir el programa nacional en cuanto a la enseñanza que imparten.
    Aquí no hay ningun canal religioso, los que puede la gente ver, son los que se transmiten por cable y todos son canales de paises de Sudamérica.

    Alex, para mi es mil veces preferible un pueblo que probablemente no goce de una vida economíca más acomodada, o el placer de tener todos una licenciatura o un doctorado. Pero libres de miedos rancios inyectados hace siglos.

    ResponderEliminar
  8. Otra actitud rescatable del gobierno de los Kirchner fue ponerle los puntos al clero. Se les dijo con absoluta claridad "hasta aquí llegamos" Esto disgustó mucho y les hizo recibir más de una crítica de ese sector, porque no se resignaban a perder el poder y por tanto dejar de ser fuente de la verdad a la fuerza y de hacer lobby. Se les escuchó como se le escuchó a judios y musulmanes, entre otros, eso se vió en los funerales del ex-presidente.
    Bueno sería que se rectificaran uno que otro artículo de la Constitución Argentina para ser completamente libres, pero ya se siente la paz de no ser manipulados por ellos, gracias a eso hay matrimonio libre para los homosexuales, se impulsa la educación sexual en nuestras escuelas públicas y se promueve el respeto y la libertad de culto.
    Elegimos a un representante del pueblo para que nos gobierne, no a un grupo religioso, es lo justo y lo que corresponde.

    ResponderEliminar

*