7 de febrero de 2012

Lentejas

Concha Pelayo

Le encanta cocinar, es su verdadera vocación. Pasa muchas horas consultando recetas de cocina y experimentando. Ya digo que le encanta cocinar. Se le dan bien algunos platos como, por ejemplo, la ensaladilla rusa. A las judías verdes les rebana los laterales dejándolas en un ser, que diría mi abuela, después las trocea pequeñitas y las coloca en un plato. A continuación pela las patatas y las cuartea hasta dejarlas casi del mismo tamaño que las judías. Lo mismo hace con las zanahorias. Una vez que está todo hervido lo saca al escurridor y lo deja enfriar. Ya digo que la ensaladilla se le da muy bien. A continuación abre un par de latitas de atún y lo esparce, también bien desmenuzado entre la mezcla de lo que ha cocido y que lo ha dispuesto en una fuente ovalada. Cuando todo está perfectamente extendido hace una mahonesa. Antes las hacía a mano y jamás se le cortaban. Hubo un tiempo, cuando cocinaba yo, le pedía que la hiciera él porque siempre se me cortaba, sobre todo cuando tenía la regla. Vaya tontería, por Dios, pero el caso es que -se decía- las mujeres cuando tenían la regla, había ciertas cosas que no podían hacer como, por ejemplo, la mahonesa. También nos decían que no podíamos mojarnos ni las manos porque nos daría un síncope. Ya digo, tonterías, pero no quiero salirme del tema porque no procede. La mahonesa, oh, la mahonesa, también se le da muy bien. Y qué placer siente cuando, poco a poco, se va cubriendo la mezcla de todo lo que ha cocido con el viscoso manto verdoso de la mahonesa. Qué placer ver la fuente toda ella cubierta con el suave manto conseguido a base de huevo, aceite y pizca de limón. 

Y después la decoración. Las aceitunas separadas unas de otras casi al centímetro y entra cada una, una tirita de pimiento morrón rojo. A veces, junto a la tira de pimiento, le coloca una rodajita de huevo cocido. A veces forma caritas, como esos emoticonos que pone mucha gente en internet. Sí, a veces forma caritas sonrientes con el huevo, las aceitunas y el pimiento morrón. Y al final, a la nevera para que se enfríe. Sin duda, las ensaladillas rusas se le dan muy bien, creo, incluso, que le salen mejor que las que hace mejor que en la propia Rusia. Cuando estuve hace un par de años en San Petesburgo, juro que probé una y no se podía comparar a las de él. Ni mucho menos. Llegué a la convicción de que las ensaladillas rusas son mejores en España que en el mismísimo sitio donde las inventaron.

Lo que no se le da nada bien son las legumbres. No sé cual es su "modus operandi" para cocinarlas porque nunca llego a tiempo, nada más que cuando ya están en el plato. Hoy mismo he comido unas lentejas que dejaban bastante que desear. Las minúsculas legumbres aparecían destrozadas, como de haber salido de una cruenta batalla. Un enorme pimiento rojo mostraba su aspecto más triste, arrugado y aplastado por la fuerte ebullición. Dos zanahorias gigantes, tal cual, no sé si habían sido peladas. Lavadas, seguro que sí. Un puerro derrengado y sin erección alguna. Doblado sobre sí mismo. Las lentejas presentaban un aspecto muy triste la verdad. Le dije que, por favor, cuando quiera comer lentejas, garganzos o alubias que me lo diga. Yo se las cocinaré. Las legumbres se me dan a mí mejor que a él. Qué cruz Mon Dieu.

9 comentarios:

  1. Cómo se aprende contigo, mi querida Concha. He llegado a pensar que la cocina es como el ajedrez, es decir, que las posibilidades mezclatorias son infinitas.
    Esos batidos y esa dedicación e incluso el sólo nombrar tantos ingredientes sabrosos no hacen más que abrir el apetito. Incluso me comería con gusto esas lentejas de guerra descritas al final. Por cierto, creo que a mí no me quedan nada de mal, aunque no le sobreexijo a los condimentos. Prefiero que las verduras den su natural caricia a las comidas.

    Un fuerte abrazo.

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  2. Luisa8/2/12

    Cálido y enjundioso relato. Nos transporta alegremente a la cocina.
    Saludos

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  3. Sabores y aromas traspasan la pantalla de mi monitor a través de esta lectura.. se puede percibir el ambiente ameno en el cual se preparan esos platillos mientras deslizo entre líneas. Un efecto mágico y encantador.

    Saludos.

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  4. Tengo recuerdos, proustianos, recurrentes con las lentejas. Llego a casa desde el colegio. Es otoño. Hay humaredas de hojas secas y cajetillas de castañas. Mis hermanos pequeños se divierten a lo lejos. Al pasar pellizco la uva madura en los parrones. Llego a la cocina del fogón y allí abro una enorme olla con lentejas y papas y longanizas.
    Ocurrió tantas veces. Es un recuerdo sabroso.

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  5. Mi mama hacia las mas ricas del mundo, con mucho queso que se escurria por los lados. Lastima que mi esposa no las pueda siquiera imitar.

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  6. La mejor comida del invierno!! Nada más rico que un plato de lentejas humeantes para quitarse el frío. Muy bella su descripción, tanto que despierta miles de sensaciones. Saludos, ricooo leerla.

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  7. Que ricas se ven las lentejas de la foto.A mi me encantan las lentejas, sé hacerlas pero a mi querida suegra le quedan muy ricas y no necesita dejarlas reposando desde el dia anterior, les echa bicarbonato antes. Ayer comí y hoy también, les pongo huevo duro picado y a veces merken , que golosa soy !!.

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  8. Humanizas a las verduras, que no es poca faena, y entras a la cocina como entraba Sor Juana, para aprender del cosmos, de las leyes de la física, del efecto sobre las verduras del fuego, del tiempo o del troceado. Mariaeu

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  9. Cuando siento deseeos de leer unbuen texto, me paso por acá ,los hay para todos los gustos y sabores, como éste tan al paladar mío...la lentejas son traicioneras ,las he comprado sueltas,al peso,en casas de comida dietética, naturistas que le dicen , en los supermercados en paquetes y en latas ,congeladas,"enfrizadas" como les llaman ,y siempre me cuesta darles el punto justo...en guisos o en ensaladas son realmente apetitosas y muy nutritivas...Una delicia de lectura!!Aquí en Argentina le decimos mayonesa ...(hay una historia rica con relación a los distintos nombres regionales de comidas , salsas y vocabulario culinario...Saludos!!

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